Opinion El Paso

Canción contra la dictadura

Patria y vida. Así se llama la canción que ha puesto a la defensiva a la dictadura cubana y que la ha obligado a reaccionar públicamente

Jorge Ramos Ávalos / Periodista

martes, 02 marzo 2021 | 06:00

Miami— Patria y vida. Así se llama la canción que ha puesto a la defensiva a la dictadura cubana y que la ha obligado a reaccionar públicamente. Esto es nuevo. La estrategia oficial favorita en Cuba ante un asunto incómodo era aparentar que no existía. O reprimir y censurar. En esta ocasión -con un tema que se hizo viral con más de dos millones de vistas en YouTube y que se puede escuchar fácilmente en Cuba a través de internet y las redes sociales- la tiranía tuvo que bailar al ritmo que le pusieron.

La canción habla de la represión “a punta de pistola y de palabras” en que viven los cubanos, de la dignidad “pisoteada”, de la búsqueda diaria por dólares, de “las madres que lloran por sus hijos que se fueron”, del naciente y rebelde movimiento San Isidro, y del cansancio de esperar “un nuevo amanecer”. Son “sesenta años trancando el dominó”, como dice una típica frase en la isla que significa dar algo por terminado.

La canción -interpretada y compuesta por Yotuel Romero; Alexander Delgado y Randy Malcolm, del grupo Gente de Zona; el cantante y compositor Descemer Bueno, y los raperos Maykel Osorbo y El Funky, del movimiento San Isidro en Cuba- cuestiona a fondo al régimen que lleva 62 años en el poder. “No más mentiras, mi pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida”, dice en una de sus estrofas.

La frase “patria y vida” pega fuerte entre los cubanos, ya que contrasta con la consigna “patria o muerte” pronunciada por Fidel Castro durante los inicios de la Revolución cubana. Patria y vida es, sin duda, un mensaje provocador y mucho más optimista en un momento de pandemia, crisis económica y falta de libertad y democracia.

El líder oficial de la dictadura cubana, Miguel Díaz-Canel, en un inusual tuit salió a defender el lema castrista el pasado 19 de febrero, luego de una cadena por televisión donde se cantó el himno nacional. “#PatriaOMuerte! gritamos miles anoche”, escribió en su cuenta @DiazCanelB. Y el exministro de cultura Abel Prieto calificó la canción como un “panfleto musical”.

“Ellos (en el Gobierno) están ahora en el momento de la perreta”, me dijo el compositor Descemer Bueno en una entrevista vía Zoom desde Miami. “Los tiene locos”, coincidió Randy Malcolm, de Gente de Zona, sobre el impacto de la canción en el régimen. “Es una canción que los ha tenido locos porque el pueblo ya está viendo la mentira y el engaño que han hecho por más de 60 años”.

Yotuel Romero, quien está exiliado en Madrid, cree que la canción refleja los verdaderos deseos de los jóvenes en Cuba. “La juventud quiere vida, quiere otra Cuba, quiere otro aire, quiere libertad, quiere derechos, quiere sueños”, me dijo desde España. “No queremos que la opción sea la muerte”.

La popularidad de la canción y su difusión en las redes sugiere que los cubanos les están perdiendo el miedo a los agentes de la seguridad del Estado. Perder el miedo (o controlarlo) es siempre el primer paso antes de un cambio importante.

Lo que sí es patente es que la dictadura cubana ya no puede bloquear totalmente el acceso a internet y a las redes sociales. Y así ha dejado de dominar la narrativa de lo que ocurre en la isla. Esto también es nuevo.

La rebelión cultural en Cuba -con el movimiento San Isidro y canciones como Patria y vida- está a todo lo que da. Pero aún está por verse si eso puede resquebrajar un sistema basado en el temor y la represión gubernamental.

El entusiasmo inicial durante la llamada “primavera árabe” -una serie de protestas en varios países de la región a partir del 2011- y su incapacidad de lograr un cambio hacia la democracia, demostró lo difícil que es pasar de una rebelión digital online a una offline y en las calles. El uso de las redes sociales contra un régimen autoritario como el cubano es el inicio de una transformación social y cultural, pero no garantiza nunca un final democrático.

Sin embargo, estos artistas ven un cambio mucho más profundo e irreversible en Cuba. “Creo que este es el principio del fin de la dictadura”, me dijo Alexander. “Son tiempos diferentes”, recalcó su compañero Randy.

Al final, los cuatro se despidieron de mí, vía Zoom, formando la letra L con su índice y pulgar. Con L de libertad.