Al sur de la frontera hay muchos más países además de México

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Esther J. Cepeda/The Washington Post
viernes, 05 abril 2019 | 06:00

Chicago – ¡Hay muchos Méxicos y muy poco tiempo!

No tengo idea quién la creó pero existe una pequeña descripción gráfica y muy práctica sobre “todos los Méxicos” que está circulando en Internet. Se trata de una reciente y graciosa contestación a una cintilla que apareció en Fox News que dice que el presidente Trump iba a recortar la ayuda a “3 países mexicanos”.

Algunos ingeniosos se mofaron de la cintilla mostrando la bandera mexicana que decía “México” y la bandera de Perú con las palabras “México con Llamas”, la bandera de Brasil como “el México portugués”, la bandera de Venezuela como el “México comunista” y la bandera de Bolivia como “el México sin mar”.

Me siento identificada en parte con el país de origen de mi papá, que es Ecuador, o sea el “México irrelevante”, por lo que, mi propia reacción hizo eco a la de incontables hispanos que no son mexicanos y que vieron y/o se rieron ante ese error Freudiano de quien haya escrito la cintilla. 

Eso pareció dejar de manifiesto el desinterés de incontables anglosajones estadounidenses cuando se trata de cualquier país al que estén confrontando y que no es el mexicano.

Es bueno reírse ante tales estupideces porque de otra manera tendríamos que llorar – y tendríamos el derecho de hacerlo.

La falta de entendimiento que la mayoría de los estadounidenses tienen acerca de nuestros vecinos del sur es totalmente impactante en la mejor de las circunstancias, aunque agregar insultos y lesiones sería el peor de los casos.

Aun cuando muchos de nosotros estamos disfrutando del privilegio de decir si somos de Chile, el “México estrecho” o de Uruguay, “El Pequeño México Blanco”, varios medios de comunicación hicieron circular la historia acerca de un hombre caucásico de edad avanzada de Anaheim, California, que despotricó contra el dueño de un restaurante, gritándole palabras altisonantes para decirle que no estamos en México, que estamos en Estados Unidos y que no se debe hablar español.

El hombre, que también amenazó con llamar a los oficiales de inmigración, se molestó debido a un anuncio de tacos en un restaurante mexicano. Así es, en el sur de California.

Historias como ésa están en peligro de convertirse en algo tan común como para tomarse la molestarse de publicarlo.

Con toda seguridad, ese tipo de ideas equivocadas ­­– por ejemplo, si uno “parece” mexicano es que debe estar ilegalmente en el país, que “español” es la manera correcta de describir a nuestros vecinos del sur,  ya que la palabra “mexicano” es la manera correcta de referirse al idioma español – han existido desde siempre.

Sin embargo, esas ideas erróneas están siendo multiplicadas y aceleradas por el par de demonios que los conforman las redes sociales y las propias políticas histriónicas y mal informadas de nuestro presidente y sus declaraciones acerca de Latinoamérica.

Todas ellas están muy lejos de ser graciosas.

Trump lanzó su campaña diciendo que “México no está enviando a lo mejor de ese país”.  Ahora, con su contraproducente plan para eliminar la ayuda a El Salvador, Guatemala y Honduras – que la mayoría de los observadores que están informados están de acuerdo en que empeorará el flujo de refugiados económicos de esos países – está duplicando sus promesas electorales y la joya de la corona de todo eso es que cerrará la frontera sur.

“Cualquier medida que tome para cerrar la frontera entre Estados Unidos y México o eliminar la ayuda está destinada al fracaso. Es como detener el financiamiento para la investigación sobre el cáncer basados en la teoría de que ocurrirán menos casos de cáncer”, comentó Stephen Yale-Loehr, profesor de Leyes de Inmigración en la Escuela de Derecho Cornell, a través de un comunicado.

“Necesitamos más ayuda extranjera, no menos, para atacar los problemas de raíz de la pobreza y violencia en Centroamérica para que menos personas de esos países tengan que huir a Estados Unidos”.

Sin embargo, al parecer, los hechos, la razón y el pragmatismo no tienen lugar en la administración Trump, en su Estados Unidos o entre sus más ardientes simpatizantes.

Parece que consideran como algo valioso la manera como Trump los hace sentir – elevados, empoderados y dentro del “equipo ganador” después de muchos años de haber sido ignorados o de recibir mofas de las élites liberales que han estado cegados ante sus infortunios.

No es bueno, ni agradable ni humano que la gente le importe poco su “prójimo” que se encuentra más allá de las fronteras de su país.  Sin embargo, con toda certeza está en la naturaleza humana –tener esos defectos, ser egoísta y finalmente, es algo auto-dañino.

Después de todo, los que estudian la historia de la migración de Estados Unidos saben que las anteriores medidas severas que se aplicaron en la frontera han tenido mayormente la culpa de la residencia exacerbadamente ilegal, debido a que limitar el flujo de trabajadores migrantes tiene el efecto de incentivar a los inmigrantes a dejar sus raíces en este país aún sin tener “papeles”.

Aunque habría que decírselo a alguien que está de acuerdo con el slogan de “Hacer que América sea Grande Nuevamente”.

También hay que tratar de explicar que Ecuador es un país sudamericano que se ubica en el Ecuador, y no es un lugar exótico y lejano que no tiene ningún valor para nadie que viva en Estados Unidos.