Opinion El Paso

A los latinos no les gusta Biden

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Ruben Navarrete Jr. / The Washington Post

viernes, 22 mayo 2020 | 06:00

San Diego— La débil y patética relación que tiene Joe Biden con los latinos se debe a la geografía. Es nativo de Pennsylvania, pero ha sido residente durante toda su vida de Delaware, y también ha pasado mucho tiempo en Washington, D.C., por lo que el presunto nominado demócrata ha pasado su vida en lugares en donde no hay muchos latinos. Hay que aclarar las cosas, cuando digo “latinos” estoy hablando primordialmente de mexicanos y Méxicoamericanos que representan aproximadamente las dos terceras partes de las 57 millones de personas que viven en Estados Unidos y que tienen ascendencia latina.  Esas personas representan “a los votantes latinos indecisos”. Así es como dividimos la “empanada”.  Los republicanos tienden a tener una buena relación con los cubano-americanos, venezolanos y colombianos antisocialistas. Los demócratas tienen asegurados a los puertorriqueños, dominicanos y centroamericanos. Sin embargo, allí están los mexicanos y México-americanos para el que pueda conquistarlos. Básicamente, somos conservadores y electores registrados como demócratas que votaremos por los republicanos a la mitad del camino sin cambiar nuestro registro partidista. Probablemente, Biden no sabe nada de esto. Su mirada está puesta en los anglosajones de la clase trabajadora en el Cinturón del Óxido, un grupo de demócratas de “lonchera” que piensan que todos los latinos que llegaron a este lugar la semana pasada tienen la intención de aceptar esos trabajos y mover las fábricas a México. Después de décadas de viajar en Amtrak a la capital del país por el corredor Acela para prestar sus servicios en el Senado, Biden amplió su caja de crayones para incluir un color más: el negro. Inesperadamente, además de los anglosajones de la clase trabajadora, también está escuchando a los afroamericanos, muchos de los cuales están preocupados de que los latinos los puedan sacar de sus vecindarios y quitar la atención de sus penurias. La verdad escueta es que el ex vicepresidente de 77 años nunca ha pasado mucho tiempo en esos lugares, o por lo menos ha sentido un poco de curiosidad, en el grupo étnico que, durante toda su vida, ha superado a los afroamericanos para convertirse en la minoría más grande de Estados Unidos. Eso generó una gran historia cuando sucedió en el 2003, pero probablemente, Biden pasó ese día leyendo la página de deportes. Al igual que una larga lista de otros nominados presidenciales demócratas Walter Mondale, Michael Dukakis, Bill Clinton, Al Gore, John Kerry, Barack Obama, Hillary Clinton Biden trata a los latinos como una segunda opción. Actualmente, de acuerdo con los sondeos y la lectura de las hojas de té, los latinos están decididos a regresarle el favor. Los latinos más jóvenes están mucho menos emocionados acerca de Biden.  Muchos de los latinos millenials, que tienen entre 25 y 39 años, se sentían optimistas con Bernie Sanders en las primarias demócratas. Y no están mostrando ningún interés en cambiar su apoyo a Biden en la elección general. Por supuesto, muchos latinos odian a Donald Trump.  En este momento, ¿quién no lo hace? Pero eso no es suficiente.  En la política, la indiferencia puede ser letal. No lo hace a uno participar en las encuestas y nos mantiene sentados en el sofá de nuestra casa. Biden no puede recibir nada de amor de los latinos, porque a su vez, nunca les ha dado amor. Un reciente artículo de la revista Politico detalla la desorganización que ha tenido la campaña de Biden en cuanto a que no ha realizado ningún esfuerzo por tener contacto con los latinos. ¿Qué esperan los demócratas? ¿Que él pueda aparecer después de décadas de negligencia, sosteniendo una pancarta en la que se lea: “Voten por mí, amigos” “Yo no soy Donald Trump” y que los latinos salgan corriendo en estampida a las urnas a apoyarlo? En el caso de Biden, la historia ha empeorado. No sólo ha pasado toda su carrera en la política ignorando a los latinos y pensando que tiene garantizado su apoyo. Mondale, Dukakis y Kerry también hicieron eso. Eso ha sido una negligencia benigna. Pero Biden fue más allá. Muchos de sus ataques contra los latinos y otras personas de color fueron mal intencionadas. Pero no fue algo personal. Sólo se trató de hacer negocios. En política, Biden ha hecho su nombre bajo la protección empresarial. Ha protegido a los anglosajones de los afroamericanos y de los latinos que no conocían su lugar. Al redactar una notable propuesta de ley penal en 1994, Biden se convirtió en padre del encarcelamiento masivo.  Muchos de los que fueron encarcelados eran latinos. Posteriormente, como vicepresidente, Biden ayudó y apoyó al primer presidente afroamericano del país, aunque también separó a un incontable número de familias, poniendo a los niños refugiados en jaulas y deportando a casi tres millones de personas la mayoría de ellos eran latinos. ¿Ustedes creen que los mexicanos van a olvidar eso? Por favor, aún no hemos olvidado que California estuvo bajo una diferente administración. Con los latinos, Biden no tiene oportunidad. Va a sangrar votos en el suroeste y podría cederle un 33 por ciento de latinos a Trump. De hecho, no se sorprendan si el presidente, que ha sido mayormente anti-latino en el último medio siglo, empiece a aparecer ante multitudes de latinos sosteniendo una pancarta en la que se lea: “Voten por mí amigos, yo no soy Joe Biden”.