'Yo nací para ser policía y voy a morir siendo policía'

Destacan logros del jerarca policiaco en ceremonia; su esposa enfatiza el lema de su vida que era: "Vivir con honor"

Víctor Hugo Valdovinos
miércoles, 06 marzo 2019 | 06:00
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Nuevo Casas Grandes.- “Yo nací para ser policía y me voy a morir siendo policía”, fue la frase que marcó el destino de Adrián Matsumoto Dórame cuando él y su esposa Karina Guadalupe Hernández Aguirre, discutieron sobre la carrera a la que había decidido dedicarse.
Previo al entierro del que servía como Subdirector Operativo de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, ayer al mediodía se llevó a cabo una emotiva ceremonia de homenaje de cuerpo presente en el Gimnasio Municipal “José Luis Arroyos”, donde intervinieron al micrófono la hoy viuda, el Alcalde, Armando Cabada Alvídrez y su Secretario de Seguridad Pública, Ricardo Realivázquez Domínguez.
En su turno, el munícipe de la frontera fue firme al darle certidumbre a su familia y decirles que “no están solos” y que él mismo se encargaría de darle cumplimiento.



Destacó además los logros de Matsumoto Dórame, quien su dedicación lo llevó incluso a adquirir la Licenciatura en Ciencias Policiales y una más en derecho, además de llevar labores de inteligencia como pocos y ser un elemento clave tanto en su desempeño como jefe municipal, estatal y hasta federal.
En entrevista a este medio, Cabada Alvídrez enfatizó que “Esta es la primera vez que un municipio se traslada a otro para rendir homenaje a uno de sus colaboradores, con 90 unidades y 200 elementos armados, porque se lo merece”.
Aclaró que pese a la fuerte movilización, todos los distritos están cubiertos y no se descuidó la seguridad en Ciudad Juárez.
Cuando tocó el turno del Secretario de Seguridad Pública, éste se dirigió al féretro de su compañero caído diciendo que ahora le tocaba a él pasarle novedades, tomó una flor de una de las coronas y la colocó en el ataúd: “Tengo que pedirte perdón, porque la jurisdicción no me alcanza hasta acá, ahora sí no tengo mucho qué hacer, ahí ya sabes de qué te hablo”.
En momentos el discurso se detuvo, a Realivázquez Domínguez se le cerraba la garganta por la emoción, pero continuó y lanzó un reclamo a sus asesinos diciendo que “de frente muchas veces no pudieron, así que tuvieron que hacerlo de la manera más cobarde”, despidiéndose de nuevo con un “perdón mi coman y gracias por tu confianza”.
No obstante, el mensaje más emotivo fue de quien mejor lo conocía y quien lo acompañó en su aventura juntos durante 20 años de matrimonio, en los que procrearon dos hijos y de quienes dijo, son lo que más amaba sólo por encima de ser policía.
En los momentos más difíciles del inicio de la carrera de Matsumoto Dórame, la esposa recuerda que tuvieron que plantear el futuro de sus vidas, pues ella ya no quería que siguiera siendo policía.
Sin embargo, él le dijo de manera clara: “Yo nací para ser policía y me voy a morir siendo policía, y si tú me quieres te vas a quedar conmigo”, entendiendo en ese momento que no le quedaba otra que apoyarlo.
“Él (Matsumoto Dórame) es de ascendencia japonesa, y para él lo más importante era el honor, porque para él el honor y la palabra eran suficientes y de hecho su lema era: “Vivir con honor”, así es como debemos recordarlo”.
Reiterando lo que ya habían citado los demás sobre su compromiso hacia sus compañeros y hacia su profesión, Karina Guadalupe Hernández Aguirre recalcó que él “amaba su profesión”, incluso, dijo que “cada vez que un compañero caía, él sufría”, por eso cuando capturaba a algún delincuente aseguraba: “Por cada malandro que yo meta a la cárcel, probablemente le esté salvando la vida a 3 o hasta 30 de mis compañeros, y estoy salvando a muchos jóvenes de caer en las drogas”.
Para finalizar la ceremonia, a la viuda y a sus hijos les fue entregada de manos del Alcalde y su Secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, la bandera que cubría el féretro de Matsumoto Dórame y en un estuche especial, la camisa del Subcoordinador Operativo.