Sepultan los restos de Rhonita y sus hijos en su tierra: Lebarón

Entre el dolor… el reclamo de justicia

José Miranda Madrid/El Diario
sábado, 09 noviembre 2019 | 09:43

Galeana.- Bajo un clima gélido y lluvioso, ante cientos de miembros de la comunidad mormona de Lebarón, la tarde de ayer fueron sepultados los restos de Rhonita María Miller Lebarón en un mismo ataúd con sus mellizos Titus y Tiana de 7 meses de edad, mientras que a ambos lados quedaron sus hijos Howard Jacob de 12 y Krystal Bellaine de 10 años.

Bajo los toldos instalados en el panteón de la colonia Lebarón, ubicado a unos 2 kilómetros al oriente de la comunidad, cientos de personas, entre familiares, amigos, conocidos y habitantes del municipio, se congregaron para estar presentes en el sepelio.

La mujer y sus cuatro hijos, murieron acribillados y calcinados el pasado lunes, víctimas de una emboscada que se registró a unos kilómetros del poblado La Mora del municipio de San Miguel Bavispe en el estado de Sonora, limítrofe con Chihuahua.

“Confiamos en que sus muertes no hayan sido en vano, y que ellos sean la voz de los que no han tenido voz, para que el mundo los oiga”, expresó el padre de Rhonita, Adrián Lebarón y abuelo de los cuatro menores, en su mensaje.

Alrededor de las 2:00 de la tarde, inició la llegada de la gente al panteón, en espera del contingente proveniente de La Mora de donde salieron por la mañana, luego de que un día antes se diera sepultura en el cementerio de esa comunidad sonorense a Dawna Ray Langford de 43 años y sus hijos Trevor Harrey de 11 y Rogan Jay de 3.

Unos 20 minutos antes de las tres de la tarde, en dos camionetas tipo pick-up, llegaron al panteón los tres féretros colocados en la parte trasera de los vehículos, en una de color guinda, los restos de Rhonita y sus hijos mellizos, y en la otra de color negro, los de sus hijos Howard Jacob y Crystal Bellaine.

Minutos más tarde, dio inicio a una breve ceremonia previa a la sepultura de los restos mortales de la mujer y sus cuatro hijos.

Los asistentes, mostraron sorpresa cuando una mujer a la que se cedió el micrófono tras la intervención del padre y del suegro de Rhonita, inició la interpretación de lo que parecía el Himno Nacional Mexicano, pero al que le intercaló en sus estrofas palabras alusivas al dolor, sufrimiento de la comunidad y reclamo de justicia para las víctimas de la masacre.

Posteriormente, los ataúdes de madera fueron colocados en las tres fosas en las que se arrojaron flores y cartas que amigos de los niños Howard y Crystal les escribieron como despedida, para enseguida sellarlos y cubrirlos con tierra.

Con el cielo totalmente cubierto de nubes y con la inminente penumbra de la oscuridad, se concluyeron las exequias.

Para hoy se tiene programada la sepultura de la novena víctima de la mortal emboscada del pasado lunes, Christina Marie Langford Johnson de 30 años, también en el cementerio de esta comunidad.

[email protected]