Diócesis de Nuevo Casas Grandes

Remueve a todos los párrocos de la región

Cambios fueron anunciados en misa de XIX Aniversario; sorpresa y descontento entre católicos y los propios sacerdotes

Víctor Hugo Valdovinos
miércoles, 31 julio 2019 | 06:00
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Nuevo Casas Grandes.- A partir de mañana la Diócesis sufrirá uno de los cambios más dramáticos de su historia con la remoción de todos sus párrocos.
Esto mantiene sorprendida no sólo a la comunidad católica laica sino a los mismos sacerdotes que muchos de ellos ni lo esperaban cuando fue dado el anuncio de manera pública durante la pasada misa por el XIX Aniversario del obispado.
Integrantes de la comunidad católica, coincidieron en señalar que los cambios que más alteraron a los feligreses y al mismo presbítero Jefferson Alexander Erazo, fue la remoción de este párroco que ha sido pilar de toda la comunidad de la iglesia Cristo Redentor en la colonia Obrera del Decanato Centro, quien a partir de mañana será confinado a la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Ignacio Zaragoza.
Dijeron que el trabajo y carisma de Jefferson Alexander Erazo, lo ha llevado a ser uno de los párrocos más apreciados por la comunidad católica, sobre todo porque bajo su cargo, la parroquia de Cristo Redentor ha logrado inversiones de obra importantes con la ampliación del ala norte, así como una capilla de adoración perpetua que es la única en toda la Diócesis, pues la que había en Buenaventura tuvo que ser cerrada por la inseguridad que prevalece en ese municipio.
Con su cambio a Ignacio Zaragoza, Alexander Erazo también pierde  aquí todos sus cargos por la distancia, varios de ellos de los más importantes dentro de la Diócesis, incluyendo el de Juez del Tribunal Eclesiástico, Coordinador General de la Renovación Católica Carismática y del Espíritu Santo, siendo responsable de la organización de algunos de los eventos masivos más importantes como el Congreso Diocesano en el Estadio Municipal “Luis Conos Huerta” y el único que estaba autorizado para exorcismos u “oraciones de liberación” como les nombraba él.
Así, con la misión del Obispo Jesús José Herrera Quiñónez de reforzar la comunidad de Ignacio Zaragoza, a partir de mañana Alexander Erazo se presenta como responsable de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, la misma que tuvo por última vez como párroco el padre Ramiro Plascencia González, pues cuando lo cambiaron a Buenaventura, un día antes de tomar el cargo en ese lugar fue arrestado acusado de pederastia y trasladado a Ciudad Juárez donde enfrentó el primero de dos procesos penales que se le siguen por el mismo delito.
Cercanos al párroco, revelaron que un pasaje particularmente traumático para Alexander Erazo, originario de Ecuador, es que en un viaje justo a Ignacio Zaragoza fue víctima de la delincuencia organizada que impera en la zona serrana, situación que impactó su salud, por lo que sufre diabetes.
Otro cambio que fue recibido con desagrado y sorpresa por integrantes de la comunidad católica, es el de Monseñor Mario Hernández, quien dijeron, tenía más de 25 años como párroco de la Catedral La Medalla Milagrosa y sus últimos años a cargo de la iglesia de La Santa Cruz en la colonia Dublán, pero a partir de mañana tendrá que trasladarse hasta Janos en donde será el encargado de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Janos.
Después de Monseñor Obispo, dijeron que el otro presbítero con rango de Monseñor es Arturo Valenzuela con más de 67 años de sacerdocio, primer sacerdote de la Diócesis de Nuevo Casas Grandes y uno de los fundadores de las ya tradicionales peregrinaciones en honor a la Virgen de Guadalupe, quien seguirá a cargo de la capilla de San José pero perderá su rango de Administrador de la Catedral La Medalla Milagrosa, que le será conferido a quien fuera su auxiliar, Juan de Lara Muñoz.
Estos cambios fueron anunciados ante los mismos sacerdotes y cientos de fieles desde principios de mes durante la misa de aniversario de la Diócesis de Nuevo Casas Grandes, que fue nombrada ya hace 19 años por el Papa Juan Pablo II cuando era Obispo Hilario Chávez Joya (Q.E.P.D.), quien luego le pasó la estafeta a Monseñor Gerardo de Jesús Rojas López en el 2004 y desde el 2010 y hasta la fecha, está a cargo del Obispo Jesús José Herrera Quiñónez.