Nuevo Casas Grandes

Opinión: Feliz Año Nuevo

Buenos días estimados lectores, señores padres de familia.

Mario Lara Franco

domingo, 05 enero 2020 | 16:59

Señores, espero que hayan disfrutado de estas fiestas navideñas y el recibimiento del año nuevo, y a la vez les vuelvo a repetir el deseo para todos ustedes de un año nuevo de mucha prosperidad, dicha y felicidad en sus familias. Que todos sus deseos se les cumplan, pero no hay que pedir mucho, ni a cada ratito, hay que llevárnosla calmados y sobre todo hay que portarse bien, que alguien está pendiente de nuestras acciones y es el que nos va a juzgar y sentenciar por nuestras faltas, y en resumidas cuentas, nosotros somos nuestro peor enemigo, es decir, que nosotros mismos marcamos el castigo que merecemos por nuestras acciones, así que todo depende de nosotros si reprobamos o aprobamos ¿se entendió?

Regresando al ambiente navideño, fecha que se celebra el nacimiento del niño Jesús, por lo cual se le hacen regalos a todos los niños como ya es una tradición, y debido a ese detalle, padres e hijos lo festejan conviviendo y disfrutando de la alegría que viven por el reglo que les dejó Santa Claus. Padres e hijos se divertían con los juguetes del tipo que fueran, llámense carritos, trenecitos, avioncitos, canicas, pelotas, el trompo, hasta un lazo para brincar, un yoyo, el balero, bicicletas, etc.

De los juguetes señalados, ¿quién de ustedes los recuerda? Eran unos juguetes sencillitos que los niños los sabían valorizar y los disfrutaban y vuelvo a repetir, que los padres convivían con alegría viviendo unos momentos de lo que ellos vivieron en su niñez. 

Eso fue parte del ayer, donde existían los buenos sentimiento, el amor hacia los hijos saltaba a la vista, por todos lados se veía a los padres convivir con los hijos y amiguitos de estos, y me pregunto ¿por qué ayer, y ahora no?, ¿será que los buenos sentimientos han desaparecido?, ¿qué el amor paterno hacia los hijos se esfumó?

Tal parece que así es. Lo vemos, lo escuchamos en los medios de información hechos que nos hacen ver que en el ser humano se está acabando ese afecto de amor hacia nuestros semejantes y hacia uno mismo. Estamos viviendo en un mundo lleno de maldad, una oscuridad enorme que no nos deja ver o no queremos ver que vamos por el camino equivocado, pero como se los he dicho, cada quien es responsable de sus actos y muy respetados, como también les he dicho que al igual que ustedes soy un ser humano con sus altas y sus bajas en la vida, todos estamos en la misma balanza, unos con una manchita, otros con una mancha y otros con una manchota, ustedes analícense, vean como andan y en sus manos está en escoger el camino correcto, es la pura realidad, ¿voy bien o me regress?, y tómenlo por el lado amable, ya ven que como digo una cosa digo otra, ahí está el detalle.

Por otra parte, veamos la petición que hacemos para el año venidero. Por lo regular la mayoría pedimos mejoramiento en la salud y en lo económico para obtener algo de comodidad para el hogar y algún carrito para trasladarse de un lugar a otro especialmente al trabajo, pero me pregunto ¿cuántos habrá que estén conscientes que su actitud de vida carece de buenos sentimientos y siempre están obrando con maldad en sus acciones que ofenden y dañas a sus semejantes, y que por tal conducta, pida que todo lo malo que hay en su forma de vivir sea corregida?, es decir, que una persona mala, pase a ser buena. Ustedes estimados lectores ¿cuántas personas creen que habrá que deseen cambiar y cumplan?, dicen que querer es poder ¿será cierto?, ahí está el detalle, se los dejo de tarea.

Se imaginan si ese milagro sucediera, se llevaría otro tipo de vida similar a la del ayer, volvería el amor y la ternura en el ambiente familiar el respeto de los hijos hacia los padres, que con toda tristeza en la actualidad ya se perdió, y que desgraciadamente no se ve que se quiera corregir. La maldad tiene una enorme fuerza que es difícil de vencer por lo que seguiremos haciéndonos daño unos a otros, inclusive a uno mismo.

Ustedes estimados lectores que vivieron aquellos tiempos de tranquilidad, cierren los ojos e imagínense por un momento aquellos ratos de alegría, de sano esparcimiento que vivió con su familia, con sus amistades, de todo lo bueno que sucedió y disfrútelo, aunque sea un momento pequeño que al cabo el soñar no hace mal.

Por lo pronto estimados lectores, señores padres de familia, pásenla bien.