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'Yo no me voy a subir a ese avión'

Hay polémica, pero ya se tomó la decisión. Se va a vender ese avión presidencial, se vende, se renta o se rifa, dijo AMLO en su visita a Oaxaca

Reforma / El presidente de México en su visita a Oaxaca

Reforma

sábado, 18 enero 2020 | 11:03

San Antonio Sinicahua, Oaxaca— Sentado en la cuneta de la nueva carretera, masticando una tortilla untada de mole negro mientras espera la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, el alcalde Roberto Bautista le da vueltas a la posibilidad de comprar un "cachito" de la Lotería para la rifa del avión presidencial, valuado en 2 mil 500 millones de pesos, y concluye que mejor no. "¿Qué tal si me lo gano? Yo no lo sé manejar", dice, apenado y sacude el polvo de sus huaraches de cuero.

En la entrada del pueblo la banda de música está lista para recibir a López Obrador. Ya están los cohetes, dos mujeres con nueve tijeras en dos charolas para el corte del listón inaugural, del color de Morena, y el comité de obras del Municipio. A la gente la citaron a la una de la tarde, ya son las tres y media y el presidente no llega.

Unas mujeres vestidas con faldas floreadas y guiñoles, de pie, se entretienen criticando la mampara oficial con los datos de la obra de concreto y piedra de río: 28 millones de pesos, 93 empleos generados de abril pasado a la fecha, mil 603 beneficiados. Sí, ¿pero a quién se le ocurrió poner que Sinicahua es una palabra nahua que significa "Cabeza de las peñas", si eso es en mixteco?

La nueva ocurrencia de López Obrador es el tema del día. Por la mañana, en el aeropuerto de Oaxaca, el gobernador Alejandro Murat dijo que piensa comprar todos los boletos que pueda para pagar la deuda estatal.

Murat recibió al tabasqueño en la pista de aterrizaje. "Ya tenemos los 500 para el cachito". Soltó el presidente una risa irónica y detuvo la emoción del priista. "Pero no entra aquí", le dijo. "¿Cuál?". "El grandote... ah, no, sí, si lo trajeron".

Afuera de la sala de espera del aeropuerto, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, en cambio, no estaba enterado del anuncio en la mañanera.

"No, no se va a rifar, ¿cómo se va a rifar? Se va a subastar, una rifa es un boleto y usted se lo gana, eso no". Dijo que no era factible, pero cuando le informaron de la pretensión de su jefe ya no pareció tan convencido de su propia opinión. "No lo oí, pero no se me habría ocurrido".

Cuatro horas más allá, el alcalde y su equipo le dan vueltas al asunto. El presidente del comité de obras, Braulio Cruz, dice que para él está difícil ahorrar 500 pesos para el cachito, que apenas gana 100 pesos al día. "'Ora: si me lo gano, ¿dónde lo voy a estacionar?".

Aida Cruz Temozón, una de las mujeres que trabajaron en la construcción de la carretera, está más informada sobre el avión por el que México se comprometió a pagar 218 millones de dólares o más de 7 mil millones de pesos al tipo de cambio de 2012. "¿Es legal que lo vendan? Porque yo sé que ni lo han terminado de pagar...". Sin embargo parece que sueña con él: "Es como un edificio, ¿no? Es como tener el Titanic, el Titanic volador", dice y se ríe de su ocurrencia.

Arriba de la montaña por fin se ve bajando al convoy presidencial. Truenan los cohetes, suena la banda de música, el presidente y los invitados cortan el listón y marchan sobre la carretera nueva entre pobladores, periodistas y vigilantes que le van abriendo paso. Sonríe, con un sombrero de palma, un sarape en el hombro y un bastón de mando que le entregó el alcalde. "Daniel, a ver, videito de una vez", le dice a Daniel Asaf, jefe de la ayudantía que lo cuida.

"Esta es la democracia: Gobierno del pueblo y para el pueblo y con el pueblo", dice en el nuevo camino construido por los pobladores. "Ellos me están ayudando a levantar el toro viejo, echado, reumático y mañoso que dejaron. La gente está gobernando en México".

Avanzan entre estallido de cohetes y dianas hasta la plaza municipal demasiado pequeña para la gente que ocupa una calle, la Conasupo, el patio de la iglesia y una cancha de basquetbol.

"Hay polémica, pero ya se tomó la decisión. Se va a vender ese avión presidencial, se vende, se renta o se rifa, pero yo no me voy a subir a ese avión... es un palacio para los cielos, una ofensa para el pueblo de México". Aplauden los indígenas mixtecos.