Se acuartela familia de Norberto en CDMX

Exije justicia por el asesinato del chihuahuense de 22 años de edad

Mayra Hermosillo González/ El Diario
sábado, 22 junio 2019 | 14:03
Archivo |

Delicias.- La familia de Norberto Ronquillo Hernández, originaria del municipio de Meoqui, se encuentra acuartelada en la Ciudad de México exigiendo justicia a las autoridades capitalinas para que se dé con los responsables del crimen que ha conmocionado a la comunidad de esta región.

El joven de 22 años fue secuestrado el martes 4 de junio en los momentos en que terminaba su jornada escolar en la Universidad del Pedregal, de la cual estaba a punto de graduarse de la licenciatura en Mercadotecnia Internacional; tres días después de búsqueda, el cuerpo de Norberto apareció en un terreno de la alcaldía de Xochimilco.

Desde esa fecha, y luego que se llevará a cabo una misa de cuerpo presente en su natal Meoqui, para posteriormente depositar sus restos en mausoleos de la capital del estado, su madre, Norelia Hernández, ha estado permanentemente en la Ciudad de México, dándole seguimiento al caso, buscando que se dé con los responsable de este hecho.

Ayer mismo se buscó a Norelia, madre de Noberto, para que en entrevista con El Diario, narrara lo que han vivido como familia desde que sucedieron los hechos hasta ahora, y sobre todo conocer los avances de las investigaciones policiacas; sin embargo, no fue posible. En cambio se tuvo una conversación con su prima, Alma Simental, quien comentó que la familia ha tomado la determinación de no dar más información en torno a este tema, señalando que se han ido distorsionando las versiones, pidiendo comprensión a los medios de comunicación, y que les permitan concluir lo que denominó como, “una pesadilla”.

En entrevista telefónica comentó que, “a lo mejor el Gobierno tiene la presión de dar resultados, pero ellos mismos son los que están filtrando, no han atendido a mi prima para concretar la denuncia, es una burocracia”.

En su momento, en entrevista con El Diario, Norelia Hernández, expresó con tranquilidad y seguridad que, “Yo venía por un certificado de graduación y me llevo un certificado de defunción, pero debo estar tranquila porque tenía mucho miedo de no encontrarlo y ya lo llevo conmigo”.

Yo no soy nadie para juzgar, no hay rencores, que Dios los bendiga y que no permita que vuelvan a cometer la misma fechoría”, había dicho en su momento. A la fecha no se tienen mayores avances sobre quién o quiénes pudieran ser los responsables de los hechos en que se privara de la vida al joven Norberto.