Nacional

Caso Ayotzinapa

Mueren padres sin hallar a sus hijos

En siete años, papás de tres normalistas de Ayotzinapa han fallecido con la esperanza de conocer su paradero

César Martínez
Agencia Reforma

domingo, 26 septiembre 2021 | 06:00

Fotos: Agencia Reforma | Familiares de los estudiantes durante una protesta en la Ciudad de México

Ciudad de México— En siete años, papás de tres normalistas de Ayotzinapa han fallecido con la esperanza de conocer su paradero.

Inspira Minerva Bello resistencia en Chilapa

Los doctores dicen que Minerva Bello murió de cáncer, pero quienes la conocieron aseguran que en realidad murió de desesperación, por no encontrar a su hijo, el normalista de Ayotzinapa Everardo Rodríguez. 

Delgada y pequeña, Bello tenía siempre una sonrisa que se ocultaba en los actos de protesta por la desaparición de los estudiantes de la normal rural “Raúl Isidro Burgos”.

El 4 de febrero de 2018, se convirtió en la primera madre o padre que falleció sin saber el paradero de su hijo, tras los hechos del 26 de septiembre de 2014.

En memoria de “Doña Mine” nació el Centro de Derechos de las Víctimas Minerva Bello, en Chilapa, Guerrero, que acompaña a quienes sufren de violencia en la entidad. 

A nombre de Minerva Bello, se ha dado acompañamiento a más de mil personas desplazadas de ese municipio. 

Desde un año antes de perder la batalla contra el cáncer, “Doña Mine” había dejado de ir a las marchas de protesta por diversos padecimientos.

Su fallecimiento causó desolación entre el grupo de padres.

‘¡Bernardo vive, la lucha sigue!’

Internado en un hospital de la Ciudad de México, “Don Berna”, como le decían de cariño a Bernardo Campos, padre José Ángel Campos Cantor, falleció el pasado 3 de septiembre.

Padecía diabetes y una úlcera gástrica cancerosa que le minaron la salud y la vida. 

“Don Berna” fue quien encaró al presidente Enrique Peña Nieto el 24 de septiembre de 2015, en el encuentro que los familiares de los normalistas sostuvieron con el Primer Mandatario en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad (Mutec).

Desesperado por la inacción gubernamental, le preguntó a Peña Nieto dónde tenía el corazón, y le reprochó hablar de dientes para afuera. 

“Salimos bien desconsolados. El presidente no nos quiere apoyar”, indicó tras el encuentro aquél entonces. 

Sus últimos días los pasó en un hospital capitalino, pero su cuerpo fue enterrado en Tixtla, Guerrero, de donde era originario. 

Su último adiós transcurrió entre música de banda y el grito de sus compañeros de lucha: “¡Bernardo vive, la lucha sigue!”. 

En vida, Bernardo buscó reunirse con el Papa Francisco cuando vino a México en diciembre de 2015. 

“La ilusión de que el Papa nos abra las palmas de las manos, de su corazoncito, es importante para nosotros porque somos creyentes”, afirmó Bernardo Campos, aunque su deseo nunca se cumplió.

‘Saúl se nos adelantó sin abrazar a su hijo’

Sin conocer el paradero de su hijo Saúl, el señor Saúl Bruno Rosario perdió la vida en su casa de la comunidad de Magueyitos, en el municipio de Tecoanapa, Guerrero, el pasado 22 de agosto. 

Él y su esposa fueron de los primeros familiares directos en llegar a la Normal de Ayotzinapa, tras darse a conocer que los estudiantes habían sido atacados en Iguala la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 0214. 

La diabetes venció al señor Saúl a los 62 años, que pasó los últimos siete años entre manifestaciones, marchas y la esperanza de encontrar a su hijo.

En su momento, los padres y las madres de los normalistas desaparecidos se solidarizaron con Nicanora García, por la pérdida de su marido.

“A siete años de la tragedia, la salud de nuestros familiares se desgasta al no haber avance en las investigaciones”, reclamaron los padres.

“El dolor, la rabia y la indignación nos siguen consumiendo. Saúl se nos adelantó sin haber podido volver a abrazar a su hijo. Pero los que estamos aquí, seguiremos exigiendo verdad y justicia”.

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