Nacional

Llevan a Palacio reclamo social

Desde el 1 de diciembre, distintos grupos han llegado hasta el recinto para protestar por despidos, recortes, violencia y recursos

Reforma
lunes, 11 marzo 2019 | 07:26
Reforma

Ciudad de México— Adentro y afuera de Palacio Nacional, desde el campanario de la Catedral Metropolitana, con los labios cosidos o a gritos, las protestas ante la oficina del Presidente Andrés Manuel López Obrador comenzaron desde el 1 de diciembre.
Ese día, mientras el tabasqueño comía con sus invitados especiales, afuera distintos grupos aplaudían y repudiaban al invitado venezolano Nicolás Maduro.
El 3 de diciembre, cuando el Presidente creaba una comisión especial para buscar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, afuera decenas de personas pedían que no se olvidara que hay otros más de 37 mil desaparecidos.
Los manifestantes han llegado frente a Palacio Nacional, donde despacha el Mandatario, a protestar porque los despidieron, porque la violencia los echó de sus comunidades, por falta de financiamiento o porque quieren armar un sindicato, entre otras múltiples razones.
En el primer mes acudieron trabajadores de la Secretaría de Economía y del SAT a denunciar sus despidos, jóvenes de Chimalhuacán que pidieron una universidad y ciudadanos enojados porque el Presidente prometió separar el poder económico del político y luego invitó como asesor al dueño de Banco Azteca, Ricardo Salinas Pliego.
Ya en enero, empleados de Palacio Nacional protestaron por la amenaza de despido, familiares de los policías federales presos por la fuga de Joaquín "El Chapo" Guzmán exigieron su libertad, y el comerciante Israel Portillo montó una casa de campaña frente al Palacio y se cosió los labios porque no lo dejaban vender sobre las Calles de Corregidora y Correo Mayor.
En enero hasta arribó una marcha de apoyo al Presidente, cuyos participantes gritaron "¡AMLO, escucha, tu pueblo está en la lucha!".
Las protestas están frente a Palacio Nacional, pero detrás, en la oficina de Atención Ciudadana, también hay largas filas de personas que van a entregar sus peticiones. Algunos acuden por primera vez; otros repiten sus solicitudes que hicieron en la casa de transición.
El 31 de enero, un hombre sordomudo se cansó de pedir audiencia al Presidente y se subió al campanario de la Catedral Metropolitana dispuesto a tirarse porque no tenía trabajo.
Una de las mayores manifestaciones ocurrió el 5 de febrero, cuando cientos de mujeres protestaron por la desaparición de las estancias infantiles.
"Que tomen todas las oficinas, pero no vamos a ceder", contestó desde adentro López Obrador, en su conferencia de prensa.
En febrero se inconformaron trabajadores ferrocarrileros en contra del líder Víctor Flores.
Volvieron a llegar los familiares de desaparecidos y además acudieron trabajadores del DIF, el Instituto de la Juventud y ProMéxico despedidos por la nueva administración.
En tanto, el 17 de febrero, con unas 300 personas originarias de Guerrero, se instaló el plantón más largo que ha tenido este Gobierno.
Llegaron a pedir ayuda porque los sicarios habían tomado sus comunidades.
"Nos hacían trabajar a fuerza y si no vas a trabajar te van a traer de tu casa, te encierran en la comisaría, te bañan a las horas de la noche con harto hielo y después te quitan tu ropa y te dan tus tabladas", relató uno de ellos.
Ahí siguen todavía.