Nacional

La vida secreta de Cienfuegos

Fue secretario de Defensa, pero también el aliado de un cártel; le llamaban ‘El Padrino’

Agencia Reforma

The Washington Post

domingo, 18 octubre 2020 | 06:00

Ciudad México– El exsecretario de la Defensa de México tenía una vida secreta en la que usaba al Ejército para ayudar a un cártel a enviar heroína, cocaína y otras drogas a Estados unidos, de acuerdo con unos documentos de la corte estadounidense que fueron dados a conocer el viernes.

Algunos le llamaban El Padrino.

El general retirado Salvador Cienfuegos, de 72 años, fue detenido el jueves en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles. La Fiscalía de Nueva York hizo pública una acusación que consta de cuatro cargos en su contra por los delitos de tráfico de drogas y lavado de dinero.

Su arresto ha generado la alarmante posibilidad de que oficiales de seguridad mexicanos hayan estado colaborando silenciosamente con los narcotraficantes durante la mayor parte de la ofensiva de Estados Unidos en contra de los cárteles que empezó en el 2006.

El secretario de Seguridad Pública en los primeros años de esa iniciativa, Genaro García Luna, está esperando ser enjuiciado en Nueva York. Él se ha declarado no culpable de los cargos de aceptar sobornos para ayudar al Cártel de Sinaloa.

Cienfuegos se desempeñó como secretario de la Defensa de la siguiente administración, la del presidente Enrique Peña Nieto, del 2012 al 2018. Está acusado de colaborar con un grupo conocido como H-2, una ramificación del Cártel de los Beltrán Leyva. Operaba principalmente en los estados del oeste de México, en Sinaloa y Nayarit.

Los documentos de la corte muestran el panorama devastador de un oficial de alto rango, quien, según dicen los fiscales, usó su poder para ayudar a un cártel de la droga a cada momento. Cienfuegos se aseguró que el Ejército Mexicano no realizara ningún operativo en contra del H-2, por el contrario, se enfocó en sus rivales, dicen los documentos.

Está acusado de utilizar barcos para trasladar las drogas del cártel. Cienfuegos hasta le avisó al H-2 que estaba siendo investigado por las autoridades de Estados Unidos.

Con base en ese conocimiento, el H-2 mató a uno de sus propios miembros, una persona que los líderes de alto rango del cártel “creyeron incorrectamente” que estaba ayudando a oficiales estadounidenses, de acuerdo con los alegatos.

Las acciones del exsecretario fueron detalladas en miles de mensajes a través de un BlackBerry que envió y fueron corroboradas por la versión de un testigo, dicen los documentos. Él no se ha pronunciado en relación con los cargos. Enfrenta una sentencia mínima obligatoria de 10 años por los cargos de conspiración relacionada con las drogas si es encontrado culpable.

Los gobiernos de México con mayor frecuencia han utilizado a las fuerzas armadas para enfrentar a las organizaciones criminales debido a la persistente corrupción en la Policía.  La detención de Cienfuegos fue un bombazo en México, en donde el Ejército es una de las instituciones más confiables.

“Estamos enfrentando una situación sin precedentes”, dijo el viernes pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia diaria, refiriéndose a las detenciones de dos exsecretarios. “Ésta es una señal innegable de la descomposición del régimen”.

Desde el 2007, el Gobierno de Estados Unidos le ha proporcionado a México aproximadamente 3 billones de dólares en ayuda para la seguridad y justicia a través de la Iniciativa Mérida. Aunque el país sigue siendo la fuente número 1 de heroína y metanfetaminas que llegan a Estados Unidos, y un importante corredor para la cocaína y el fentanilo.

Recientemente, la administración Trump advirtió que a menos que mostrara algún avance, “México tendrá un grave riesgo de no poder cumplir sus compromisos internacionales sobre el control de drogas. Se le ha hecho un llamado para que haga más esfuerzos para desmantelar las organizaciones de narcotráfico y aplicar medidas estrictas a la producción de fentanilo”.

La corrupción en las fuerzas armadas de México usualmente ha sido interpretada como un tema de personas en lugar de instituciones, comentó Adam Isacson, analista de seguridad de la Oficina sobre Latinoamérica en Washington.  Sin embargo, el arresto de Cienfuegos parece ser un punto en la red de corrupción que “va hasta arriba” del Ejército, dijo.

Expertos en seguridad de Estados Unidos y México dijeron que Cienfuegos generalmente había sido reconocido como un profesional honesto.  El arresto “realmente ha sido impactante para aquellos que lo conocieron y trabajaron con él”, comentó Roderic Camp, profesor emérito del Colegio Claremont McKenna, quien ha escrito dos libros sobre el Ejército Mexicano.

El secretario de la Defensa hasta recibió un premio del Centro para los Estudios de Defensa Hemisférica del Pentágono en el 2018, el año en que se retiró.

Cienfuegos era una diferente persona en lo privado, de acuerdo con la descripción de él que hizo la Fiscalía.

Era conocido como “El Padrino”, de acuerdo con los documentos. Recibió sobornos y ayudó a reclutar a otros oficiales mexicanos para formar parte de la nómina del H-2, de acuerdo con los registros. Comentó haber colaborado anteriormente con otro grupo de narcotraficantes, según los alegatos, aunque no se proporcionaron más detalles.

El secretario supervisaba el Ejército y la Fuerza Aérea. Las agencias antidrogas de Estados Unidos han colaborado habitualmente con esas fuerzas armadas, aunque han llevado a cabo muchos de sus operativos más sensitivos con la Marina, que forma parte de otra secretaría.

La Marina de México ha librado durante años una lucha contra el H-2.

Los documentos dicen que Cienfuegos ayudó a ese cártel de diciembre del 2015 a febrero del 2017. En ese mes, el líder del H-2, Juan Francisco Patrón Sánchez, fue abatido por los marinos mexicanos.

Las dos divisiones militares “podrían haber actuado con propósitos contrarios, en donde Cienfuegos silenciosamente apoyaba a esa persona con la que la Marina estaba en guerra”, comentó Isacson.

López Obrador ha criticado “la guerra contra las drogas” encabezada por el Ejército, que está ampliamente asociada con un creciente número de homicidios en los últimos años. Sin embargo, él ha utilizado a las fuerzas armadas en un creciente número de tareas, desde construir un aeropuerto hasta distribuir suministros médicos.

El presidente ha dicho que cualquiera que esté involucrado en el caso de Cienfuegos y que actualmente esté sirviendo en el Gobierno podría ser suspendido, retirado o investigado. “Nosotros no vamos a cubrir a nadie”, dijo.

Obrador rechazó especular sobre la culpabilidad de Cienfuegos, haciendo notar que él no ha visto la evidencia. Por el contrario, elogió a los líderes militares que él escogió por su integridad.

“La mayoría de los que forman parte de estas instituciones son mexicanos honestos”, aseguró.

Obrador señaló que su Gobierno escuchó acerca de la investigación de Estados Unidos hace dos semanas, de su embajadora en Washington, Martha Bárcena.

Analistas dijeron que el arresto sin duda había generado incomodidad en el Ejército.  Numerosos oficiales de alto rango fueron promovidos por Cienfuegos. Y su caso podría dar lugar a otras detenciones. “Para llevar a cabo esos delitos, se necesita la participación de otras personas”, comentó Ricardo Márquez Bias, exfuncionario de seguridad de México.

Aunque muchas personas del Ejército y Gobierno de México se mantienen escépticos sobre las acusaciones en contra de Cienfuegos, algunos dijeron que su arresto podría poner en peligro y erosionar la colaboración entre los dos países.

Raúl Benítez Manaut, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien se especializa en seguridad nacional, dijo que el primer instinto de los militares y sus aliados será culpar al Gobierno de Estados Unidos y poner en duda sus alegatos.

“Dentro del Ejército, algunos hablan acerca de que no pueden confiar en Estados Unidos porque colaboramos con ellos en esta lucha en contra de las drogas y el crimen y ahora están acusando a nuestros líderes”, dijo Benítez Manaut.

No hubo una reacción inmediata por el arresto de Cienfuegos de parte del expresidente Peña Nieto. Felipe Calderón, quien fue presidente del 2006 al 2012, dijo que no tenía idea de que García Luna hubiera estado involucrado en el crimen organizado.