Nacional

Frenan GN e INM caravana migrante en Chiapas

Los federales sometieron y detuvieron a decenas de indocumentados, entre ellos mujeres embarazadas y menores de edad

Édgar Hernández / Agencia Reforma

viernes, 03 septiembre 2021 | 09:49

Especial / Agencia Reforma | Un migrante integrante de la caravana

Ciudad de México— La Guardia Nacional (GN) y el Instituto Nacional de Migración (INM) frenaron otra vez el avance de la tercera Caravana de Migrantes que en menos de una semana pretendía avanzar al norte del país en busca del sueño americano.

En un sorpresivo operativo, las fuerzas federales desintegraron el contingente de unos 300 extranjeros, en su mayoría haitianos, quienes enfrentaron a los antimotines.

Los migrantes habían caminado unas ocho horas desde Huixtla, de donde partieron en la madrugada, y se habían detenido a descansar sobre la carretera internacional, a la altura de la comunidad de San José Tizapa, del municipio de Escuintla.

Unos estaban acostados sobre el pasto, usando como almohadas sus mochilas, otros sentados estirando las piernas, y unos más sobando sus pies por el dolor de haber caminado 70 kilómetros en dos días tras salir el miércoles de Tapachula.

Faltaban siete kilómetros para llegar a la cabecera municipal de Escuintla, en la costa de Chiapas, cuando a bordo de camionetas, furgonetas y autobuses llegaron decenas de elementos de la GN y el INM para detenerlos.

Ante la llegada de los efectivos, los migrantes comenzaron a huir. Unos corrieron sobre la carretera y otros se internaron por las plantaciones de papaya, mango y maíz de la zona.

Los hombres enfrentaron a las fuerzas de seguridad lanzando palos y piedras.

"Están sirviendo a los gringos", gritó un joven cuando huía entre la maleza.

Un migrante con la bandera de Haití atada a una vara como mástil pedía a sus compañeros que volvieran a la carretera para reagruparse.

Otro connacional alzaba las manos intentando calmarlos para que no lanzaran proyectiles.

"No hagan eso, no hagan eso", decía.

Los agentes militares intervinieron equipados con cascos y escudos, mientras que algunos migratorios portaban toletes retráctiles.

"Ora sí putos, valieron verga", lanzó un oficial del INM cuando corría detrás de los migrantes.

Los federales sometieron y detuvieron a decenas de indocumentados, entre ellos mujeres embarazadas y menores de edad.

"¡No tengan miedo Inami!, ¡aguas con las piedras!, ¡cúbranse!", ordenaba un militar.

Dos haitianas embarazadas no pudieron huir, pero intentaron resistirse a la detención.

"Espérate, mi marido, mi marido, estoy embarazada", dijo una haitiana mientras dos oficiales mujeres del INM la llevaban hacia una de las camionetas.

Otra mujer se colgó de su marido cuando este fue cargado por los oficiales. La pareja fue ingresada a una furgoneta.

Una haitiana robusta que caminaba con vendas en las rodillas lesionadas por una caída lanzaba gritos de ayuda.

Un niño lloraba en los brazos de su padre que era encapsulado por los elementos del INM y la GN.

El operativo para perseguir a los migrantes que huyeron entre los cultivos y el monte se entendió unas dos horas.

Mochilas, botellas de agua, zapatos y una carriola quedaron esparcidos en la zona de batalla: unos por una mejor condición de vida y otros por evitar su paso ilegal.

Este tercer contingente partió el miércoles de Tapachula e hizo escala en Huixtla, y pretendía avanzar este jueves hacia el Municipio de Mapastepec.

"Salimos ayer (el miércoles) a las seis de la mañana, y hoy (jueves) a las tres de la madrugada, estamos cansados", dijo el haitiano Biomé Galist minutos antes del operativo de detención.

Dos caravanas previas también fueron desintegradas y detenidas por la GN y el INM en fuertes operativos en Mapastepec, a 123 kilómetros de la frontera con Guatemala.

Incluso la primera fue atestiguada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador el fin de semana pasado durante su gira por la frontera sur.

La mayoría de los migrantes que participaron en las caravanas son de Haití y quienes acusan que en Tapachula están tardando sus solicitudes de asilo efectuadas ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), por lo que decidieron organizarse para salir en busca del sueño americano.

"En Tapachula no hay nada, tengo tres meses y no me dan mi protocolo (trámite de asilo), no hay vida. La familia tiene niños, tiene mujer, qué van a comer si no hay trabajo", apuntó el haitiano Bilmé.

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