Nacional

Enfrenta estancia 'tortura' por recorte

Para la dueña, quien está por cerrar el centro de cuidado, los 100 días de Gobierno de AMLO le han parecido 'una tortura'

Reforma
domingo, 10 marzo 2019 | 06:49
Reforma

Ciudad de México— Los 100 días de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador le han parecido "una tortura" a Allis Moreno, una abogada de Tocumbo, Michoacán, que está a punto de cerrar la estancia infantil Happy Kids tras el recorte al programa federal que la apoyaba.
"Ya no sabes si llorar, si reír, si lamentarte y te lo juro, yo sigo luchando, pero la verdad ya me siento cansada, a veces digo ya no quiero seguir", señala.
Hasta 2013 trabajaba en un juzgado y, luego que la violencia del crimen organizado la hizo replantearse qué otra cosa además del Derecho la apasionaba, decidió dedicarse a los niños, para lo cual se sumó al programa de estancias.
Allis cumplió con los requisitos y esperó un año para que la aceptaran. El Gobierno federal la apoyó con 70 mil pesos y ella invirtió 150 mil más para instalar Happy Kids.
La estancia, que comenzó con cinco niños y llegó a 46 el año pasado, recibía un apoyo de 900 por cada menor, que subieron a 950 pesos el año pasado, y las responsables podían cobrar una cuota similar, aunque ella sólo pedía 600 pesos.
En la elección del año pasado no confiaba en López Obrador, pero cuando el tabasqueño -ya como Presidente- puso como el tercero de sus 100 compromisos que se mantendrían las estancias se alegró.
"Yo dije '¡ay, este señor me está callando la boca! Vamos a tener mejores condiciones, porque la verdad lo que se cobra no alcanza'", indica.
"Él dijo que todos íbamos a ser iguales, y yo pensé 'a lo mejor nos van a pagar igual que a las guarderías del IMSS, que les dan 3000 pesos por niño'".
Sin embargo en diciembre se retrasó el pago y el presupuesto para el programa en 2019 se redujo a la mitad. Les llegó el rumor de que no se les pagaría hasta que se publicaron las nuevas reglas de operación.
En Happy Kids hicieron kermeses y rifas y pidieron dinero en la carretera. Ella primero mantuvo la cuota de 600, pero luego pidió ayuda para subirla a 800 y muchos niños se fueron. "Hace dos meses eran 46 niños y quedan 20", dice, con una risa triste, como si no creyera.
En este tiempo ha habido protestas, llamados de organizaciones civiles, pero pero aún así se canceló todo el programa.
Allis pide que vayan a comprobar que los niños existen y que hay registro de todos los gastos que tienen.
Pero nadie les ha respondido. Al final, señala, su sueño le ha dejado una deuda de 60 mil pesos en un banco y este mes deberá decidir si cierra la única estancia en Tocumbo.
"Las mujeres no somos importantes para él ni los niños son importantes para él. A él lo único que le importan son sus votos y los viejitos", reclama.