Nacional
Evoluciona proceso a lo largo de un siglo

Cumple divorcio legal en México 116 años

Chihuahua ocupa tercer lugar nacional con la mayor tasa de separaciones

Juan Carlos Núnez
El Diario

viernes, 25 diciembre 2020 | 06:00

Chihuahua– El divorcio legal en México ha evolucionado con el tiempo en el Código Civil y cumplirá 116 años de su promulgación.

Durante más de un siglo el proceso de separación se ha tenido que adecuar a los cambios y normas sociales, ya que este proceso nunca es fácil, principalmente en un estado como Chihuahua, que tiene más de una década ocupando los primeros lugares en divorcios contenciosos a nivel nacional.

La Ley del Divorcio en México fue promulgada como tal el 29 de diciembre de 1914 para disolver el vínculo matrimonial y no sólo lo material como fueron decretadas el 25 de diciembre de 1874, que finalmente separaba la Iglesia del Estado y por consiguiente, el derecho en el matrimonio de cualquier mexicano.

El abogado civil y mercantil chihuahuense Jesús Manuel Payán Quinto explicó las principales formas en que la ley establece el divorcio: el contencioso, el cual llega a juicio debido a que alguna de las partes no está conforme; el administrativo, sin mayor complicación siempre y cuando haya un muto acuerdo y no llegue a los juzgados; el voluntario, cuando ambas partes lo solicitan para finalizar su unión civil, y encausado, la más nueva, reformada en 2008, que no tiene causa y puede ser tramitado a petición de una sola de las partes. 

Comentó que la evolución ha mejorado la manera en que tanto el hombre como la mujer pueden tener una mejor vía de separación, además de que ya se toma en cuenta a los hijos y hay mecanismos legales de protección para no dejar desamparada a alguna de las partes cuando hay disolución del matrimonio.

“Verdaderamente los procesos son más ágiles ahora. Antes el divorcio contencioso era más difícil porque tenían que probarlo, por qué se debía hacerse, las causas. Esto se podía llevar durante mucho tiempo, los gastos eran muy superiores. Ahora procede si alguien ya no quiere continuar la relación. Esto es cuando es encausado y posteriormente se lleva a contencioso en caso de que la otra persona no acepte”, explicó el litigante.

Lo sensible es la cuestión de los alimentos por pensión, la custodia y patria potestad de los hijos en los diferentes casos, manifestó.

“Un acierto es el cumplimiento a la Ley de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes, en que ya no puede haber matrimonio entre menores, ni una persona adulta con alguien menor de 18 años. Además de que en un divorcio, apoya la opinión de los menores, que en caso de que el juez lo solicite, hay valoración psicológica. Es más común que la solicite cuando hay antecedentes de violencia familiar”, detalló.

Reconoció que todos los procesos siempre son críticos, así como los gastos que se tienen que cubrir en asesoría legal para establecer montos de la pensión y custodia de los hijos. 

“No se trata de un perder-ganar, sino de establecer las mejores condiciones para todos, incluso los hijos; es al final la prioridad. Siempre será mejor establecer un proceso de muto acuerdo. Claro, a menos de que haya una situación de riesgo y violencia, que se junta lo penal y familiar”, argumentó el especialista civil.

Con 15 años de experiencia, admitió que los procesos son dolorosos, son duelos para ambas partes, que pueden ser infidelidad, violencia u otra causa, pero la facilidad es que la ley ya no exige un motivo para separarse. Lo que sigue es lo difícil, por la carga emocional para las parejas.

Saturación de juzgados 

De acuerdo con testimonios y el abogado entrevistado, el problema es la carga de trabajo de los juzgados, que muchas veces están saturados con todo tipo de casos, por eso el procedimiento de audiencias tarda, no por el sistema de justicia, sino por exceso de trabajo.

En cuestión de tiempos, dijo que en el anterior procedimiento incluso se batallaba para notificar, si es un divorcio voluntario se podría hablar de semanas para que se programara la audiencia de ratificación. Uno contencioso puede tener meses aun con el nuevo sistema y hay quienes pueden tener más de un año, sin embargo, con el anterior sistema escrito la duración del proceso era más larga.

El documentalista chihuahuense Juan Cristóforo en su trabajo “Un Cuento para Dormir”, el cual fue presentado en la Red de Polos Audiovisuales a nivel nacional, menciona que Chihuahua ha disputado los primeros lugares en divorcios en todo el país de manera consecutiva.

En su documental dice que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se registran 32 separaciones por cada 100 matrimonios, de los cuales se vuelven contenciosos y llegan a juicio.

En los últimos diez años, anualmente se tienen entre cuatro mil y seis mil casos, salvo en el 2015, cuando la cifra superó los siete mil divorcios, un promedio de 19 solicitudes diarias.

En este 2020 se han inscrito cuatro mil 44 resoluciones de divorcios en el Registro Civil, procedentes de todo el estado. Que aunque no refleja que sean la cantidad de resoluciones que se emiten, ya que la persona una vez que tiene la resolución puede o no acudir a inscribirla en las oficinas, continúa con la tendencia en cuanto a los números de separaciones al año.

El último dato del Inegi es que Chihuahua desde el año pasado tiene el tercer lugar nacional con la mayor tasa de divorcios para un promedio de 24.1 por cada 10 mil habitantes, superado sólo por Nuevo León, que tuvo 30.0, y de, Aguascalientes con 25.4.

De las 32 entidades federativas que tienen poco más de 100 mil divorcios al año, Chihuahua siempre representa un porcentaje por tener una tendencia de superar cinco mil separaciones anuales, la mayoría administrativas y encausadas, que luego se convierten en contenciosas.

Testimonios

Para Gabriela Delgado, de 52 años, quien hace más de una década se divorció, reflexionó que aunque el proceso legal fue rápido y no tuvo complicaciones en gastos, el después fue lo que originó un desgaste emocional muy fuerte.

“Nos divorciamos porque no supimos manejar ciertas situaciones por las que pasamos muchos matrimonios, la falta de madurez, el orgullo, a veces los errores más de uno que de otro hace que caigas en un hoyo del que ya no se puede salir. En las relaciones tanto el éxito como el fracaso es de dos, pero si hay uno que provoca y otro que cae en las provocaciones, es inmadurez, porque con la experiencia que tengo ahorita estoy segura de que hubiera manejado las cosas de diferente manera; con esto no quiero decir que hubiera permitido faltas de respeto o humillaciones, pero si de una mejor manera”, comentó la madre de dos hijos y abuela de un varón.

Dijo que lo más doloroso en un divorcio es lo que impacta a los hijos, porque se les quita la estabilidad y se ven forzados a crecer y a adaptarse a cambios extra en su desarrollo, y luego la parte emocional queda muy afectada, destrozada y se debe concentrar en recuperar los “pedazos” pero al mismo tiempo formar a los hijos.

Aclaró que se queda con un alto porcentaje de responsabilidad cuando se queda con los hijos, para inculcar valores, costumbres, buenos hábitos y al mismo tiempo salir adelante. Ya que aunque hay liberación del yugo de una relación que no funcionó, se vuelve más difícil y complicado, no sólo económica, laboralmente, sino hasta socialmente porque aun en los tiempos actuales, sí hay cierto desdén para las mujeres que están sin pareja.

“Los hijos en algún momento te lo echan en cara y tienes que aprender a manejar esas reacciones sin hacer más daño y a la vez sin dejar que la culpa te domine; cambia todo tu entorno, hasta con la propia familia, todos preguntando qué pasó mientras una siente un aturdimiento que no te deja ver nada con claridad, hay que tomar terapia, comer bien cuando no te da hambre, hacer ejercicio cuando no quieres ni levantarte y lidiar con las personas que te señalan porque creen que no hiciste lo correcto”, relató. 

“En resumen, pierdes muchas cosas, te casas pensando que va a ser para toda la vida, en el divorcio se van muchos sueños, ilusiones, planes, estabilidad, familia, amigos, proyectos, oportunidades, que gracias a Dios, cuando ya pasa todo este doloroso proceso y te recuperas, valoras a quien se quedó, abres la puerta a muchas otras oportunidades de vida y a maravillosas personas que entran a esta nueva faceta haciendo cosas que nunca te imaginaste que serías capaz de hacer”, compartió Gaby en su testimonio.

La tendencia del feminismo  

En 2014, Héctor Valenzuela, quien ahora tiene 45 años, solicitó un divorcio voluntario para separarse de su pareja, sin embargo, se enfrentó a uno contencioso cuando se le presentaron diversas demandas que complicaron su situación, que si bien la separación se pudo lograr en pocos meses, el resultado fue no poder ver a sus hijos hasta la fecha.

“Nunca había pisado un juzgado, no sabía ni cómo funcionaba. Creía que era pedir divorcio, acordar, firmar y que todos estuviésemos contentos. Pero con el paso del tiempo entre la lucha legal para poder ver a mis hijos, demandas de la otra parte, el expediente crece y crece…”, explicó el padre de dos hijos de 11 y 13 años actualmente.

Reconoció que el proceso legal es bueno, es rápido, el costo no fue alto, sino lo que derivó alrededor de eso y que por consiguiente los gastos continúan.

Además, también comentó que lo difícil es la lentitud de buscar al personal en los juzgados, ya que hay saturación, no se encuentran los jueces que llevan los casos y un día perdido, es tiempo, dinero, desgaste emocional, físico y sin avance.

El problema que se enfrentó es posteriormente al divorcio, en que experimentó criterios a su consideración absurdos, fue discriminado, sufrió prejuicio, solo por ser hombre, además de tener que gastar desde lo más sencillo que son las copias de documentos hasta amparos tras amparos y resoluciones de diferentes tipos de demandas, audiencias

“Era muy desesperante entrar y buscar al juez y pedir algo, un acuerdo y seguir. La lentitud, tiempo y dinero. Yo vi como la otra persona fue asesorada gratuitamente y sin costo en el Centro de Justicia para las Mujeres y otras instancias que la abrazaron. Que solamente era cuando yo metía demanda para poder convivir con más tiempo con mis hijos”, narró. 

“Veo que se tiene conceptos de que todos los hombres somos machistas y en los jueces, abogados, oficinistas, muchos de los que trabajan en el ámbito judicial han sido afectados por un feminismo radical muy subjetivo. Me dieron el divorcio rápido, sí, pero ¿después? Ha sido un cuento de nunca acabar. Hay patrones muy arraigados en los juzgados de lo familiar muy relacionados con el machismo, no hay un criterio, pero la mayoría tienen un criterio de seguir de una línea enfocada a entorpecer casos como el mío”, comentó el hombre, quien dijo que en seis años, solamente ha podido convivir en dos ocasiones con alguno de sus hijos y en un Centro de Convivencia, con supervisión, una experiencia que dice es muy traumática.

“Divorciarse es fácil, sobrevivir después es lo difícil. Pero casos como el mío, la verdad no se lo deseo a nadie, ni a mujeres ni a hombres. Si alguno de mis hijos lee este reportaje, sólo quiero decirles que los amo”, finalizó Héctor.

jnunez@diarioch.com.mx