'Aún bateó arriba de 300': Obrador

Pocas veces se escucha al presidente dando detalles de su vida personal, de su infancia

Excélsior
miércoles, 20 febrero 2019 | 19:28

Monterrey— Pocas veces se escucha al presidente Andrés Manuel López Obrador dando detalles de su vida personal, de su infancia.

Quienes conocen al titular del Ejecutivo o quienes lo observan con detenimiento conocen de ese dedo meñique de la mano derecha, notoriamente desviado.

Al inaugurar la nueva sede del Salón de La Fama del Béisbol Mexicano ubicada dentro del complejo del Parque Fundidora de Monterrey, el presidente relató que de niño jugaba en la posición de jardinero central.

“Cubría mucho terreno”, expuso ante leyendas del beisbol encabezadas por Fernando Valenzuela.

En una atrapada tuvo una caída aparatosa y el dedo soportó el peso del cuerpo. El meñique quedó completamente desviado, sin embargo, nunca se sometió a tratamiento para rehabilitarlo.

Eran tiempos en que jugaba descalzo, sin camisa, con bate y pelota “hechizas”, y por placer.


Andrés Manuel López Obrador realiza un recorrido por el Nuevo Salón de la Fama del Beisbol Mexicano


 Sus recuerdos infantiles están asociadas con visitar la tienda El Tigre Deportes para comprar equipo nuevo, confió.

“En secundaria era yo prospecto para grandes ligas. Todavía macaneo, bateó, arriba de 300, así como me ven. Aquí hay peloteros que son testigos que todavía hace poco que iba yo con frecuencia a jugar, tenemos una liga de veteranos (En el campo del deportivo de tranviarios)”, dijo.

El nuevo Salón de la Fama fue financiado por el empresario Alfredo Harp Helú y sustituye a la que se encontraba en una empresa cervecera de esta ciudad.

López Obrador agradeció que el empresario se involucre con el béisbol en el país, que construya el nuevo estadio de los Diablos Rojos, y que invierta en el rescate de la plaza de Guasave, Sinaloa.

Además confirmó que los Sultanes de Monterrey participarán en las dos ligas profesionales de béisbol, la Mexicana y la del Pacífico.

Tras recorrer el nuevo Salón de la Fama, el presidente se encerró en una jaula de bateo para practicar.

Trae traje, camisa y corbata y es presidente de México intentando conectar la bola, como aquel niño descamisado en la ardiente selva tabasqueña