¿Cómo ayudar?
Quienes quieran que El Diario se encargue de entregar sus apoyos, o bien, para cualquier información relacionada con la dinámica de las historias navideñas, de las familias y de sus ubicaciones, pueden dirigirse con Leticia Solares, a este número (656) 573 0878 o mediante un mensaje por Whatsapp, o bien, al correo electrónico [email protected].



Unidos en el abandono

Alicia Fernández/El Diario

Comparte esta historia:

Francisco Javier Montoya Sosa, de 62 años y Ernestina Estrada Beltrán, de 46, han compartido una vida juntos, incluyendo el abandono de sus hijos, enfermedades y la esperanza rota del “sueño americano”.

Viven en lo alto de la calle Nayarit desde donde se observa la línea que divide a México y Estados Unidos, esa línea que nunca pudieron cruzar, ya que durante 14 años lo intentaron en Reynosa, hasta perder la esperanza y decidir regresar a Ciudad Juárez hace dos años.
En Navidad no piensan hacer nada de comer, regularmente acuden a los centros comunitarios durante las posadas, pero para esa noche, cocinar tamalitos, es una posibilidad que ven muy lejana.
Francisco Javier nació en Fresnillo, Zacatecas, pero desde pequeño llegó con sus padres a esta frontera, donde creció al lado de sus hermanos.
Con su primer compañera tuvo cuatro hijos, dos de ellos murieron y los otros dos se distanciaron de él, “ahora cuando más necesité mi hija me rechaza”, comentó.
Francisco expresa que el reclamo de su hija siempre fue que empezó un relación con Ernestina, siendo que fue la madre de su hija quien lo abandonó, según menciona.
A los 12 años tuvo un accidente que según cuenta, lo partió en cuatro, “me quebró en cuatro partes mi rodilla y mi cuadril”.
Además, hace 30 años, en la colonia Rancho Anapra, sufrió una golpiza que acentuó sus males y dolores, “estoy lastimado de mis huesos se me hinchan o me duelen”.
En la temporada invernal los dolores se intensifican, tiene Seguro Popular y gracias a eso accede a medicamentos que le quitan los dolores sólo por uno o dos días y luego vuelven a calar en las costillas y el pie que le desatan calentura y fiebre.
Ernestina tuvo una pareja, con la cual procreó una hija que ahora tiene 19 años, de quien dice, “no me puede ver, no me quiere nada, no me habla, me saca la vuelta, se esconde, cuando me mira no me saluda ni nada. Cuando Dios nos ayuda, vamos al rancho, yo le hablo pero no me hace caso, dice que yo no soy su madre”.
Y es que Ernestina sufría de ataques epilépticos por lo que dice que no pudo cuidar a su hija, entonces la madre de su pareja y él la trajeron a Juárez, donde se encontraba su papá a punto de cruzar la frontera como indocumentado, en ese momento se quedó sin familia hasta conocer a Javier.
Javier vive de recoger cosas en la basura, “vendo ropita, pues le hago la luchita en las segundas, donde sea; vendo lámina, bote, cobre y cuando hay trabajo”, menciona.
Con esfuerzo compró un triciclo. “En ese es donde trabajo, dicen muchos que eso no es trabajo que es pepenar, lo que sea, pero para mí es trabajo”.
Menciona que la competencia está dura, “porque hay mucha gente pepenando”.
Con este tipo de clima, también tiene que cuidar que el cuarto de madera donde viven no se gotee ya que en las pasadas lluvias dice que le entraba el agua “a chorros”.
Además de su trabajo, Javier también está aprendiendo a leer, toma clases de primero de primaria, muestras las planas con su nombre y los ejercicios que realiza, mientras tanto Ernestina enseña sus certificados, de primaria y secundaria.
De su familia, comenta que sus hermanos viven cerca, pero como si estuviera solo, incluso dice que él mismo les ayudó a construir sus casas y que ellos lo abandonaron, “mis hermanos me echaron para fuera”. (Alicia Fernández / El Diario)

¿Desea ayudar?
En la familia:
Javier Montoya, edad 62 años y Ernestina Estrada, de 46, requieren estufita o parrilla, tanque de gas, mesa, comedor, colchón o cama.

Cómo llegar:
Toma el bulevard Norzagaray, pasa el monumento “al cigarro”, desemboca en la calle Arroyo del Mimbre, sigue adelante hasta la calle Verónica para dar vuelta a la izquierda, donde se observa una subida muy pronunciada, ahí entra, es la calle Nayarit y la casa se encuentra al subir, es blanca con barandal de madera, tiene el número 1719, en la colonia Felipe Ángeles.

*Para quienes requieran mayor información o apoyo para hacer llegar los regalos, pueden comunicarse al número celular (656) 573 08 78, o bien al correo electrónico [email protected] con Leticia Solares

[email protected]

@

Alicia Fernández/El Diario |

El Diario | Don Francisco hace su tarea

Ubica a esta familia
Ayuda a esta familia
Para ayudar esta familia, llena el siguiente formulario con tus datos de contacto y la manera en la que quisieras ayudar.
Comentarios