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Lo que los migrantes dejan atrás

The New York Times | Lunes 02 Julio 2018

Tom Kiefer, fotógrafo, ha hecho una serie con los artículos confiscados durante la última década

Nueva York— Para Tom Kiefer, eran símbolos de humanidad.
Barras de jabón a medio uso. Biblias con páginas marcadas y gastadas. Carteras con tarjetas de crédito y licencias para manejar. Y muchas latas de atún sin abrir.
Durante más de 10 años, hasta el 2014, Kiefer laboró como trabajador de intendencia en el centro de Aduanas y Protección Fronteriza de Why, Arizona.
Ahí coleccionó decenas de miles de artículos pertenecientes a migrantes que cruzaron desde México la frontera para entrar a Estados Unidos y confiscados y tirados a la basura por agentes de la Patrulla Fronteriza. En el 2007 empezó a tomarles fotografías.
“El resultado fue “El sueño americano”, la serie de 600 imágenes que se ha exhibido en museos y galerías y atraído considerable atención mediática.
Kiefer empezó a trabajar en Aduanas y Protección Fronteriza en el 2003, durante el gobierno de George W. Bush, y lo dejó a finales del segundo mandato de Barack Obama.
Cuando se aprehende a los migrantes, dijo el portavoz de la Patrulla Fronteriza Daniel Hernández, los agentes aseguran los artículos que llevan con ellos, como cuando alguien entra a la cárcel. A pesar de que el debate inmigratorio ha cobrado fuerza durante la presidencia de Trump, Hernández señaló que pocas cosas han cambiado respecto a lo que se permite conservar a los migrantes cuando son capturados.
Los artículos se catalogan, se almacenan y, posteriormente, se devuelven, agregó. Pero con frecuencia van a dar a la basura las posesiones que se quedan: ropa sucia, libros, carteras y fotografías. Otros artículos son incautados, incluyendo comida, encendedores, navajas y cualquier objeto considerado peligroso.
Kiefer empezó a toparse con los artículos confiscados cuando hurgaba entre la basura en busca de alimentos empaquetados qué donar a un banco de comida. Encontró botes de atún. “Se estaba tirando comida perfectamente buena”, dijo. “A los agentes tampoco les gustaba que se tirara comida. Así que empecé a juntarla. Después empecé a ver otras cosas, como biblias y juguetes y rosarios. Era muy desgarrador. No pude dejar que esas cosas permanecieran en la basura”.
“Lo primero que me sorprendió fue ver todos los cepillos dentales”, dijo Kiefer. “Yo no estaba pensando en coleccionarlos como recuerdo de alguien. Pensaba que no debían ir a dar al tiradero. Me encontré navajas suizas, peines. Me hallé botellas de agua a la mitad. Yo tenía que vaciarlas. Era mi trabajo”.
“Cuando la gente ve esto, piensa en el Museo del Holocausto”, explicó Kiefer, refiriéndose a los miles de zapatos confiscados en campos de concentración que se exhiben en Washington. “No me siento a gusto hablando de eso”.
Kiefer se mudó en el 2001 a Ajo, Arizona. Ahí se compró su propia casa y se dedicó a la fotografía. “Tengo un estudio donde guardo todo en cajas, en cientos de cajas”, dijo.

Tomada de Internet |

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