Las historias
Máquinas de escribir

Sobreviven a la tecnología

Bertín Castro Carreón, tiene ya 50 años arreglando y restaurando máquinas de escribir mecánicas

Fernando Mendéz/ El Diario de Juárez

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

viernes, 04 octubre 2019 | 12:26

Ciudad Juárez.- Apesar de los adelantos tecnológicos, de las computadoras, tablets y otros equipos modernos para escribir, aún hay personas que conservan sus máquinas de escribir, algunos para lucirlas como adorno y otros para trabajar; quienes se dedican a repararlas no tienen el mismo trabajo que años atrás, pero cuentan con clientes que aún las conservan.

Se uso se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial, pues los alemanes ya la utilizaban durante este conflicto y siempre mantuvieron la delantera en la calidad de esta herramienta en las distintas marcas que las fabricaban; competían con ellos los suecos y suizos, comenta el señor Bertín Castro Carreón, quien tiene ya 50 años arreglando y restaurando máquinas de escribir mecánicas.

“Se pueden describir en tres tipos: la portátil, que es la que usan los estudiantes en las escuelas; la semiportátil, poco más grande y aguanta más que la portátil, y la de oficina o de escritorio, que es la más grande de todas y adecuada para el trabajo intenso”, explica.

Aunque se dedicó principalmente a la venta de aparatos y equipo de oficina desde que vivía en su natal Torreón, Coahuila, don Bertín dice que empezó a arreglar máquinas de escribir más que nada por la necesidad de garantizar un buen servicio a sus clientes; en los talleres de servicios veía como las reparaban, como se llamaban las piezas de estos aparatos y otros detalles, hasta que conoció más de ellas y las empezó a arreglar.

En ese entonces, recuerda, tenía 22 años de edad cuando en la década de los 70 salía a vender a la zona rural de los estados de Coahuila y Durango, además de Jiménez, Chihuahua; aparte de vender las máquinas, la gente que tenía alguna ya descompuesta le pedía que la reparara y cumplía también con esa labor.

Don Bertín, ahora de 81 años de edad, comenta que llegó a Ciudad Juárez en 1975 como vendedor en la empresa Proveedores Técnicos de Oficina, de Julio Valadez; posteriormente, cuando la empresa estaba por cerrar, se dedicó a vender por su cuenta máquinas de escribir, pero por garantía de lo que vendía y a satisfacción del cliente, también empezó a arreglarlas en un taller que instaló en su casa, en unión con Reyes Estrada Flores.

Y hasta la fecha, ya con 50 años de experiencia, sigue reparando las máquinas de escribir, sólo que en menor cantidad que años atrás; son de propietarios que las quieren conservar por la estima de estas piezas, pocos las utilizan en trabajar, las usan para adornar sus oficinas, pues le dan una imagen increíble, dice.

Uno de sus clientes, comenta, es un médico que tiene una máquina de escribir que data de décadas atrás, está restaurada y él la utiliza para llenar las recetas que entrega a sus pacientes, pero sólo él la usa, nadie más.

Y es que una máquina de escribir que tiene 50 años de existencia es ya una pieza de museo, y si se le ven las letras originales de la marca y tipo, vale más, indica.

Restaurar una máquina de escribir, si ya se encuentra en muy malas condiciones, cuesta de 2mil 500 y 3 mil pesos, pero si está más a menos conservada, tiene un costo aproximado a los mil 500 pesos, explica.

“No se trata de darle una mano de gato”, hay que hacer bien el trabajo y dejarla casi igual como si acabara de salir de la fábrica, dice el señor Castro.

Las máquinas de escribir de mejor calidad, dijo don Bertín, son las de Alemania, pues América nunca pudo competir en esto con las máquinas de escribir europeas.