Hace 46 años…

Fue la primera ‘Liebre’ en titularse

Eduardo Rivera Alvarado recuerda con nostalgia el sonar de la campana en el Tec de Juárez para anunciar al primer profesionista de la ciudad

Mayra Selene González /
El Diario
viernes, 11 octubre 2019 | 06:00
Carlos Sánchez |

Cuando la campana suena en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez (ITCJ) se anuncia que hay un nuevo titulado en la frontera; alguien acaba de aprobar su examen profesional y es día de celebrar.

El primero en sonar esa campana hace 46 años fue Eduardo Rivera Alvarado. Fue el 8 de octubre de 1973 que logró su título por esa institución y con ese nombramiento, también se convirtió en el primer profesionista en todo Ciudad Juárez.

Hace tres años inauguró con su nombre el obelisco donde se encuentra esa campana.

Ahora, a los 75 años de edad, sus ojos se cristalizan al recordar lo vivido hace más de 4 décadas cuando sus sinodales declararon aprobado su examen profesional.

“Fue una emoción muy grande, un recuerdo de los años de estudiante y de mi examen profesional, porque cuando hice mi examen estuve internado siete meses en el hospital. En un intermedio, a los tres meses y medio, salí nada más para el examen. Entonces al tocar (el obelisco) te has de imaginar… se viene todo en segundos, todos los bonitos recuerdos”, afirma.

En 2014 la casa de las “Liebres” inauguró el salón de titulación que lleva su nombre; está dentro del edificio Alejandro Guillot, en el que se realizan los exámenes profesionales.

“Tuvimos la oportunidad de inaugurar el obelisco y ser el primero que lo tocó. Al tocarlo suena la campana y se está avisando al Tecnológico que hay un nuevo titulado de nuestro instituto. Salen los sinodales, la familia, los amigos, todos están presentes con el titulado, entonces es un momento muy emotivo”, recuerda.


Salón lleva su nombre

En 2014 la casa de las “Liebres” inauguró el salón de titulación que lleva su nombre; está dentro del edificio Alejandro Guillot, en el que se realizan los exámenes profesionales.

“Tuvimos la oportunidad de inaugurar el obelisco y ser el primero que tocó el obelisco. Al tocar ese obelisco suena la campana y se está avisando al Tecnológico que hay un nuevo titulado de nuestro instituto. Salen los sinodales, la familia, los amigos, todos están presentes con el titulado, entonces es un momento muy emotivo”, agrega.

Eduardo Rivera narra que inició primero una carrera comercial, en la escuela que fue el origen del ITCJ, que fue la Escuela de Enseñanzas Especiales número 21, a la cual ingresó en 1958, posteriormente atravesó por todas las transformaciones de la institución hasta llegar a establecerse con el Tecnológico de Ciudad Juárez en el año de 1964, donde concluyó su carrera como contador público en 1973.

“Tuve la suerte de estar en todas las transformaciones del Tecnológico”, mencionó.

Eduardo recuerda que el primer edificio con el que contó el Tec había sido el Tribunal para Menores y todos los alrededores eran campos de labor.

“Enfrente del Tecnológico había un canal y te has de imaginar, no había casas habitaciones, era muy raro, a la redonda eran puros campos de labor, agricultura y todo eso. La única forma de transportarse era el Valle de Juárez, era lo único”, narró.

En aquel tiempo sólo existía el edificio principal que lleva el nombre del fundador del ITCJ, Ramón Rivera Lara, y contaba únicamente con la carrera de contador público y auditor. Los maestros eran recién egresados de la Universidad de Chihuahua.

“Entonces eran novatos igual que nosotros en una carrera profesional, pero aquí aprendimos y tuvimos muy buenos maestros”, recordó.

Sentado en una banca frente al obelisco, portando traje negro y una corbata guinda con los logotipos de esa institución, asegura que su formación profesional marcó su vida de una manera positiva.

“Del Tec de Juárez me llevo la más grande satisfacción de haber egresado y de haber vivido todas las transformaciones del instituto. Es un gran orgullo pertenecer a esta institución, a las ‘Liebres’ y ser el primer titulado por supuesto, un orgullo”, asegura.

“Antes era plan anual y aquí teníamos que estar desde las 8:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde sin irnos porque no era conveniente irnos, entonces fue una de las mejores épocas de la vida de nosotros”, recuerda.


Carrera profesional

A través de estos 46 años como contador público, laboró 19 años en la Comisión Federal de Electricidad y 20 años en el Poder Judicial Federal.

También hizo la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), fue maestro en el ITCJ, en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y en la UACJ, de la cual es jubilado.

“Mi vida profesional ha sido muy satisfactoria y sobre todo que tengo una gran familia, una gran esposa, hijos, nietos y muy satisfecho con todo lo que hemos logrado, muy orgulloso de todo”, dice.

Al ingresar nuevamente a la “Casa de las Liebres”, asegura que siente una gran satisfacción de ver el crecimiento que ha tenido durante sus 55 años.

“Uno de los principales promotores de las transformaciones actualmente es el ingeniero Lagarda, es una persona que no para de trabajar, ha conseguido mucho en tan poco tiempo, ha conseguido mucho. El Tecnológico está posesionado en las empresas maquiladoras principalmente, la mayoría son del Tecnológico”, explica.

Eduardo también quiso enviar un mensaje a los actuales estudiantes: “Todos los sueños se cumplen, hay que invertirle un poco de tiempo a la diversión y hay que invertirle el 110 por ciento al estudio; no hay necesidad de que se priven de nada, pero sí que le dediquen más tiempo y como prioridad que tomen la educación porque eso es lo que los va a llevar a escalar en este contexto de la vida”.

De manos de Juan Carlos Loera de la Rosa, delegado de los programas de Bienestar del Gobierno federal, también egresado de ese instituto, recibió hace una semana una placa como primer titulado, la cual contiene el mismo texto que la que fue develada en su honor en el obelisco.

La ceremonia se realizó como parte de los eventos de 55 aniversario del ITCJ, fundado en 1964. (Mayra Selene González / El Diario)