Alimenta a héroes

Desde hace 5 años, Raquel Ramírez prepara las comidas diarias de más de 60 elementos del Departamento de Bomberos

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez
lunes, 04 noviembre 2019 | 06:00
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez— Preparar la comida en casa para cuatro o cinco personas requiere de tiempo y dedicación, a fin de que los platillos a elaborar queden bien, en su punto, dicen las madres de familia, quienes le dedican media hora o una hora, según lo que se elabora, pero cuando se trata de cocinar para 60 o más personas y a una hora determinada, la situación cambia totalmente.

Es el caso de Raquel Ramírez Jordán, quien tiene la responsabilidad de preparar a diario los alimentos del Departamento de Bomberos; en el desayuno debe guisar casi un centenar de huevos, frijoles, o hacer chilaquiles, hot cakes o papas que sirve a 60 o más de sus compañeros de la corporación.

Lo mismo es en la comida, dice Raquel, pero todo se hace con esmero, dedicación y el gusto de ser parte de esta dependencia desde hace 17 años, ya casi 18; ingresó como bombero y tras 13 años de formar parte del área operativa atendiendo servicios como el resto de sus compañeros, ahora le toca mantenerlos bien alimentados para que tengan la fuerza para cargar el equipo apagafuegos.

“Siempre me ha gustado ayudar a la gente, y eso fue lo que me motivó a entrar al departamento; antes, desde que tenía 16 años, estuve como socorrista voluntaria en la Cruz Roja,  institución en la que duré cuatro años”, explica.

Fue durante su estancia en la Cruz Roja que vio el trabajo que hacían los bomberos y le llamó la atención, pues así ayudaría a las personas de otra forma, a pesar de los riesgos que ello implica, por lo que se registró para la academia de la corporación y tras pasar el tiempo de capacitación se integró como bombero operativo.


Le pone sabor a la acción

Mientras desempeñaba esta tarea le ocurrieron todo tipo de anécdotas, dice, y una de ellas sucedió cuando aprendía a amarrar el equipo que usan para apagar incendios y que llevan en las maquinas extinguidoras, como las palas, hachas y los picapolo, un objeto como palo largo que utilizan para checar la resistencia de un techo cuando se registra un incendio.

Junto con otros compañeros, dice Raquel, estaba practicando como amarrar el equipo y subirlo al camión en una emergencia, pero en ese momento surge el llamado a atender un servicio, ella se encontraba sobre la máquina y todos se alistan y abordan la unidad sin darse cuenta que aún se encuentra ahí, que no se ha bajado; la unidad arranca a toda velocidad para ir a apagar un incendio, por lo que a Raquel no le queda de otra que agarrarse con fuerza a una de las partes de la maquina en el área donde estaban las mangueras y así se fue durante el trayecto al lugar del servicio.

Así me fui hasta que llegamos al lugar donde había que apagar el fuego; ahí es cuando el capitán y los demás compañeros se dan cuenta que yo estaba ahí, afortunadamente con el traje de servicio, por lo que me uní a combatir el incendio.

Después de 13 años de servicio en el área operativa de bomberos, por cuestiones de horario para poder atender a su hija Raquel es cambiada de manera permanente a la cocina de la corporación, cuando entonces el director de Protección Civil era Fernando Mota Allen.

Cuando ingresó a esta institución, no era una experta en preparar alimentos, solo sabía lo básico, y todo lo que sabe lo aprendió de sus compañeros bomberos, pero ahora, dice, se cocinar de todo, además de agregarle el toque especial femenino en cada vianda que prepara.

Antes de que ella atendiera la cocina, los miembros de la corporación se turnaban en cada rol de trabajo para hacerse cargo de preparar los alimentos; es decir, un bombero era cocinero mientras le tocaba su turno de trabajo, pues estos son de 24 horas de labores por 24 horas de descanso.

Sin embargo, ahora las cosas han cambiado y Raquel cocina todo y de todo, pues tiene casi un lustro de alimentar en almuerzos y comidas a sus compañeros; en la cena ella ya salió a descansar y son los mismos bomberos quienes se la preparan con platillos más ligeros como ensaladas, verduras, quesadillas, arroz con leche y cereales.

A los integrantes del departamento les prepara platillos comunes como las flautas, el mole, pescado empanizado, caldo de res y pollo, enchiladas, pero también algunos especiales como la comida china, además de los tradicionales frijoles, los huevos al gusto, chilaquiles y hot cakes, entre otros.

Además de estos platillos, prepara el que más les gusta a los bomberos, el caldo de albóndigas con verduras, uno de los que menos debe faltar a la hora de la comida, dice Raquel.

Estos y otros alimentos elabora para el personal operativo del Departamento de Bomberos; algunos para el almuerzo que se sirve a las 10:00 de la mañana y otros para la comida que debe tener lista para las 2:00 de la tarde, y cinco horas después es la cena.

El menú cambia con frecuencia, dice Raquel, pues a veces para el desayuno les cocina papas a la mexicana o con queso, huevos, chilaquiles verdes o rojos, frijoles, hot cakes y en ocasiones se complementan también con algún guisado.

Para la comida también hay variaciones, a fin de que los compañeros no se cansen de lo mismo, comenta, pues se les cocina carne en distintas formas, caldos, carne de cerdo en asado, pozole y otros más, así como ensaladas de pollo o atún.

El trabajo de preparar los alimentos implica tiempo, por lo que Raquel necesita de una hora y media a dos en alistar el desayuno y hasta 3 horas o más para la comida. 

Raquel destaca un detalle interesante, el menú que se prepare para el almuerzo o la comida debe ser no para unos cuantos, como ocurre en una familia, sino para al menos 60 personas, lo que implica hacer bien los cálculos de cada uno de los ingredientes que se necesita para la cada vianda.

Por ejemplo, comenta Raquel, para hacer el mole y poder satisfacer el apetito de 60 bomberos, utiliza por lo menos 13 kilogramos de pollo, y si cada pollo pesa alrededor de 2 kilos, necesita de 6 a 7 aves, además de 6 a 7 frascos de mole, al que le agrega chocolate y otros ingredientes; aparte hay que cocinar alrededor de 2 kilos de arroz y una cantidad igual de frijoles para complementar la comida.

Como este platillo no se lleva sin la tradicional tortilla de maíz, Raquel alista poco más de 4 kilos de este producto a la hora de servir la comida.

Para elaborar una ensalada de pollo, la popular cocinera de esta dependencia tiene que contar también con la misma cantidad de aves, además de 3 a 4 latas grandes de verduras mixtas, la mayonesa y otros elementos que la complementan.

La salsa de chile es otro de los complementos para la comida o el almuerzo y para ello Raquel necesita de 750 gramos hasta un kilo de chile, un kilo de tomate, cebolla y de ahí pasa a la preparación para tenerla lista en el momento adecuado.

“Sea cual sea la cantidad de ingredientes que necesite para elaborar un platillo, siempre lo hago con gusto y de ganas, pues sigo en esta dependencia de servicio a la comunidad, y yo hago mi parte para que los compañeros siempre estén listos para ayudar”, dice Raquel.