Juárez
Fueron asesinadas el domingo en Riberas

Videos: ‘Nadie nos devolverá a las niñas’

Sólo queremos justicia, dice familia de las tres hermanitas durante su entierro

Cortesía
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El Diario de Juárez

miércoles, 28 agosto 2019 | 09:48

Ciudad Juárez— Las hermanas Lindsay, Arleth y Sherline Sánchez Gordillo, asesinadas la madrugada del domingo pasado, fueron sepultadas ayer en medio de reclamos de justicia por parte de sus padres.

Al grito de “nadie nos va a devolver a las niñas con vida”, familiares pidieron vivir solos ese momento.

Hasta ayer, la Fiscalía General del Estado en la Zona Norte no tenía personas detenidas con relación al homicidio de las hermanas y de un hombre, Rafael Gordillo, de quien inicialmente se pensaba que era tío de las menores de 14, 13 y 4 años.

El fiscal para el Distrito Norte Jorge, Nava López, dijo que siguen las investigaciones de campo, que se han obtenido declaraciones de testigos y familiares de las víctimas, pero no se tienen detenidos por este hecho.

La madrugada del pasado domingo un grupo de hombres armados irrumpió en un rancho del fraccionamiento Riberas del Bravo durante un convivio familiar y asesinó a las tres niñas y a un adulto, a la vez que privaron de la libertad a un paseño. Después de casi 30 horas de velación, los féretros con las víctimas fueron llevados ayer a un templo en el poblado El Sauzal, en el Valle de Juárez, y después al panteón Jardines Eternos, donde fueron despedidas por deudos y amigos de esta ciudad, El Paso y de Nuevo México.

Sobre el patio de la casa número 831 de la calle Morelos, en El Sauzal, desde el lunes pasado familiares de las niñas colocaron los tres ataúdes blancos metálicos.

Ahí, en el patio de la casa –un inmueble de dos plantas con grandes ventanales– se podían ver los féretros de las tres víctimas inocentes y, para resguardarlos de los rayos del sol, pusieron una lona de plástico azul. Había también decenas de coronas de flores. 

“Esto no es un circo”, dijo una familiar que se identificó como tía de las menores víctimas. “Ni ustedes ni las autoridades nos van a devolver a las niñas con vida y por eso queremos que se vayan. Sólo queremos justicia, díganle eso a las autoridades”.

Maestras de la escuela Primaria Federal Primero de Mayo, ubicada a unos 50 metros de la casa de las niñas, en donde dos de ellas estudiaron, salieron de las aulas y observaban a lo lejos la salida de los cuerpos en los féretros.

En el lugar estuvieron más de 50 personas, entre familiares y amigos, quienes exigieron a los representantes de los medios de comunicación que se retiraran.

Un vecino de la familia Sánchez Gordillo dijo que fue un golpe terrible para los padres, porque perdieron a sus tres hijas en un solo momento.

“Es muy doloroso tanto para ellos como para nosotros que las conocíamos desde que estaban chiquitas”, señaló. 

Minutos antes del mediodía llevaron los féretros a la iglesia Nuestra Señora de Fátima, ubicada a dos cuadras del hogar de las niñas, en un cortejo encabezado por dos motociclistas de Tránsito que resguardaron las dos camionetas de la empresa funeraria Luz Divina.

En ese lugar fue oficiada una misa por parte de un sacerdote que pidió recordar los mejores momentos y alegrías de las adolescentes y la niña asesinadas.

Tras concluir la misa, las cajas con los cuerpos fueron subidos de nueva cuenta a las carrozas y trasladados al panteón Jardines Eternos, en la colonia Satélite, donde a partir de ayer descansan.

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