Juárez
Labores domésticas

Un trabajo no remunerado y desvalorizado

Mujeres ganarían 62 mil 288 pesos anuales si les pagaran por esa actividad

Omar morales / El Diario / Ellas dedican a las tareas del hogar hasta 40 horas por semana

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

sábado, 03 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Una mujer en México dedica, en promedio, casi 40 horas a la semana a las labores domésticas, una actividad que, a pesar de no ser remunerada, sí tiene un valor económico.

Si se les pagara por ese trabajo, cada una percibiría 62 mil 288 pesos anuales, de acuerdo con datos de la Cuenta satélite del trabajo no remunerado de los hogares de México publicados por el Inegi en diciembre de 2020. 

En Ciudad Juárez, 145 mil 084 mujeres pertenecen a la población económicamente no activa que se dedica sólo a los quehaceres del hogar, es decir, no estudian, no están pensionadas o jubiladas, ni tienen una limitación física o mental que les impida trabajar fuera de la vivienda, según el Censo de Población y Vivienda del Inegi, elaborado en marzo de 2020.

Estas especificaciones no tienen la intención de señalar que las mujeres deberían trabajar fuera de casa: el problema realmente radica en la desvalorización de los quehaceres del hogar, a pesar de que “en 2019 el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados registró un nivel equivalente a 5.6 billones de pesos, lo que representó el 22.8% del PIB del país”, de acuerdo con la Cuenta satélite. 

“Sencillamente ningún país, ni siquiera los más ricos del mundo, se puede permitir que las mujeres no trabajen en el hogar o que se remunere el trabajo de cuidados, económicamente es inviable. Entonces, lo que toca es que la otra parte del mundo, o sea, los hombres, también le entren al trabajo doméstico para que esto sea más equitativo”, señaló Ivonne Mendoza Salazar, coordinadora del Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer (Cedimac).

De la población de Ciudad Juárez que no realiza actividades remuneradas y se dedica a las labores del hogar, sólo el tres por ciento corresponde al sector masculino, es decir, de 149 mil 662 personas económicamente no activas y enfocadas a los quehaceres domésticos, 4 mil 578 son hombres.

Además, las estadísticas revelan una enorme brecha de género entre la participación en el trabajo no remunerado en el hogar y en el trabajo en el mercado asalariado: la población de hombres y mujeres mayor de 12 años es prácticamente la misma, 604 mil 315 y 608 mil 207, pero frente al 76 por ciento de los hombres económicamente activos hay 53.5 por ciento de mujeres. 

“Hay una presión sobre las mujeres por ser cuidadoras y no ser otra cosa más. Esto se revierte en contra de ellas porque dentro del núcleo familiar el padre es el que toma las decisiones importantes de la casa, tanto económicas como de otra índole, y muchas veces es apoyado por los mismos hijos porque se entiende que quien lleva el dinero a la casa es quien tiene el poder”, explicó Mendoza Salazar.  Las desventajas no sólo se reflejan al interior del hogar, aseguró la especialista, ya que un hombre que sale a trabajar tiene la oportunidad de interactuar socialmente y, a su vez, está en posibilidades de reconocimiento tanto económico como político y social, mientras que dentro de la casa no hay retribución alguna. 

“Tampoco tienen oportunidades de crecimiento, porque muchas mujeres entierran en sus casas los sueños de una carrera o un trabajo. Además, estas actividades hay que hacerlas sin quejarse porque con las quejas viene también la recriminación social y familiar de ser una mala madre o una mala esposa”, agregó. 

La situación conyugal de 115 mil 959 mujeres de Ciudad Juárez que únicamente se dedican a los trabajos domésticos es la unión libre o el matrimonio, de las cuales 48 son adolescentes de entre 12 y 14 años, es decir, en edad de estudiar la escuela secundaria. 

También viven en pareja 4 mil 103 mujeres de entre 15 y 19 años, y 11 mil 287 de entre 20 y 24 años que pertenecen a la población económicamente no activa, que se dedican a los quehaceres de la casa y están en edad de cursar los niveles medio superior y superior.

Sin embargo, aunque 325 mil 427 mujeres de este municipio forman parte de la población económicamente activa, la mayoría realiza lo que se denomina doble jornada laboral, ya que antes de ir a su lugar de trabajo o incluso al regresar a la casa, hacen tareas domésticas como la limpieza del hogar y la preparación de la comida.

Esta doble jornada con frecuencia es detectada por organizaciones como la Red Mesa de Mujeres por medio de actividades que ponen en evidencia que la carga de responsabilidades dentro del hogar está inclinada hacia la mujer, independientemente de si participa o no en el mercado laboral. 

“Reloj del día” es una técnica aplicada por la red en talleres que imparten a habitantes de diversas comunidades de esta ciudad, la cual consiste en que parejas describan de forma individual las actividades que realizan desde el momento en que despiertan hasta que duermen. 

“Los resultados muestran que ellas por lo regular se levantan de dos a tres horas antes que el marido porque hacen el desayuno, preparan el lonche y acomodan la ropa, mientras el reloj del día del hombre muestra una gran diferencia en las primeras actividades matutinas: él despierta, se baña, come y se va al trabajo”, explicó Yadira Cortés, coordinadora del área de intervención comunitaria y de acompañamiento psicosocial de la Red Mesa de Mujeres. 

Durante las siguientes ocho horas de jornada laboral del hombre las mujeres también trabajan ya sea realizando una actividad remunerada o al interior del hogar, sin embargo, a diferencia de la figura masculina, las de ellas continúan durante más tiempo después de las primeras horas invertidas, explicó. 

“El reloj del día de la mujer dura hasta 18 horas y el del hombre 10 horas”, señaló Cortés, quien por lo general trabaja con habitantes de colonias del surponiente y suroriente. Además, explicó que cuando en la familia hay hijos, la responsabilidad tiende a recaer sobre la mujer y esto repercute en sus horas de trabajo.  En el período de la pandemia provocada por el Covid-19 muchas personas han tenido que hacer home office, sin embargo, en el caso de las mujeres la doble jornada laboral se trasladó a un mismo espacio y tiempo: la casa.

Esto fue lo que le sucedió a Idaly García, de 37 años, quien al ser personal administrativo de una institución educativa lleva casi un año trabajando desde casa. Durante los primeros dos meses, al llevar a cabo simultáneamente su trabajo y las tareas del hogar, comprendió que era demasiado para ella, por lo que solicitó la participación del resto de su familia 

“Cuando comenzamos la pandemia fue el momento crucial en el que entendí que soy la persona que se hace cargo de mi casa y a la vez trabaja; para mí fue demasiado porque no podía dividir mis tiempos”, dijo Idaly, quien el primer día que realizó una jornada laboral de más de 13 horas decidió pedir ayuda a su esposo y sus dos hijas de 7 y 13 años.

Para la coordinadora de Cedimac, la recarga de actividades hacia la figura femenina responde al papel que culturalmente se asigna a la mujer, tanto en la sociedad y como en la familia.

“Es un papel de subordinación donde su trabajo consiste en cuidar a los demás a expensas de ellas mismas (…) sin tener voz ni voto dentro de esta organización familiar porque los intereses de las mujeres van al último”, dijo Mendoza Salazar.

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