Juárez

Travesía de migrantes incluye a sus mascotas

Al considerarlos parte de su familia, los Castellano no dejaron atrás a sus perros y desde Honduras viajaron con ellos

Omar Morales / El Diario de Juárez / Jenser y su papá juegan con ‘Rocky’
Omar Morales / El Diario de Juárez

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

domingo, 18 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Hace poco más de dos meses que Santiago Castellano, su esposa Wendy y su hijo Jenser salieron de Honduras en busca del ‘sueño americano’, pero junto con ellos lo hicieron sus perros Rocky y Sixxi, que también son parte de la familia y juntos, los cinco, llegaron a esta frontera.

Ahora, Santiago y sus parientes se hospedan en un hotel del Centro de esta ciudad, en espera de poder cruzar a Estados Unidos, pero los atormenta una realidad, sus mascotas tendrán que quedarse en suelo mexicano cuando ellos se marchen al vecino país del norte, al menos Rocky, porque Sixxi, la hembra, se perdió y aún no la encuentran.

Ellos, como muchos migrantes más que se encuentran en Ciudad Juárez, salieron de sus países de origen buscando un lugar donde la familia viva en mejores condiciones, pero a diferencia de otros, lo hicieron acompañados de sus dos mascotas, a las que también consideran miembros de la familia.

“Allá en Honduras se quedaron hermanos y mi mamá, pero Rocky y Sixxi también son parte de la familia, los queremos como eso, no los podíamos abandonar y dejarlos con mis parientes, ellos tienen otras ocupaciones y necesidades”, dice Santiago, mientras abraza al can que sentado a sus pies observa a su alrededor mientras este migrante platica su historia.

Vivirá Rocky con familia fronteriza

“Ellos viajaron con nosotros desde nuestro país, a veces caminando, pero otras en el tren, ellos han estado siempre a nuestro lado, no podemos abandonarlos por ningún motivo, al menos hasta ahora”, agrega.

“Siempre que íbamos a subir a un vagón, si a los perros no los subíamos antes, mejor dejábamos que se nos pasara el tren y esperábamos otro, aunque perdiéramos tiempo, pero no podíamos dejarlos”, afirma Wendy, esposa de Santiago.

Ella coincide con su pareja y asegura que las mascotas también son parte de su familia. “Ellos no lo pueden decir, no tienen voz, pero nos quieren como nosotros a ellos”.

Rocky es un can de pelo atigrado, entre color café oscuro y negro, no es de una raza especial pero se le ve fuerte, a pesar de que tanto él como Sixxi se deshidrataron por falta de agua y comida cuando llegaron a territorio chihuahuense; en la capital del estado una veterinaria les ayudó y les inyectó a las dos mascotas, les proporcionó el tratamiento para que sanaran.

“Ahora sólo Rocky está con nosotros, Sixxi se perdió y no la hemos encontrado, se salió del patio donde estaban los dos, la extrañamos mucho”, comenta Jenser, de 11 años de edad, mientras muestra una fotografía que tiene de la mascota en su teléfono celular.

Ella es más chaparra que Rocky, dice Santiago, aunque son de la misma edad, siete meses; la buscaron cerca de donde se hospedan, en las inmediaciones del puente internacional Paso del Norte, por la avenida Juárez y la Francisco Villa, pero no la han localizado.

El migrante hondureño comenta que en los 10 días que tienen en esta frontera han recibido buen trato de los mexicanos y de quienes se encuentran como ellos en el Hotel Café Bombín, pues aunque siempre los acompaña su mascota, nadie se queja por su presencia.

“Este perro es de la familia, es un miembro más, por eso lo trajimos, no podíamos dejarlo con nadie, era como abandonar a un pariente”, expresa.

Sin embargo, su expresión cambia cuando acepta que al viajar a Estados Unidos tendrán que dejarlo, pues en su condición de migrantes sin documentos no pueden llevarlo a ese país.

Rocky se quedará en Ciudad Juárez, el propietario del hotel les ha ofrecido adoptarlo y ya le tienen un espacio digno en el patio del establecimiento.

“Nos duele tener que dejarlo, por momentos pensábamos que quizá podría ir con nosotros, pero sabemos que de hacerlo, los de la ‘Migra’ nos lo quitarán y quién sabe qué le pase; por eso aceptamos dárselo al dueño del hotel, sabemos que lo tratará muy bien”, comenta.

Con esa esperanza de que su mascota tendrá un lugar donde lo traten bien, Santiago y su familia confían en que tal vez un día puedan verlo de nuevo.

Por ahora quieren cumplir su meta de llegar al ‘sueño americano’, y viajar con la tranquilidad de que Rocky, quien recorrió junto con ellos cientos de kilómetros, se queda en otro hogar, con otra familia que también lo querrá. 

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