Juárez

Tras 11 años sigue su lucha

Norma Laguna asegura que no se detendrá en su exigencia de justicia tras la desaparación y asesinato de su hija

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez / acudió al Hotel Verde donde inició con su manifestación
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez / Frente al Centro Municipal de las Artes (Cema) pintaron cruces
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez / Las activistas pegaron pesquisas
Carlos Sánchez / El Diario de Juárez / La marcha por las calles del Centro de la ciudad

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

miércoles, 24 febrero 2021 | 13:03

Todas las noches me acuesto con la esperanza de despertar y que estés durmiendo, pero abro los ojos y no estás, porque un día decidieron quitarte el derecho de regresar a casa; mi corazón sangra cada segundo y cada día, pero tengo que seguir luchando por ti y por todas, porque no siga pasado”, le escribió ayer Norma Laguna Cabral a su hija, Idalí Juache Laguna, víctima de desaparición, trata de personas y feminicidio en Ciudad Juárez.

Idalí fue la cuarta de ocho hijos, tenía 19 años, trabajaba como edecán y jugaba futbol con sus amigas, hasta que el 23 de febrero de 2010, partió de su casa y nunca regresó. 

Salió “a las 7:00 de la mañana y ya no regresó”, también era martes -igual que ayer-, recordó su madre, en el exterior del Hotel Verde, el sitio donde fue víctima de trata de personas antes de ser asesinada.

“A ella aquí la tenían retenida, no la dejaron ya regresar a casa, porque ellos decidieron por la vida de mi hija. Y no nada más a mi hija, tenían otras. Ya anteriormente otras mamás habían denunciado este lugar antes que yo, pero –las autoridades- no hicieron nada”, denunció la mujer, quien desde el primer día se dedicó a buscar a su hija. 

Once años después, Norma continúa exigiendo justicia por el asesinato de su hija, y visibilizando su caso para evitar que otras familias vivan lo que la suya ha vivido.

“Sigue siendo muy doloroso, muy desgastante estar pensando todo lo que ella pasó, todo lo que ella sufrió y todo lo que sufrieron las muchachas cuando las tuvieron secuestradas”, confesó. 

Acompañada por su familia, amigos y activistas, Norma encabezó ayer una marcha del Hotel Verde hasta la Plaza del Batallón, ubicada a espaldas de Catedral.

Al grito de “ni una más”, plasmaron once cruces en el camino, en conmemoración a los once años de la desaparición de Idalí, y luego siete más sobre el piso, frente al Centro Municipal de las Artes (Cema), junto a la leyenda “Arroyo del Navajo 2008”.

Norma estuvo acompañada por Susana Montes, madre de Lupita Pérez Montes, víctima también de desaparición y feminicidio en esta frontera.

Luego de permanecer dos años como desaparecida, elementos de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) encontraron parte del cráneo de Idalí en el arroyo El Navajo, en el desierto del Valle de Juárez, pero fue hasta diciembre de 2012 que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le confirmó que los restos sí pertenecían a su hija, cuando decidió enterrarlos.

Días antes de salir de casa, olvidó un anillo en una agencia de modelos en el que hizo un comercial, por lo que le comentó a su mamá que iba a ir por él. 

El dueño de la agencia de modelos fue acusado de haber cometido los delitos de homicidio y trata en perjuicio de 11 jóvenes cuyos restos óseos fueron localizados en el arroyo El Navajo, pero quien fue dejado en libertad en enero de 2019.

“Tenía compadrazgos, digamos, conocía gente, entonces él fue liberado, pero él tuvo que ver con la desaparición de mi hija, porque hubo muchas pruebas. Y hubo una prueba de una niña, que ella estaba con ellas también y lo vio a él. No sé por qué el juez dijo que no había pruebas, si esa niña no inventó eso, ella lo vivió, pero sabemos que él que tiene mucho dinero puede comprar a la autoridad”, lamentó.

A once años sin su hija, la madre de Idalí le pidió a las autoridades que hagan su trabajo y que las justicia sea para todos, no solamente para el que tiene dinero o poder.

“Ni ellos, ni nadie sabe lo que nosotros vivimos día con día. Es muy duro, pero hay que seguir y yo sigo porque no quiero que otras madres vivan lo que yo viví. Es muy duro cada cumpleaños, cada Navidad, ya no es lo mismo, ni 10 de mayo, tampoco”, confesó.

La madre les reclamó también a las autoridades que implementen programas de prevención de manera permanente, para que las jóvenes ya no desaparezcan. 

“Espero que algún día puedan caminar libres las mujeres de esta ciudad, sin ser asesinadas. Que la autoridad haga su trabajo, sin simular nada más hacerlo”, pidió.