Juárez

Todos debemos responder igual por delitos: sacerdote

Habla el sacerdote Camilo Daniel Pérez sobre el juicio al padre Aristeo B.

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

domingo, 07 febrero 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— El grave problema que son los casos de víctimas de abuso sexual por sacerdotes, clérigos y por personas encargadas de la pastoral evangelizadora de la Iglesia Católica, lo comienza a atender la Iglesia más por los escándalos inocultables y por evidenciarse ante la opinión pública, que por una sincera búsqueda de conversión y de atención a las víctimas, señala el sacerdote Camilo Daniel Pérez.

“Deseo profundamente que el juicio al padre Aristeo sea imparcial, ajeno a toda contaminación, libre de prejuicios religiosos, de actitudes machistas, de influencias políticas y, sobre todo, tomando en cuenta que la persona agraviada es una niña, lo cual merece toda una consideración aparte, apegada a los derechos propios de la niñez”, expresó el padre Camilo Daniel.

El párroco de ciudad Cuauhtémoc y conocido por su defensa de los derechos de los campesinos, hace mención de una carta del Papa Francisco al Pueblo de Dios, del 20 de agosto del 2018, ante el juicio que se lleva a cabo al padre Aristeo, acusado de pederastia.

“Las heridas nunca prescriben. El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado, pero su grito fue más fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar; no supimos estar donde teníamos que estar”, expresa parte de esa carta.

“Si antes fue omisa la solidaridad, hoy queremos asumir la cultura del cuidado, ni realizar ni encubrir estos delitos. Como Iglesia condenamos con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas”, agrega.

También comenta de otro documento del Papa Francisco, en el que aclara que no importa la investidura, el cargo o la dignidad que tenga la persona imputada sea cardenal, arzobispo, obispo o legado pontificio. Deberá responder por su delito y falta cometida.

En referencia al Padre Aristeo, dice el sacerdote Camilo Daniel, quiero expresar que, siendo de vocación tardía, fue alumno mío en el Seminario Regional del Norte-Sección Teología en la ciudad de Chihuahua, siendo un servidor rector del mismo.

Fue un alumno estimado por todos y, en lo particular, lo había admirado por su destacada obra pastoral y social a favor de los necesitados. Por lo mismo, tengo un profundo pesar por los hechos en los que se ha visto involucrado, acusado de pederastia y vinculado a proceso; sin embargo, esto no me exime de hacer las siguientes consideraciones, indica en el escrito que da a conocer.

Señala que entre los diversos factores que llevan a un clérigo a cometer abusos sexuales resalta el poder religioso con el que cuenta por su investidura sacerdotal, y coincide con la escritora Elena Sada, que dice que los fieles se comportan con los sacerdotes como si éstos fueran superhumanos.

“El problema es que, con frecuencia, nosotros los sacerdotes nos la creemos como si fuéramos ángeles, detentores y representantes absolutos del poder de Dios, privilegiados, a los laicos los tratamos como menores de edad y nos volvemos narcisistas y soberbios”.

Unido a lo anterior, indica, mucho tiene que ver la cultura machista en la que ancestralmente se ha desarrollado la sociedad.

“Ese imaginario social y simbólico donde prevalece el dominio del hombre por ser hombre y la subordinación de la mujer por ser mujer”, indica.

Comenta también la expresión del abogado Maclovio Murillo, quien afirma que “se atribuye a un anciano sacerdote, con votos de celibato que le impiden inclusive tener pensamientos lujuriosos y su potencial sexual ya es nulo”.

“Quiero comentar que el celibato de ninguna manera es un escudo de inmunidad por sí solo contra pensamientos lujuriosos. Es algo que, como humanos y no como ángeles, tenemos que asumir responsablemente, a pesar de los 77 años como los acaba de cumplir un servidor”, agregó.