Juárez

Sufrió pobreza de niño, ahora alimenta a menores

Mario Hernández y su esposa abren tres comedores para que infantes y adultos no pasen hambre

Cortesía / Familias que son apoyadas por la pareja

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

miércoles, 02 junio 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— En su natal Veracruz, Mario Hernández sufrió las carencias económicas de la familia y el hambre cuando no había suficiente para todos, por eso ahora no quiere que los niños pasen lo mismo que él y con sus propios recursos, apoyado por su esposa Olga María Rueda, abrieron tres comedores en colonias de la periferia para dar de comer a infantes y adultos.

Empezaron a trabajar con el dinero que ambos ganaban en su trabajo diario, el como empleado de una maquiladora, y ella de lo que ganaba en su empleo en El Paso y como traductora en Juárez; ampliaron su casa en la colonia Granjas del Desierto y abrieron un comedor, luego otro en Villa Esperanza y uno más en la colonia 12 de Julio y en los tres atienden a niños de escasos recursos durante toda la semana.

“Hace ya dos años me surgió la idea de abrir el comedor para ayudar a los niños pobres, porque en estos barrios hay mucha necesidad y tomando como base mi propia experiencia de cuando era niño en Veracruz, de donde soy originario y en donde es difícil sobrevivir por la falta de trabajo, de comida”, expresa Mario.

Pero luego de que pensaba en ese proyecto y planeaba como hacerlo para ayudar a los menores más necesitados en la colonia Granjas del Desierto, explicó, su esposa Olga María decidió respaldarlo y unirse en esta tarea de crear el comedor en ese sector, al surponiente de la ciudad, al cual llamaron Maná del Cielo.

“Y es que en estas colonias hay mucha pobreza”, dice Mario, “veíamos como los niños iban y venían solos a la escuela, mientras sus papás trabajaban, pero además de eso, no tenían que comer cuando llegaban a su casa, y es muy triste cuando no hay que comer, por eso decidimos abrir el comedor”.

“Empezamos a trabajar con lo que yo ganaba, y para tener más con que comprar los alimentos, mi esposa consiguió un empleo en El Paso, Texas, gracias a lo cual pudimos ayudar a más niños”, explica.

En este comedor que funciona en parte de su casa en Granjas del Desierto, y al que han llamado el número uno, Mario y su esposa Olga sirven la comida a los niños los lunes y miércoles, luego de lo cual algunos de ellos se quedan a jugar un rato en el patio de la vivienda, en lo que llegan sus padres del trabajo.

“Procuramos que sigan medidas sanitarias adecuadas y les ayudamos cubrebocas, gel antibacterial y la limpieza de manos con frecuencia”, comenta.

En el llamado comedor número uno atienden en promedio 80 niños, pero es común que la cifra llegue a los 100, además de unas dos decenas de adultos que también llegan a comer, pues saben que no se les negará un plato de comida, afirma Mario.

Además de trabajar en el comedor, Hernández y su cónyuge también acudían a los hospitales públicos, en donde repartían alimentos a los familiares de los pacientes internados, pues muchos de ellos no tenían para salir a comprar algo o como regresar a su casa para comer y luego regresar para acompañar a su pariente.

Actualmente, Mario y Olga atienden el primer comedor que abrieron, situado en la calle Escarabajo 11649 en Granjas del Desierto, donde sirven las comidas lunes y miércoles; otro más situado en calle Rodolfo Monroy en Villa Esperanza, al que llaman el comedor número dos, y en el que ofrecen la comida los jueves.

El comedor número tres está situado en la calle Ingeniero Militar 9886, en la colonia 12 de julio, en donde los niños llegan a comer los martes, viernes y sábado.

“Gracias a Dios que nos ha ayudado para que esto siga de pie y a toda las personas que donan también se le agradece, como es el caso del grupo Ayudas y Donaciones de Ciudad Juárez, que también nos traen víveres y nos han apoyado con las fiestas navideñas”, expresó.

“Es mucha la pobreza en estas colonias a las orillas de la ciudad, no queremos que los niños pasen hambre, por eso hacemos todo lo posible para servirles la comida y ayudarles, pues sus familias son de escasos recursos, con muchas necesidades; de esta forma mi esposa y yo apoyamos en algo y ofrecemos el comedor para estos niños”, dice Mario.

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