Subsisten gracias a las ‘segundas’

La venta de ropa, comida y diversos artículos se ha convertido en el recurso económico principal de miles de familias en esta frontera

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El Diario de Juárez
domingo, 01 diciembre 2019 | 06:00
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Vender en los mercados de segunda se volvió una opción económica de subsistencia para algunos comerciantes de la ciudad.

Es el caso de Jesús Salomón, quien desde hace 32 años se dedica a la venta de gorditas de cocedor y venta de chicharrones los jueves en el mercado de la Sarabia, los viernes en la Cementera y los miércoles en las segundas de la colonia 16 de Septiembre.

Salomón pertenece es uno de los 600 comerciantes que se instalaron en las conocidas “segundas de la 16”, que funcionan desde 1992, según datos proporcionados por Leonel Ortega Cázares, director de Regulación Comercial del municipio.

“Aquí en las segundas vendo gorditas y le ayudo a mi esposa aquí en la venta de chicharrones; esa es la única forma que tengo de vivir, a mí vendiendo me va mejor, nunca he trabajado en otra cosa”, comentó el entrevistado.

En Ciudad Juárez hay alrededor de 107 mercados de segundas, de acuerdo con los datos proporcionados por el titular de Comercio.


Trabaja sábado y domingo

Debido a los gastos que implica sostener una familia Lucía optó desde hace seis meses por instalar junto con su madre un puesto de burritos que servirán para solventar algunos gastos que generan los cinco miembros de su casa.

“Este es otro ingreso para poder sustentar todos los pagos que se generan en la casa, y más ahorita que viene diciembre, vienen los pagos de predial, revalidación y lo peor ya se acercan los últimos recibos de pago, y está peor ahorita que tenemos que trabajar hasta sábados y domingos”, explicó Lucía, quien también acude los fines de semana a vender ropa usada en el mercado de la colonia Fronteriza Alta y trabaja tres días limpiando casas en esta ciudad, lo que le genera una entrada de 750 pesos.

“Ahorita tiene uno que salirle sábados y domingos a sacar la ropita, zapatitos que tenga de los niños que se le quedan a uno, porque gastamos mucho en gas, por eso estamos aquí para cubrir sólo lo básico”, añadió la comerciante.


La maquiladora no fue una buena opción

Mientras a Lucía le alcanza para lo básico con sus ventas y los tres días que labora limpiando casas, a Dorotea Santiago, la venta de abarrotes, comida, artículos navideños y ropa que comercializa le han ayudado a sacar a su familia adelante desde hace cinco años.

Santiago tiene un hijo con atrofia muscular de 10 años, a quien le debe pagar gastos privados de salud; además gasta en la educación de su hijo de 12 años.

Para la entrevistada, trabajar en maquiladora no fue una buena opción, por eso decidió acondicionar una parte del patio de su casa con un techo de lámina en donde poco a poco fue surtiendo de artículos de abarrotes.

“No alcanzaba con lo que nos pagaban en la maquila, por eso poco a poco fui metiendo cosas al local, empecé con CD’s, luego vendiendo hamburguesas, ropa de segunda y abarrotes, hasta que surtí más, ahora de eso es de lo que vivo”, mencionó Santiago.


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