Ciudad Juárez: El limbo de los migrantes

Aquí viven más de 18 mil indocumentados de diversas partes del mundo, sin saber cuántos meses tendrán que esperar en los límites de una frontera militarizada en ambos lados

Hérika Martínez / Araly Castañón
El Diario de Juárez
lunes, 12 agosto 2019 | 10:06

Ciudad Juárez— Víctima de las políticas migratorias de ambos países, Ciudad Juárez se ha convertido en el limbo entre México y Estados Unidos para los migrantes que huyen de países y aguardan aquí por el ‘sueño americano’. 

Sin saber cuántos meses tendrán que esperar en los límites de una frontera militarizada en ambos lados, oficialmente más de 18 mil migrantes de diversas partes del mundo viven en Juárez, aunque en realidad nadie sabe cuántos son exactamente.

Albergados en hoteles, casas de renta, y acogidos por familias fronterizas o incluso durmiendo en la calle durante días, familias que desertaron de la violencia, la pobreza o de sus Gobiernos, viven en esta frontera la incertidumbre de no saber qué pasará con sus destinos.

Según datos del Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), más de 5 mil 600 migrantes están actualmente registrados para ingresar legalmente a Estados Unidos a solicitar el asilo político, entre el 70 y el 80 por ciento de ellos de origen cubano.

Estadísticas del Instituto Nacional de Migración (Inami) señalan que suman ya más de 12 mil 500 los hispanoparlantes que han sido retornados por el gobierno de Donald Trump para que esperen aquí su proceso migratorio, aproximadamente la mitad de todos los extranjeros que han sido devueltos bajo el programa “Permanecer en México”, del Protocolo de Protección al Migrante (PPM).

Los acuerdos entre México y Estados Unidos han generado nuevos fenómenos migratorios que han convertido a Juárez en la antesala del asilo político para los extranjeros de diversas partes del mundo que han arribado a la ciudad.

El retorno de extranjeros de Estados Unidos es un fenómeno inédito que ha sido señalado como violatorio de los derechos humanos por organismos internacionales.

La presencia de la Guardia Nacional en el río Bravo desde el pasado 16 de junio,  descrita por los propios migrantes como un “muro humano” en los límites con Estados Unidos, también ha sido señalada por el director de la Casa del Migrante, Francisco Javier Calvillo, como una violación a los derechos de los migrantes.

“Juárez vive un fenómeno migratorio inédito”, destacó el pastor Rodolfo Barraza, director del albergue Solus Christus.

“Juárez es una ciudad de migrantes, pero que se haya visto un fenómeno como el de hoy, nunca. Entonces tenemos que buscar la raíz y esto viene  de una crisis política de Estados Unidos, con una crisis monetaria, de violencia y de gobiernos socialistas de los países que vienen”, señaló.

El éxodo que comenzó en octubre del año pasado con un grupo de migrantes que llegó al puente internacional Paso del Norte-Santa Fe para pedir asilo político a Estados Unidos, suma ya más de 177 mil 500 personas que han elegido Juárez y sus alrededores, incluidos Janos y Ojinaga, para cruzar por el sector de El Paso de la Patrulla Fronteriza.

Menos del 10 por ciento se ha registrado ante Coespo, mientras que el resto ha pagado hasta 13 mil dólares a “coyotes”, “polleros” o “guías” para que los acerquen hasta el río Bravo o el desierto fronterizo. 

“Estamos atorados, no podemos regresar a la violencia de nuestros países y no podemos avanzar, la migra nos regresó, estamos  en el limbo”, lamentó Pedro, un salvadoreño retornado, quien estima que tendrá que esperar en Juárez entre seis y 12 meses para ser aceptado o deportado de Estados Unidos.


LA FRONTERA CUBANA

Con dos licenciaturas, una en Economía y otra en Administración de Empresas, dos posgrados y estudios de inglés, Freylis Osorio Pérez, de 34 años, ha realizado en Juárez los trabajos que jamás pensó iba a desempeñar, pero que lo mantienen mientras espera su cita para llegar a Estados Unidos. 

“Tres meses llevo aquí en Juárez; he hecho de todo lo posible por satisfacer mi necesidad; he lavado carros, he sido albañil, cosas que nunca en Cuba había hecho. He sido guardia, trabajé en una paletería, de mecánico, recogiendo materias primas y así sucesivamente”, aseguró el isleño de tez morena, pelo corto y ojos caídos.

Freylis es el número 12 mil 684 de la lista para entrar a Estados Unidos y pedir asilo, y calcula ingresar en dos meses más. 

Su intención es llegar a Florida, donde vive su padre, y más integrantes de su familia, y después llevarse a su esposa y a sus dos hijos de 11 y 9 años.

Como muchos migrantes más, Freylis aguarda en Juárez debido a que Estados Unidos no cuenta con la infraestructura ni con la cantidad de jueces ni personas que puedan atender la demanda de asilo de extranjeros, y los tiempos de espera se agrandan, explicó el investigador del Colegio de Chihuahua (Colech), Rodolfo Rubio Salas.

Además de la pobreza en países de Centroamérica, en la última década se añade la violencia, factores que contribuyen a la expulsión de familias enteras que antes ingresaban de manera ilegal a Estados Unidos y ahora intentan hacerlo por medio del asilo, agregó.

En Cuba, Freylis Osorio era administrador y trabajaba para el Estado. Su salario equivalía a 360 pesos, más “estimulación”, unos 500 pesos al mes.

“Hay bajo salario en Cuba, no hay desarrollo económico, 400 pesos al mes es el salario mínimo y hay menos todavía, estamos hablando que los productos allá muchos son más caros que aquí”, aseguró el isleño.

Actualmente trabaja en un salón de fiestas como portero o mesero, y gana de mil 200 a mil 500 pesos a la semana.

“Ahora mismo estamos pasando por un momento crítico que es el retorno de los cubanos para esperar el asilo aquí, esto para nosotros ha sido muy difícil, porque si hay una cosa que nunca vimos en Cuba es la droga, nunca vimos armas ni tiros en la calle, esa violencia que no me ha tocado verla, pero sí he oído muchas historias”, aseguró.

Freylis vino a Juárez con su cuñado, y junto con otros cuatro cubanos rentan una casa en la Chaveña por tres mil pesos al mes.

Considera el Centro de la ciudad la zona más protegida y allí se mueve con tranquilidad, y lo más bonito que ha visto en esta frontera es la Feria Juárez, que se desarrolló en junio pasado.

“En Cuba sí hay feria, pero tan linda como ésta no; por los equipos lindos, la cultura. Allá no existen los juegos, los de las botellas, los que son por dinero en Cuba no se juegan y los juegos son una forma psicológica de distraerte, eso no se ve en Cuba, los grandes aparatos de diversión tampoco, no nada de eso, por eso fue que me gustó mucho la feria”, comentó.

Afirmó que de Juárez le agrada la economía y su cultura alegre, así como la estructura de la ciudad. 


QUEDARSE EN JUÁREZ

De hecho, mencionó que no si no se queda en Estados Unidos, “me gustaría regresar a Juárez, porque me gusta la vida de Juárez”.

El investigador del Colech expuso que más del 70 por ciento de los migrantes que están en la ciudad provienen de Cuba, y es muy probable que muchos de ellos se vayan a quedar aquí, como menciona Freylis entre sus planes.

Lo mismo ocurrió en Tijuana hace tres años, aseguró Rodolfo Rubio, cuando llegaron miles de haitianos a pedir asilo a Estados Unidos, muchos no lo lograron y actualmente viven en esa frontera cerca de 5 mil.

“Esas personas forman parte de la vida cotidiana de la ciudad y se quedarán, yo creo que aquí también algunos de esos terminarán quedándose sobre todo si en los próximos días se arregla esta situación de que ya les pueden dar trabajo”, mencionó.

Para que la comunidad en general y el Gobierno acepte a los cubanos u otros extranjeros, se debe tener muy claro que si de algún país han salido migrantes por condiciones semejantes a las que se viven en Centroamérica, es México, expuso Rubio.

En EU viven más de 10 millones de mexicanos que nacieron en el país, y que están allá porque tuvieron que huir de México, porque las condiciones eran de alguna manera adversa.

“En general me parece que los migrantes no son generadores de violencia ni de inseguridad, obviamente habrá algunos que lo hacen, no debemos generalizar y decir que todos son así porque eso no es cierto, bajo ninguna circunstancia, yo creo que la mayoría de las personas sí está huyendo por las condiciones desfavorables que tienen en sus lugares de origen”, expuso.


“PERMANECER EN MÉXICO”, EL NUEVO MURO

La guerra entre la Mara Salvatrucha (MS) y el Barrio 18 convirtió en un “muro de violencia” la calle en la que vivían Verónica, Pedro y su hijo de cuatro años, en El Salvador; de donde huyeron sin saber que en Ciudad Juárez quedarían atrapados en otro muro construido por México y Estados Unidos, llamado “Permanecer en México”.

Ellos forman parte de los más de los más de 12 mil 425 migrantes que han sido retornados por el Gobierno de Donald Trump a esta frontera como parte del Protocolo de Protección al Migrante (PPM), para que esperen en México su proceso de asilo político estadounidense.

Entre ratos de lágrimas y otros en los que trataba de tranquilizar el llanto de su hijo, Verónica narró desde la Casa del Migrante cómo una amenaza de las pandillas cambió la vida de su familia, la cual ha tenido que luchar por tres meses contra los muros de El Salvador, México y Estados Unidos, para poder salvar su vida.

Enfrentarse a cada uno de ellos ha sido “aterrador”,  aseguró la joven de 24 años, quien dijo que su esposo, de 26, tenía “un buen trabajo”, en una empresa de energía renovable, por lo que nunca imaginaron que ellos formarían parte del éxodo hacia EU.

“Él ganaba bien, mi niño tenía todo lo que quería, yo siempre estaba en la casa con él, pero la calle enfrente de donde vivíamos era justo el límite entre las pandillas MS y 18”, una calle que ella ahora describe como “un muro de violencia”, que todos los días tenían que cruzar, hasta el día que cambió sus vidas.

El 8 de marzo, Pedro fue amenazado por una de las pandillas, cuyos integrantes le dieron un plazo para que les entregara cierta cantidad de dinero a cambio de no matarlos, lo que los obligó a vender todo y huir a Estados Unidos.

“Las pandillas son las que dominan allá, la situación está muy mal. Tuvimos que obligadamente a dejar nuestro lugar donde nacimos, y no podemos volver por nuestro hijo”, dijo la joven de 24 años, abrazando a su hijo, quien lloraba por un juguete.

“Es lo que más de duele, que él en la casa tenía lo que quería, nada más iba y abría el refrigerador y aquí se siente incómodo, ya está aburrido, no tiene amigos… aquí cumplió los cinco años (albergado)”, lamentó la centroamericana. 

Verónica pensó que el muro más difícil de vencer sería el de las pandillas, pero después del agotamiento de tres meses y medio en los que cruzaron México, y pasaron días sin comer; al llegar a Ciudad Juárez los sorprendió un muro humano formado por la Guardia Nacional, a lo largo del río Bravo.

Al llegar al río, “nosotros nada más corrimos, y luego pues cuando íbamos corriendo no los habíamos visto, de repente salieron, nos dijeron que no podíamos pasar, quisieron detenernos…. mi esposo logró pasar con el niño, yo cuando iba corriendo me agarraron de la mano, traía una camisa de manga larga y me jalaron y me rompieron mi camisa, luego me decía el soldado que me detuviera”, narró la salvadoreña.

Asustada al tratar de ser detenida por militares mexicanos, y con el temor de ser separada de su esposo y su hijo, le suplicaba al soldado que la dejara ir, hasta que ella se cayó al piso, recuerda. 

“Yo sólo le decía: por favor ayúdenos, porque en mi país nos quieren matar y no podemos regresar… yo caí, él me tomó del pie y yo solo le pedía fuerzas a Dios, que me ayudara, y pues en una de esas que estaba luchando pues mi zapato se le quedó a él y fue que logré tirarme al riíto (río Bravo)”, aseguró.

“Seguí caminando, iba nada más con un zapato. Fue tan difícil porque eran como las 12 del medio día, la arena estaba muy caliente y me iba quemando de mi pie, y no traía calcetines, nada más los zapatos y pues sentía que me iba ahogando de lo mismo… yo buscaba a mi esposo y a mi hijo y no los veía, pero ellos ya habían pasado”, narró. Dijo que después de lograr cruzar el río seco y reunirse en familia junto al muro fronterizo, caminaron para entregarse a la Patrulla Fronteriza en El Paso, Texas.

Los agentes migratorios les pidieron caminar hasta una unidad, donde les tomaron sus datos y les colocaron una pulsera a cada uno.

Una agente de migración le preguntó qué le había pasado porque tenía la blusa rota, sólo llevaba un zapato y tenía raspado el brazo derecho, pero Verónica argumenta que le dio miedo decirle que había forcejeado con la Guardia Nacional mexicana, por lo que solo le dijo que no tenía nada.

“Me dijo que ya estaba del otro lado, pero yo no podía ni hablar,  yo lloraba”, recuerda.

Verónica creyó que finalmente comenzaría su sueño americano, pero no fue así, porque fueron retornados a Juárez como parte del programa  Permanecer en México, a través del PPM, que suma ya más de 22 mil extranjeros hispanoparlantes devueltos de Estados Unidos para que esperen en México su proceso de asilo político.

Con una cita para el 15 de agosto, los salvadoreños forman parte de los más de 12 mil 425 migrantes retornados a esta frontera, donde actualmente se encuentran albergados, todavía sin un abogado migratorio. Mientras que Pedro aprovecha trabajos temporales que les son ofrecidos por días a los migrantes, Verónica cuida a su hijo dentro del albergue católico, que es apoyado principalmente por empresarios y la comunidad binacional. Juárez se ha convertido para ellos en un “limbo” migratorio, que va más allá de lo jurídico.


EL FENÓMENO EN JUÁREZ

Tipos de migrantes:

1. Registrados: migrantes que buscan ingresar de manera legal a Estados Unidos, por lo que al llegar a Juárez se registran ante Coespo para esperar su turno de ser llamados por Estados Unidos para solicitar el asilo político.

• Desde octubre se han registrado más de 17 mil 974 personas

• CBP ha recibido a 12 mil 133 

Entre 70 y 80% es de origen cubano

• En promedio esperan en Juárez al menos 4 meses antes de cruzar la frontera

• Viven en hoteles, casas de renta o con familias

Muchos trabajan en la informalidad

2. Retornados: migrantes de habla hispana que son devueltos para que esperen en México su proceso de asilo político en Estados Unidos

• Más de 12 mil 425 extranjeros fueron retornados a Juárez del 26 de marzo al 1 de agosto

El 77% de Guatemala, Honduras y El Salvador

23% de otras nacionalidades

• Pueden trabajar con una CURP provisional

3. De tránsito: migrantes que buscan ingresar de manera ilegal a Estados Unidos por el desierto o el río Bravo

• Desde octubre la Patrulla Fronteriza sector El Paso ha detenido a más de 160 mil migrantes, la mayoría en la frontera con Juárez.

4. Repatriados: mexicanos deportados de Estados Unidos

• Hasta el 18 de julio EU había deportado por Juárez a 11 mil 900 mexicanos en 2019

• En 2018 Juárez recibió a 15 mil 757 deportados y en 2017 a 5 mil 800


EL DATO

• En Tijuana, Piedras Negras y Reynosa la mayoría de los migrantes son centroamericanos

• En Juárez ha recibido migrantes de diversos países,  80% de Cuba

• África: El Congo, Angola y Camerún

• Asia: República de Uzbekistán y Turquía (entre Europa y Asia)

• Europa: Rusia, Finlandia y Ucrania

• América: Guatemala, Honduras, Brasil, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Perú, –Ecuador, Colombia, Honduras, Guatemala y México (Guerrero, Michoacán, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Jalisco, Chihuahua)

• El Caribe: Cuba


¿POR QUÉ HUYEN DE SUS PAÍSES?

• Centroamericanos: de la Mara Salvatrucha y la pobreza

• Mexicanos: de la violencia

• Cubanos: del régimen político y la economía de su país

• Venezuela y Nicaragua: de su gobierno