Juárez

Siguen en banqueta de la que fue su casa

Pareja espera que avance proceso legal para recuperarla

Carlos Sánchez / El Diario / Julián y Yesica cuidan las pertenencias que fueron lanzadas a la vía pública

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

viernes, 04 junio 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Vivían en una casa que les asignaron hace más de una década en Villas de Salvárcar, pero debido a maniobras jurídicas, hoy cumplen la semana de dormir en la banqueta de esta vivienda; ahora, un sillón y una mesa acomodados bajo un árbol para aprovechar la sombra es donde se preparan los alimentos y comen, mientras cuidan el resto del menaje que está frente al inmueble.

Así viven Julián Contreras y Yesica Morales luego de que fueron desalojados de la casa, en lo que afirman es un procedimiento viciado y sin respetar la ley; están acompañados de amigos, pero su hija África, de 4 años de edad, está con uno de los abuelos por seguridad y para no exponerla a las inclemencias del tiempo; sólo tienen contacto con ella a través de videoconferencias y en cada plática surge la pregunta: ¿Cuándo me voy a ir con ustedes, cuándo vamos a entrar a la casa?

“Ella nos echa de menos, no se quería ir con la abuela y sigue preguntándose por qué sacaron sus juguetes a la calle, por qué la Policía detuvo a Juval”, dice Yesica, al comentar sobre la detención del amigo de la familia y de Julián por agentes de la Policía municipal, cuando cuestionaron el porqué del desalojo.

“Esto fue un choque emocional para la niña, pues de manera arbitraria quebraron la puerta de la casa, se metieron el actuario y otras personas que lo acompañaban y empezaron a sacar todo, aun cuando estábamos adentro y mi hija en su cuarto”, agrega la mujer al narrar cómo ocurrió el desalojo de la vivienda situada en calle Villa de Leñadores y Villa del Cedro 1402.

África estuvo con ellos durante tres días, pero luego se fue con la abuela, mientras sus padres, Julián y Yesica, se quedaron en un plantón frente a la casa, en la banqueta, a la sombra de un árbol.

Ahí esperan a que avance el proceso legal en busca de que les regresen la propiedad que reclama una empresa inmobiliaria, pero en la que ellos tenían 11 años viviendo, después de que se las asignaron cuando dejó de ser biblioteca comunitaria y tras lo cual la acondicionaron para que fuera habitable, pues prácticamente sólo eran las paredes y techo.

De ocupación maestro de preparatoria, Julián comenta que el día del desalojo todo ocurrió con mucha agresividad de parte de quienes acompañaron al actuario a ocupar la casa, les sacaron los muebles y cuanto había en el interior para aventarlo a la calle, sin importar que se dañara.

Ahora todo esto se encuentra acomodado frente la casa: en uno de los extremos están ellos bajo la sombra del árbol, y el menaje se extiende sobre la banqueta. Ahí están los utensilios de cocina, las sillas, cobijas y otros artículos, a su lado algunas muñecas Barbie, rompecabezas y otros juguetes de África, y más adelante, el refrigerador y la estufa que antes ocupaban un espacio dentro del inmueble.

Para su limpieza, Julián y Yesica acuden con los vecinos, quienes les prestan el baño, pero comen alimentos preparados o se hacen un sándwich, pues no hay dónde cocinar.

En tanto, siguen a la espera de un agente del Ministerio Público para que levante el acta respectiva sobre el desalojo, pues ya hay una denuncia sobre ello ante la Fiscalía General del Estado, como también se presentó ya la solicitud de amparo ante el Poder Judicial de la Federación y una queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos; sin embargo, de ninguno hay respuesta hasta ahora.

“Este caso es el de dos personas que se enfrentan a un procedimiento tortuoso en el que nadie les atiende, ya que los ha ignorado el Ministerio Público, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y el juez de Distrito que no ha resuelto sobre la solicitud de amparo que presentaron”, dijo el abogado Luis Benítez, quien les ayuda en la defensa legal.

“Considero que es un juicio furtivo porque las autoridades han sido sordas a los procesos legales que se están siguiendo, tanto en el orden estatal como federal”, comentó el litigante.

“Tenemos derecho a un juicio donde se pueda dirimir si se han adquirido derechos sobre el inmueble, pero el actuario llegó con el apoyo de la Policía municipal y nos desalojó a la fuerza”, expresó Julián.

Afirmó que mantendrán el plantón frente a la casa y tratarán de resistir en la medida de lo posible, en lo que la fiscalía levanta el acta del caso, además de que insistirán con otro amparo ante el Poder Judicial de la Federación.

“Mientras tanto”, dice Julián, “en lo que cuidamos nuestras cosas, esperando se haga justicia, seguiré dando clases vía Zoom, pero ahora desde el desalojo”.