A 18 años del campo algodonero

Siguen a la espera de justicia

Familiares de las mujeres asesinadas realizaron ayer un pronunciamiento para recordar al Estado mexicano que aún no se ha hecho justicia por los crímenes

Mayra Selene González /
El Diario
jueves, 07 noviembre 2019 | 06:00
Omar Morales |

“Para mí la Corte (Interamericana de Derechos Humanos) era una ilusión de que iba a ver la justicia, pero no ha sido así. Sigo con la esperanza y sigo con la ilusión, no sé si algún día esté frente a los asesinos de mi hija y les preguntaré qué daño pudo hacerles mi hija o qué daños les hice yo”, mencionó Irma Monreal, madre de Esmeralda Herrera Monreal, una de las jóvenes cuyos cuerpos fueron localizados en el campo algodonero el 6 de noviembre de 2001.

A 18 años del caso que cimbró a esta comunidad y que ha sido el más representativo en la historia de los feminicidios de Ciudad Juárez, madres de las víctimas y miembros de organizaciones civiles de esta ciudad realizaron un pronunciamiento para recordar al Estado mexicano que aún no se ha hecho justicia.

Fue el 6 de noviembre de 2001 cuando en ese lugar fueron localizados los cuerpos de Claudia Ivette González, Laura Berenice Ramos Monárrez y Esmeralda Herrera Monreal.

El 7 de noviembre se encontraron los cuerpos de María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín Elizabeth Rodríguez Sáenz y María Rocha Galicia, además de otra joven no identificada hasta el momento a quien se le atribuyó la identidad de Verónica Martínez Hernández, quien después se determinó que permanece desaparecida.


‘Voy a luchar hasta el último momento’

Familiares de las víctimas aseguran que continuarán con exigencia de justicia

El entonces sembradío ubicado en Paseo de la Victoria y Ejército Nacional, ahora es un memorial y fue ahí donde también recordaron que el 16 de noviembre se cumplen 10 años de la Sentencia del Campo Algodonero en la que se reconoce este hecho como un crimen contra la humanidad; sin embargo, no todos los puntos establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se han cumplido, uno de ellos, el principal, es que se haga justicia a las víctimas.

“Yo estoy recordando un año más de la muerte de mi hija, siguiendo con la esperanza de que algún día veré la justicia, quizá Dios me lo permita, quizá. Josefina (Madre de Claudia Ivette) se fue sin ver la justicia”, agregó.

Josefina González, quien durante estos 18 años exigió a las autoridades el esclarecimiento del caso de su hija y del resto de los feminicidios ocurridos en esta ciudad, murió el pasado mes de abril en un accidente, sin que su deseo se cumpliera.

En su lugar acudió ayer al memorial su hija Mayela Banda, quien develó una placa en honor a su madre.

“No está mi madre pero yo estoy aquí y voy a luchar hasta el último momento así como ella lo hizo”, afirmó Mayela, quien estuvo acompañada por sus dos sobrinas, ahora mayores de edad, a quien Claudia Ivette cuidaría el día en que desapareció. 

Ivonne Mendoza Salazar, coordinadora general del Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer A.C., dijo que las madres de las víctimas recibieron justicia por la CIDH, pero no por el Estado mexicano, el principal punto que no se ha cumplido es la detención y sanción para los responsables.

Recordó que como responsables, se detuvo a dos hombres: Víctor García Uribe y Gustavo González Meza, quienes cinco años después fueron absueltos, éste último sin poder obtener la libertad, ya que murió en la cárcel.

También en 2018 fue dejado libre un hombre acusado del homicidio de Esmeralda.


Las tres primeras víctimas

“Esmeralda Herrera Monreal vivía un momento feliz, pues su madre le estaba preparando su quinceañera, el 29 de octubre de 2001 salió de su casa para ir a trabajar como empleada doméstica, pero después de que salió de su trabajo nadie volvió a saber de ella”.

“Claudia Ivette González, cuidaba a sus pequeñas sobrinas Karla y Jaqui, tenía 20 años cuando el 10 de octubre de 2001 salió de su casa hacia la maquiladora Lear ubicada en las calles Reforma y Niños Héroes, como llegó tarde ya no la dejaron ingresar a la planta y esa fue la última vez que alguien la vio con vida”.

“Laura Berenice Ramos Monárrez, de 17 años, salió su casa en Jardines del Porvenir para hablarle a una amiga de un teléfono público, se pusieron de acuerdo para verse más tarde, pero ese 21 de septiembre de 2001, Laura ya no llegó a su casa después de hablar con su amiga y nunca llegó a la cita”.

Lo anterior fue narrado por Ivonne Mendoza, quien agregó que las señoras Irma Monrreal, Benita Monárrez y Josefina González, madres de las tres jóvenes, se enteraron del hallazgo a través de los medios de comunicación.

“Y ese día, hoy hace 18 años, inició la segunda parte del calvario que vivían desde que levantaron el reporte de desaparición de sus hijas; a la impotencia y angustia por ver que las autoridades no buscaban a sus hijas, se sumó la de ver que tampoco les importaba hacer justicia, las omisiones y errores en la investigación”, añadió. 


(Mayra Selene González / El Diario)