Juárez

Si me regreso corro peligro: niño migrante

Mario, de 14 años, narra a Unicef los riesgos que enfrenta si es deportado a El Salvador, donde su hermano de 15 fue asesinado

Tomada por la Unicef / Dos de los menores juegan ajedrez
Tomada por la Unicef / Dos adolescentes en una de las áreas comunes del albergue

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

lunes, 05 abril 2021 | 13:11

Ciudad Juárez— “Yo quería ir a Estados Unidos para reencontrarme con mi familia, ahí están mi papá y mi mamá… allá en mi país mataron a mi hermano de 15 años, si me regreso tengo peligro, yo les he contado que si me regresan me voy para Guatemala porque no me puedo quedar en mi país”, narró Mario, un adolescente salvadoreño de 14 años que viajó solo desde El Salvador hasta Ciudad Juárez.

Mario fue entrevistado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) en el Centro Integral de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes “Nohemí Álvarez Quillay” de Ciudad Juárez, en donde son resguardados los menores migrantes no acompañados. 

“En su trayecto, niñas, niños y adolescentes migrantes como Mario son más vulnerables a riesgos como el hambre, las enfermedades, la detención, la extorsión, captura por el crimen organizado y la dificultad para hacer valer sus derechos; por lo que se necesitan soluciones específicas para protegerlos, especialmente cuando viajan sin la compañía de un adulto”, señaló la Unicef en un ensayo fotográfico sobre el albergue al que apoya en esta frontera.

En 2019, aproximadamente 52 mil menores migrantes fueron identificados por las autoridades migratorias mexicanas, de los cuales 34 mil 700 fueron devueltos a sus países de origen, según datos difundidos por la misma agencia internacional.

Aunque en 2020, debido al Covid-19, las cifras disminuyeron, todavía hay adolescentes que, como Mario, transitan por México, muchos de ellos sin la compañía de su familia o un adulto.

De acuerdo con José Alfredo Villa Sánchez, coordinador del albergue estatal, de enero a marzo de 2020, el albergue recibió a 303 niños repatriados, hasta el 19 de marzo de este año ya había recibido a 444; mientras que la cantidad de extranjeros se duplicó de 42 durante el primer trimestre del año pasado a 99.

Desde octubre del 2020, ha atendido a 144 niñas, niños y adolescentes migrantes extranjeros no acompañados, además de 466 menores mexicanos repatriados de los Estados Unidos, a quienes ha ofrecido alojamiento, alimentación, atención psicológica, social y representación legal.

El 80 por ciento son hombres, principalmente entre los 14 y 17 años, El 70 por ciento fueron repatriados de Estados Unidos y entregados a las autoridades mexicanas, el resto salieron desde Guatemala, Honduras o El Salvador y cruzaron solos todo México, algunos entre 8 y 9 años hicieron el viaje en compañía de sus hermanos adolescentes. 

“Los niños no acompañados y acompañados enfrentan múltiples desafíos como el acceso restringido a los Estados Unidos y opciones de asilo, cierre de albergues en México, aislamiento y confinamiento y un acceso aún más reducido a los servicios, en particular la salud y la educación”, destacó Unicef.

Mario tiene más de un mes en el albergue de Ciudad Juárez, en donde pasa las horas jugando ajedrez y enseñando a sus compañeros. 

“Aprendí a jugar en el primer albergue en el que estuve al llegar a Chiapas, yo quería ir a Estados Unidos para reencontrarme con mi familia, ahí están mi papá y mi mamá”, relató a la Unicef. 

“No sabía jugar ajedrez, pero me gusta mucho porque me desestresa”.

“Lo que me encanta del ajedrez es poder ganar, a muchos compañeros les gusta y a los que no saben jugar, les enseño”, narró el adolescente centroamericano. 

Lo que más le preocupa a Mario para su futuro es poder seguir estudiando: “Yo sólo estudié hasta sexto de primaria, quisiera estudiar en Estados Unidos, quiero echarle ganas, me gustaría ser policía para ganarle a la delincuencia”, aseguró. 

México es un país de origen, tránsito, destino y retorno de miles de migrantes al año, la mayoría de ellos al igual que Mario, dejan sus hogares con la intención de llegar a Estados Unidos, huyendo de la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades.

En noviembre de 2020, entraron en vigor en México las reformas a la Ley de Migración y a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, las cuales obligan a las autoridades migratorias a cumplir con los procesos de no detención de menores acompañados y no acompañados y de determinación del interés superior.

“Un avance en este sentido es el Centro de Asistencia Social del DIF en Ciudad Juárez, donde se encuentra Mario”, destacó Unicef.

Unicef ha apoyado a este albergue no sólo con donativos en especie para la adecuación del inmueble, sino también para cubrir los honorarios de un equipo multidisciplinario que pueda garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes y atender adecuadamente los casos de protección especial.