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Juárez

Familia de migrantes

‘Si levantan la cabeza, les disparo’, denuncian tortura de municipales

Venezolanos acusan que fueron sacados de oficinas de Catedral y golpeados junto con sus hijos durante 7 horas por agentes de la SSPM

Staff
El Diario de Juárez

viernes, 03 marzo 2023 | 11:53

Cortesía | La madre se defiende de una oficial junto con su hija Cortesía | El hombre es escoltado por un grupo de elementos Cortesía | La mujer presenta el rostro ensangrentado Staff / El Diario de Juárez | Heridas que quedaron en el rostro del menor Staff / El Diario de Juárez | Lesiones en las rodillas

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Ciudad Juárez.— “¡Pinche güey, no tiene nada!”, recuerda “R”, un migrante venezolano de 30 años de edad que le dijo un policía municipal a otro después de revisar su cartera y descubrir que no tenía dinero, para luego darle la orden de que se metiera a las oficinas de Catedral y que unos minutos después más de una decena de agentes ingresaran por él y por su familia para detenerlos a golpes, acusándolos de haberlos agredido. 

De acuerdo con el sudamericano, la tortura física y psicológica que sufrieron él, su esposa de 40 años y su hijo de 15 años de edad en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) duró al menos siete horas, en donde les decían frases como “si saben rezar, recen”, “ahora sí se les acabó su ‘sueño americano’”, “si levantan la cabeza, les disparo”, “ya están buscando a su hija”, tras la advertencia de que no dijeran nada de lo que estaban viviendo. 

“R” y su familia salieron de Venezuela el 19 de septiembre de 2022, y el viernes 24 de febrero llegaron a Ciudad Juárez, en donde habían dormido en la calle y comido durante tres días en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, de la que salieron el miércoles 1 de marzo minutos después de la 1:00 de la tarde. 

Su esposa y sus hijos –de 13 y 15 años– estaban viendo en dónde lavar su ropa sucia y él estaba sentado en las jardineras de la Plaza de Armas cuando lo abordaron dos agentes municipales para hacerle una revisión. 

“Me pidieron una requisa (revisión), normal, como todos los policías, pero no sé, sólo sentí que ellos querían algo más allá que la requisa, porque al momento en el que ellos me pidieron la requisa, sólo habían dos oficiales hombres, y les dije ‘cómo no’. Y en lo que yo hice por levantarme ellos me tomaron y me impulsaron y me sentaron. Uno de ellos forcejeó conmigo, me forcejeó la mano y me agarró con un gancho contra la reja. Ellos me pegaron ahí. Sólo querían ponerle la mano a mi cartera, a mi billetera, pero yo no tengo plata, no tengo nada”, relató. 

“Ellos vieron que no tenía nada: ‘¡pinche güey, no tiene nada!‘, le dijo un policía al otro. Y me soltaron, una vez que me revisaron, me soltaron de las esposas y me dijeron que me entrara (al comedor). Y yo vine y me entré. Pasaron aproximadamente unos tres, cinco minutos, y cuando pedía ayuda al personal religioso llegaron como 15 policías, abordaron esa puerta y fueron hasta donde yo estaba: ‘¿Cuál es, éste?’, ‘Sí, éste’, decían. Uno de los policías dijo que yo le había pegado. ‘¡Éste, éste, éste!…’ ‘¡Yo no!, ¡yo no!, ¿yo qué?’, cuestionaba. Ellos me sacaron al piso, me sacaron dándome golpes”, relató. 

Dijo que al darse cuenta de que ya lo tenían esposado y lo estaban golpeando, su esposa y sus hijos trataron de defenderlo, pero fueron golpeados. 

Ayer, testigos compartieron con El Diario los videos que grabaron dentro de las oficinas religiosas, en donde se observa que los agentes tomaron del cuello y el cabello a los dos menores; sin embargo, la adolescente fue resguardada por otra migrante, por lo que sólo lograron detener a los padres y al hijo. 

“¿Dónde está mi hijo?”, se observa en uno de los videos que pregunta la madre con la cara ensangrentada en el exterior de las oficinas de Catedral, mientras es detenida por los municipales. 

Al llegar a la estación “empezaron a golpearnos con los puños, con unas bolitas que nunca llegué a ver porque a mí me dieron golpes que me duele toda la espalda, me duele toda la parte de las costillas, y también tengo lastimado todo esto”, aseguró “R” al tocar la parte de su ingle y mostrar los golpes en sus rodillas y muñecas. 

En la estación “todos los policías se turnaban a darnos golpes, ¡pas!… nos montaron como en cinco camionetas distintas, nos llevaron pa’ distintos puntos”. 

“A ella la metieron en una llave de agua cayéndole agua así, la arrodillaron y había una llave y le metieron la cabeza debajo de la llave y le abrieron a todo y la tenían así, dándole golpes en el cuerpo… y toda esa agua le iba sacando toda la sangre, toda la sangre”, “mi hijo les decía: ‘ya no me peguen, por favor’”, relató. 

“Entonces, ella (la agente municipal que la torturó) le empezó a dar como con una cadena, le empezó a pegar. A todos nos estaban pegando, pero a ella le dio y la desmayó, mi esposa volteó los ojos y se puso morada y empezó a convulsionar y quedó tendida en el suelo. Y ahí volvieron y la rodaron y la volvieron a meter en agua… el niño veía y yo también y no pude hacer nada. Nos tenían esposados y dándonos golpetones. Nos dieron golpes por todo el cuerpo con esas bolitas, nos dieron patadas por las bolas, por aquí me dieron patadas (en el área de los testículos), en el estómago, en la espalda me daban como con una bolita de hierro”, narró entre lágrimas el padre de familia al recordar que no pudo defender a su esposa y a su hijo. 

Cuando otros elementos llegaban y les preguntaban por qué los habían detenido, les decían: “me pegaron… son de Venezuela” y también los golpeaban, mientras que otros más sólo veían y se reían. “Gozaban de nuestro sufrimiento”, externó el hombre. 

Como a las 7:00 de la tarde ya estaban en otra estación. “Y no sé de dónde llegó una llamada, y esa llamada la recibió esa femenina, esa policía, era la misma que entró pa’ acá (al comedor de Catedral), la misma que le sacó el teléfono a mi esposa de la bolsa, las pertenencias de nosotros, yo le decía: ‘no las rompa, no las rompa’. Y eso se desapareció… luego que ella recibió esa llamada, ella nos dijo: ‘ahora sí, si saben rezar, recen’. Nos metieron en otra camioneta y nos decía: ‘no paren la cabeza, que si paran la cabeza, les disparo en la cabeza, al primero que la levante se la vuelo’. Yo no sé quién hizo la llamada, ni nada, yo pensé que ya nos iban a matar como decía ella, no sabíamos qué pasaba”, aseguró el venezolano. 

“Me dijeron que si hablábamos sobre esto en cualquier momento que anduvieran por ahí nos iban a desaparecer, que ya la foto de nosotros la tienen no sé qué tipo de personas por acá (en el Centro), que tienen fotos de todos nosotros. La misma oficial dijo: ‘ya les mandé fotos de ustedes todos a mi gente, y especialmente de la niña, donde ellos agarren a la niña la violan, le hacen de todo’”, aseveró el extranjero mientras su voz se quebraba nuevamente. 

Dijo que al ser trasladados al último lugar fueron recibidos por “un ángel”, otro municipal, quien les aseguró que ya no les iba a pasar nada. Y aunque fueron cuestionados sobre qué había pasado con ellos entre la 1:30 de la tarde y las 8:30 de la noche, decidieron no decir nada por miedo a las amenazas que habían recibido. 

Denunciará Iglesia

Ése fue el segundo día consecutivo en el que los elementos de la SSPM ingresaban a las oficinas de Catedral, ya que al menos 12 policías entraron la mañana del miércoles persiguiendo a otro venezolano, “acusándolo de que había robado una joyería, pero junto a él venían dos jóvenes más, testigos de que no era verdad”, narraron ayer migrantes. 

En ambos casos, los migrantes fueron resguardados por la Diócesis de Ciudad Juárez, cuyo obispo, José Guadalupe Torres Campos, pidió ayer al titular de la SSPM, César Omar Muñoz Morales, “que este tipo de situaciones no vuelvan a repetirse ni en la Catedral ni en ningún otro albergue de nuestra ciudad”. 

El párroco de la Catedral, Eduardo Hayen Cuarón, y la encargada del comedor de Catedral, Cristina Coronado, se reunieron ayer con Muñoz Morales, quien se comprometió a que no se repetirán situaciones semejantes, así como a dar instrucciones precisas a la corporación para vigilar y colaborar en el respeto de los derechos humanos hacia las personas en movilidad, informó el obispo. 

A través de un comunicado de prensa, el sacerdote Julio López, secretario ejecutivo de la Dimensión Episcopal de Pastoral de Movilidad Humana, hizo un llamado al presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar a establecer protocolos de atención hacia las personas migrantes en tránsito para que respeten sus derechos humanos y su integridad física y psicológica, y que cese su hostigamiento en los espacios de atención humanitaria, así como que se les deje de criminalizar. 

“Presentaremos las denuncias correspondientes ante las autoridades competentes y contra quien resulte responsable. Es inadmisible que las autoridades de cualquier nivel de Gobierno ingresen a espacios de atención humanitaria para personas migrantes y violenten dichos espacios, que además son lugares dedicados al culto religioso”, afirmó el religioso. 

Por su parte, el titular de la SSPM informó que tras “asegurar” a tres personas de origen extranjero por cometer una falta administrativa en la zona Centro, se planteó con la Iglesia “una estrecha coordinación para evitar algún incidente en el cual se vean involucradas personas extranjeras que se encuentran en esta ciudad con fines migratorios”. 

En la reunión se acordó mantener una coordinación permanente entre las tres partes, con el objetivo de que la estadía de las personas migrantes en la ciudad “no represente alguna consecuencia jurídica para ellos, o bien se vean expuestos a alguna situación de riesgo”. 

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