Juárez

Se pronuncian por la apertura de templos

Profesionistas y clérigos dan a conocer su opinión a través del periódico Presencia

Omar Morales/El Diario de Juárez / El santuario de San Lorenzo, entre los muchos sitios religiosos que han estado cerrados

Luis Carlos Cano C.
El Diario de Juárez

jueves, 14 enero 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Abogados, maestros y médicos católicos, además de sacerdotes, se pronunciaron sobre la apertura de los templos, luego de que por la pandemia de Covid-19 estos siguen cerrados y no se pueden efectuar las ceremonias eucarísticas.

Los profesionistas y clérigos dan a conocer su opinión sobre el tema a través de la página de opinión del periódico Presencia, editado por la Diócesis de Ciudad Juárez.

Tras nueve meses en pandemia, las actividades religiosas, reuniones en templos e iglesias siguen cerradas y aunque se han realizado algunas manifestaciones de fieles para pedir la reapertura, al considerar que existen los protocolos necesarios de cuidado en estos espacios para evitar contagios, el gobierno sigue catalogando la actividad como no esencial y de mayor riesgo, expresan.

Por ello la pregunta de esta semana es: ¿Qué implicaciones tiene que a estas alturas de la pandemia los templos permanezcan cerrados en el estado de Chihuahua?, dice al empezar, el escrito en el que participan el abogado Héctor Ramón Molinar Apodaca; Rebeca Meraz Ramos, maestra Instituto Diocesano de Teología; la doctora Georgina Onofre, de la Ciudad del Niño y el sacerdote Martín Magallanes, párroco de San Ignacio de Loyola, en el Valle de Juárez.

“Creo que la religión que profesamos los católicos es una actividad esencial, es decir, una actividad necesaria en el diario vivir para el alma”, dice el abogado Molinar Apodaca.

Indica que él en lo singular tiene la responsabilidad de sus actos, pero en plural, “al menos mi familia siente la necesidad de tener el contacto con Dios a través del sacerdote como el alto ministro del Señor, con disponibilidad para pronunciar el Evangelio y mediante la Santa Misa comulgar para que Dios nos perdone de nuestros actos pecaminosos, voluntarios e involuntarios”.  

“Nuestro apoyo al señor obispo José Guadalupe Torres Campos, para que en nuestra representación exija nuestro derecho de acudir a los templos, por los motivos que tenemos de sobra. Incluso para que se celebren las misas de difuntos y personas enfermas”, señala Molinar Apodaca.

Sobre el tema, la maestra Rebeca Meraz Ramos dijo que en el 2020 la pandemia vino a cambiar nuestra vida y con ello la forma de vivir nuestra fe hasta que se supere esta contingencia sanitaria.

Dijo que uno de esos cambios fue el evitar que se reunieran grupos de personas, dando como consecuencia la implementación de programas preventivos y se estableciera un semáforo epidemiológico para el manejo y control de la pandemia, que actualmente se lleva a cabo en México y algunos otros países.

La aplicación de este semáforo condujo a que se cerraran áreas y espacios donde se reúnen las personas, y uno de esos espacios fueron los templos, lo que provocó que toda celebración litúrgica quedara limitada o suspendida.

El padre Martín Magallanes, párroco de San Ignacio de Loyola, dijo que el cierre de templos afecta la fe de las personas; muchos se están acostumbrando a verlo en la televisión, en las redes y en la práctica se les hace difícil que se realicen los sacramentos.

“La gente que está preparada y bien formada está buscando la manera de expresar su fe viva, pero la gente que no está formada, que le dan flojera las pláticas, no se quiere formar y tal vez no le importe, y creo que esta es una manera de disminuir la influencia de la Iglesia en la comunidad, es una manera de quitársela”, indicó.

El sacerdote cuestiona, “¿por qué cuando hacen eventos masivos, como las fiestas patrias o abrir un corredor de Juan Gabriel, donde no se puede controlar la gente, lo hacen? Y donde más se puede controlar la gente, se respetan los espacios y las restricciones, es donde se cierra”.

Las implicaciones son tanto positivas como negativas, dice sobre el cierre de los templos Georgina Onofre, de la Ciudad del Niño.

En lo positivo, indica, como el semáforo permanece en naranja quiere decir que todavía el número de contagios es muy alto y estar en lugares cerrados cierto número de personas puede ser peligroso y también los sacerdotes que tienen que administrar la Comunión, aunque sea en la mano, corren riesgo.

Pero en lo negativo, agrega, “yo creo que si se han abierto lugares como restaurantes, centros comerciales y otros sitios para activar la economía, está bien, pero la primera economía que deben activar es la economía espiritual y esa con los templos cerrados está ahorita en suspenso, en una pausa bastante delicada, porque ahorita la gente necesita mucho la ayuda espiritual, necesita mucho agarrarse de su fe para poder atravesar estos momentos tan difíciles y duros”.