Juárez
Juicio vs Aristeo B.

Sacerdote niega acusaciones al declarar

Padre menciona que la denuncia en su contra es por motivos económicos

David Cruz / El Diario de Juárez / Integrantes de organizaciones de la sociedad civil se manifestaron en el exterior de la Ciudad Judicial

Mayra Selene González
El Diario de Juárez

viernes, 05 febrero 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— El sacerdote Aristeo Trinidad B.B., acusado de violación y abuso sexual en contra de una menor de edad, declaró ayer ante el tribunal y aseguró que la denuncia en su contra es por motivos económicos, como una venganza por parte de los padres de la supuesta víctima, quienes durante años tuvieron a su cargo fuertes cantidades de dinero de la comunidad religiosa que encabeza.

Bajo juramento, dijo que son falsas las acusaciones que se le realizan: “yo no he hecho lo que dicen”.

Mientras la audiencia se llevaba a cabo, integrantes de cinco organizaciones de la sociedad civil se manifestaron en el exterior de la Ciudad Judicial para exigir un juicio justo y expresar su preocupación ante las posibles relaciones de poder del ahora defensor del acusado, Maclovio Murillo Chávez.

Durante el octavo día del juicio oral 43/2020, el único punto que se desarrolló fue la declaración del acusado bajo las preguntas realizadas por uno de sus abogados, Javier Soto Orduño, quien le recomendó no responder a las preguntas de la asesora jurídica y de la Ministerio Público.

Aristeo B. B. declaró que nunca se quedó solo con la menor, ya que, aunque su padre saliera a tocar la campana antes de la misa de las 8:00 de la mañana, siempre había jóvenes tomando café y las puertas del lugar se encontraban abiertas y que cualquier persona fácilmente podía entrar.

Dijo que durante muchos años tuvo una “hermosa amistad” con los padres de la menor, quienes eran tesoreros de la comunidad religiosa Santa María y que además tenían bajo su cargo el equipo de liturgia para preparar la misa dominical de las 8:00 de la mañana.

Al solicitarle el abogado que describiera la función que ambas personas realizaban como tesoreros, dijo que recibían las limosnas y las colocaban en una bolsa, las contaban y las depositaban en la caja fuerte de la cual tenían la combinación; también recibían los recursos de parte de los encargados de las cuatro capillas, de las actividades económicas como ventas para completar los gastos de la parroquia y preparaban todo para llevarlo al banco, todo esto sin la vigilancia de más personas.

Dijo que en los años 2015 a 2017, cuando los padres de la víctima en este juicio se encargaban de la colecta, la cantidad recaudada y que se entregaba al banco era de 128 mil pesos, y una vez que los quitó, en 2018, se disparó a 509 mil pesos.

“Yo se lo comenté a Juan José (nombre ficticio del padre de la menor), éramos amigos y le dije, ‘ha habido un disparo, un cambio súbito de los ingresos, gracias a Dios porque ahora no tenemos que andar raspando las paredes para completar los gastos”. Dijo que esto sucedió el 2 de diciembre de 2018 cuando preparaban la peregrinación anual.

Declaró que en marzo de 2018, cuando les quitó el cargo de tesoreros y los dejó solo como encargados de la liturgia, “la amistad se enfrió” y ellos dejaron de ir a la comunidad parroquial.

Dijo que en enero de 2019 fue la última vez que habló con el padre de la menor, ya que acudió a buscarlo a su trabajo en las instalaciones de una empresa.

“Yo fui para motivarlo para que regresara a la parroquia, les echábamos de menos, fueron puras evasivas, agachó su cabeza al piso y estaba moviendo sus pies”, mencionó.

Agregó en su declaración que los feligreses que regularmente asisten a la iglesia Santa María de la Montaña estaban enterados del notable cambio en los ingresos desde que ambas personas ya no estaban a cargo, ya que él mismo se los informó.

“Obviamente es el dinero”, dijo ante la pregunta de la razón por la que cree que le realizan esa acusación.

Organizaciones temen que abogado del señalado use relaciones de poder

Mientras la audiencia se desarrollaba, integrantes de cinco organizaciones civiles defensoras de los derechos de las mujeres y niños protestaron afuera de Ciudad Judicial para exigir justicia centrada en el interés superior de la niñez.

Dijeron que ven con riesgo la reciente incorporación del abogado Maclovio Murillo Chávez en la defensa del sacerdote, quien enfrenta a la justicia desde hace casi dos años.

“Por qué un señor que tiene ese prestigio llega de la noche a la mañana a intervenir en un juicio que tiene dos años trabajando el abogado defensor que no cobra tres pesos; justicia sería equidad, que la niña tuviera un abogado de ese nivel, con el antecedente de relaciones de poder que tiene este señor”, mencionó Yadira Cortés, integrante de Red Mesa de Mujeres.

Cuestionó que el abogado Murillo Chávez pueda aprenderse en dos semanas la carpeta de investigación, por lo que podría apostarle no al litigio sino a sus vínculos de poder.

Dijo que la diabetes que padece el acusado no se relaciona con el deseo sexual, tal y como lo argumenta el abogado del sacerdote.

Además de esta organización, activistas de “Sin Violencia”, Casa Amiga, Organización Popular Independiente (OPI) y Grupo Compañeros se apostaron en el lugar.

El móvil de la acusación es el dinero, asegura defensor

El abogado Murillo Chávez, quien fue entrevistado ayer en el exterior de Ciudad Judicial, dijo que decidió encabezar la defensa del sacerdote Aristeo B. B. debido a que está convencido de su inocencia.

“Hay un móvil por el que lo están acusando indebidamente, detrás de esto hay una influencia que los papás de la menor hicieron sobre ella y se armó todo un caso y el móvil es dinero”, mencionó.

Aseguró además que no existe un conflicto de intereses al haber solicitado licencia a su cargo como secretario del Ayuntamiento.

mgonzalez@redaccion.diario.com.mx