Juárez
Especial

‘Refugio de sueños’

De diversos países, 578 migrantes han encontrado en el hotel filtro un lugar para protegerse durante la pandemia

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Un migrante es revisado por personal médico
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Una trabajadora del lugar
Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez / Personal médico le toma la temperatura a un extranjero

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

lunes, 09 noviembre 2020 | 13:26

“Ser migrante es tener valor… ser migrante es luchar por un mundo mejor, por una vida mejor, por tener mejores oportunidades”, así describen Patricia y Beto su vida desde hace un año y medio, cuando salieron de Cuba con el sueño de llegar a Estados Unidos; sin embargo, las políticas migratorias y la pandemia atraparon sus sueños en esta frontera. 

Ambos se resguardan en el hotel filtro, un espacio que hace seis meses abrió sus puertas en Ciudad Juárez para convertirse en un “filtro de sueños”, con el fin de proteger a los migrantes de la propagación de Covid-19 y ofrecerles una atención integral que incluye el área médica, alimentación, un espacio dónde pasar la cuarentena, apoyo psicológico y actividades recreativas. 

Desde entonces más de 578 migrantes de diversas nacionalidades, más de 50 de ellos confirmados como positivos al nuevo coronavirus, han sido resguardados por la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM), la Organización Mundial por la Paz (OMPP) y la doctora Leticia Chavarría Villa, con apoyo de una red de activistas, organizaciones, empresarios y autoridades de los tres niveles de gobierno. 

“El hotel filtro es un espacio que fue pensado para poder recibir a todas las personas migrantes que van llegando a la ciudad o que ya vivían en la ciudad y por motivo de pandemia pierden su trabajo, pierden sus casas. Este es un espacio para poder vivir el ‘quédate en casa’, además de tener como objetivo que después de la cuarentena puedan acceder de una manera segura a cualquiera de los albergues que están en la ciudad”, explicó Rosa Mani Arias, coordinadora del espacio cuyo trabajo ya fue replicado en Tijuana.

El hotel filtro, está ubicado dentro del hotel Flamingo, en Paseo Triunfo de la República, hasta donde han llegado migrantes de Honduras, Guatemala, México, El Salvador, Cuba, Nicaragua, Brasil, Ecuador, Venezuela, Haití, Estados Unidos, Colombia, Costa Rica y Nigeria. 

Entre ellos se encuentran personas retornadas de Estados Unidos bajo el programa “Quédate en México” o “Permanecer en México” de los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés); familias con bebés, niños y adolescentes, adultos mayores, mujeres embarazadas, integrantes de la comunidad LGBT y personas con VIH. 

“El día que llegan aquí llegan con miedo, llegan temerosos, llegan con carita de espanto. Muchos de ellos fueron expulsados –de manera exprés bajo el Título 42 de la Sección 265 del Código de los Estados Unidos–; llegan allá, los sacan inmediatamente, salen a Migración, los trae Grupo Beta. Ellos no saben muy bien, no entienden muy bien el contexto de lo que está pasando. Sin embargo, en el transcurso de los días se dan cuenta que esta también termina siendo su casa, que somos finalmente una familia, que se les trata de una manera cálida. Y el día que salen se van con una cara totalmente diferente, muy contentos, muy agradecidos”, relató Mani Arias.

Para la trabajadora social, quien también es migrante y quien vive la separación de su familia, ya que sus hijos se encuentran en Estados Unidos, apoyar a otros migrantes ha sido sólo aprendizaje.

Ha sido el compartir con ellos el día, la tarde y la noche. El despertar y verles es como, claro que somos una familia, aunque ellos sólo están 15 días, el día que se van es inexplicable”, aseguró. 

Mientras que quienes no muestran síntomas en las dos semanas que permanecen en el hotel son canalizados a alguno de los albergues operados por iglesias y organizaciones de la ciudad. Quienes al ingresar presentan síntomas, son aislados hasta que un examen comprueba que no son portadores del virus.

El hotel cuenta con un área especial para los sospechosos de Covid-19 y para quienes son confirmados como positivos, quienes son atendidos por un equipo de migrantes cubanos, coordinados por la doctora Chavarría Villa, hasta que dan negativo a la prueba.

El trabajo en el hotel filtro “es una satisfacción, yo realmente nunca pensé que pudiéramos estar en una situación como ésta aquí en la ciudad, y este lugar ha sido un espacio que se les ha dado a las personas que llegan a la ciudad o que ya están y no tienen posibilidades de pasar una cuarentena. Y eso ha sido muy importante para la ciudad, para todos los juarenses, porque esto ha paliado el hecho de que se disperse el coronavirus”, destacó la médica activista. 

Además de ofrecerles un espacio seguro a quienes no tienen dónde permanecer en la ciudad, ya que los albergues no reciben a personas que no han pasado por un filtro, también se busca proteger a la ciudad de la propagación del virus, destacó. 

Aliuska Balmaceda es parte del equipo de médicos cubanos que se encargan de cuidar a otros migrantes, quienes como ella buscan una vida mejor lejos de sus lugares de origen.

“Cuando me puse la bata me dio mucha emoción, es por lo que yo estudié, ese es mi deber y estamos aquí para lo que haga falta”, confesó la isleña con especialidad en Terapia Intensiva, cuando comenzó a laborar en el espacio.

“Aquí nos acogieron y nos dijeron que nos iban a dar protección, y sentimos mucha seguridad aquí y nos han dado mucha hospitalidad”, narró Beto, de la mano de su esposa Patricia, con quien también huyó de su gobierno junto con sus hijos de dos y nueve años y su suegro de de 76 años de edad. 

Migrar durante la pandemia para ellos ha sido “una experiencia única, es un poco difícil por cómo está la situación y que nos podemos enfermar, pero migrantes al fin, venimos huyendo de una dictadura en Cuba y aquí nos sentimos un poco más acogidos. Es un poco traumante el cruce, pero siempre se puede al ir por una vida mejor”, destacó el isleño cuya familia se entregó a los agentes de Inmigración pero fueron retornados para que esperaran en Juárez su proceso de asilo político. 

Los cubanos, quienes trabajaban en su país como ingeniero mecánico y bibliotecaria, también pidieron a los gobiernos de México y Estados Unidos que sean un poco más flexibles con los migrantes que quieren trabajar y quieren un mundo mejor.

“Hay migrantes que vienen para formar un pueblo mejor, no para formar alboroto ni destruir la ciudad”, destacó quien confesó que le gustaría quedarse en México pero su familia está en Estados Unidos por lo que buscan reunirse con ellos. 

Mientras tanto, la familia se encuentra atrapada en Ciudad Juárez, donde fueron acogidos en el hotel filtro para que pudieran pasar la cuarentena antes de ser trasladados a un albergue.

“Ha sido una de las experiencias más lindas que hemos tenido en México, tanto la hospitalidad como la atención del equipo de trabajo que hay aquí, nos han hecho sentir bien”, destacó el migrante. 

Jesús Gallegos, de 25 años, es salvadoreño, pertenece a la comunidad LGBT y hace nueve meses tuvo que huir de su país debido a la delincuencia y la discriminación. Después de haber permanecido en el sur del país, el 12 de febrero llegó a esta frontera, donde fue albergado por tres meses, de donde salió en mayo para ser acogido en el hotel filtro, donde actualmente colabora para apoyar a otros migrantes.

“Se siente superbien estar apoyando, así como me ayudaron a mí, ahora siento que es ayudar a otras personas”, destacó quien conoce de los peligros que significa el migrar, pero que decidió convertirse en un migrante “para poder salir adelante”. 

Y es que para Jesús, al igual que para Patricia y Beto “los sueños nunca, nunca deben de apagarse. Siempre deben luchar por ellos”.

Entre los aliados del hotel filtro se encuentran autoridades de los tres niveles de Gobierno; instituciones educativas y de investigación; organizaciones locales, binacionales e internacionales, y empresas privadas.

Entre ellos se encuentran El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), El Colegio de Chihuahua (El Colech), la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh), Cruz Roja, el hotel Flamingo, la Comisión Federal de Electricidad, Abara, Derechos Humanos Integrales en Acción, Seguimos Adelante, The Water House, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Save the Children, Desarrollo Económico, Iniciativa Juárez, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef ) y el Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer (Cedimac).

“Ellos trabajan de la mano con nosotros, porque es una atención integral, no solamente es brindarles el alimento, sino que también cuando salen de aquí salen con una asesoría jurídica para su proceso de asilo, así como todo el apoyo psicosocial, médico y si deciden pedir refugio en México también les damos la asesoría para que puedan lograr sus objetivos”, destacó la coordinadora del hotel que abrió sus puertas el 9 de mayo pasado y tiene contemplado su cierre el 20 de diciembre, tras la reciente extensión de dos meses más de trabajo.

De acuerdo con las estadísticas oficiales del hotel filtro, dadas a conocer por Alex Rigol, coordinador local de la OIM, hasta el 3 de noviembre se habían alojado 578 migrantes, de los cuales 524 ya habían salido y 54 permanecían en el espacio.

De ellos, 470 llegaron como parte de 154 unidades familiares y 108 lo hicieron de manera individual. 

El mayor rango de edad han sido niños entre cero y 12 años, con un total de 190; 41 adolescentes entre los 13 y 17; 93 jóvenes entre 18 y 24; 133 más entre 25 y 34 años; 96 entre los 35 y 49 y 25 más con 50 años o más.

Al salir, 182 fueron canalizados al Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario, 115 a la Red de Albergues de Ciudad Juárez, 53 se fueron con algún familiar, 53 más decidieron rentar una casa, 25 se fueron a una casa prestada y de 96 más se desconoce su destino.