Recuerda esposa de Matsumoto: ‘Su lema era vivir con honor’

Corporación municipal se traslada a Nuevo Casas Grandes para rendirle homenaje al comandante asesinado

Víctor Hugo Valdovinos
El Diario
miércoles, 06 marzo 2019 | 06:00
El Diario |

Nuevo Casas Grandes— Dicen que “nadie es profeta en su tierra” y en su funeral, en la ciudad que lo vio nacer, el comandante Adrián Matsumoto Dórame fue despedido por 200 policías juarenses, pero ninguno de Nuevo Casas Grandes.

El jefe policiaco asesinado el pasado domingo no mereció ser honrado tampoco por el gobernador Javier Corral Jurado, quien de visita ayer en este municipio para rendir su Segundo Informe, no se dignó a dedicarle unos minutos.

Su lema fue “vivir con honor”, recalcó su esposa, Karina Guadalupe Hernández Aguirre, durante los honores que se le rindieron ayer a Matsumoto.

“Yo nací para ser policía y me voy a morir siendo policía”, fue la frase que marcó el destino de Adrián cuando él y su esposa discutieron sobre la carrera a la que había decidido dedicarse.


Gobernador llega en avión a su informe y pasa por alto el funeral

De los policías de Nuevo Casas Grandes se dijo que “no pudieron venir” al funeral “porque estaban cubriendo la visita del gobernador”.

Sin embargo, el mandatario estatal llegó hasta las 4 de la tarde, aterrizando en el aeropuerto que está justo al lado del panteón donde en esos momentos se le daba el último adiós a Matsumoto.

La comitiva que acompañó a Corral Jurado pasó por el cementerio, pero en ningún momento se presentó ante la familia del policía caído y los más de 200 elementos que vinieron desde Ciudad Juárez para despedir al jefe policiaco.

Ya eran las 12:30 del mediodía cuando la primera comitiva salió de la Funeraria Santa Fe, en el libramiento norte Manuel Gómez Morín, entre familiares, amigos y oficiales custodiando la carroza.

Los restos del subdirector operativo de Seguridad Pública de Ciudad Juárez fueron llevados al Gimnasio Municipal “José Luis Arroyos” para rendirle homenaje solemne.

Las fuerzas policiacas llegadas desde Juárez estuvieron encabezadas por su director, el secretario de Seguridad Pública Ricardo Realivázquez Domínguez y por el propio alcalde Armando Cabada.

En el lugar se concentraron amigos y familiares, así como exalumnos ataviados con su dobok (uniforme de combate de artes marciales), personalidades que lo conocieron y autoridades municipales como los elementos del Departamento Municipal de Bomberos y el presidente municipal de Nuevo Casas Grandes, Héctor Mario Galaz Griego.

Otra de las corporaciones presentes fue la Policía Federal encabezada por su inspector Sergio Solís Castillo, así como elementos del 35 Batallón de Infantería.

Al tomar la palabra durante la ceremonia luctuosa, la esposa de Matsumoto –con quien tuvo dos hijos en 20 años de matrimonio– recalcó que Adrián amaba su profesión y que cada vez que un compañero caía, él sufría. Por eso, cuando capturaba a algún delincuente, aseguraba que “por cada malandro que yo meta a la cárcel, probablemente le estoy salvando la vida a tres o hasta 30 de mis compañeros, y estoy salvando a muchos jóvenes de caer en las drogas”.

Cuando tocó el turno del secretario de Seguridad Pública, éste se dirigió al féretro de su compañero diciendo que ahora le tocaba a él pasarle novedades. Tomó una flor de una de las coronas y la colocó en el ataúd: “Tengo que pedirte perdón, porque la jurisdicción no me alcanza hasta acá, ahora sí no tengo mucho qué hacer, ya sabes de qué te hablo”.

En momentos a Realivázquez se le cerraba la garganta por la emoción, pero continuó y lanzó un reclamo a sus asesinos diciendo que “de frente muchas veces no pudieron, así que tuvieron que hacerlo de la manera más cobarde”, despidiéndose con un “perdón mi coman y gracias por tu confianza”.

En su turno el munícipe de la frontera dijo a la familia de Matsumoto que “no están solos” y destacó sus logros al cursar la licenciatura en Ciencias Policiales y una más en Derecho, además de llevar labores de inteligencia como pocos y ser un elemento clave tanto en su desempeño como jefe municipal, estatal y hasta federal.

Cabada enfatizó que “esta es la primera vez que un municipio se traslada a otro para rendir homenaje a uno de sus colaboradores, con 90 unidades y 200 elementos armados, porque se lo merece”.

Aclaró que pese a la fuerte movilización, todos los distritos quedaron cubiertos y no se descuidó la seguridad en Ciudad Juárez.

En la ceremonia hubo pase de lista y se tiraron salvas al aire, además de entregársele a la viuda la bandera que cubrió el féretro. Luego la comitiva se dirigió a la catedral de La Medalla Milagrosa, en donde se llevó a cabo una misa de cuerpo presente.

A las 3:40 de la tarde el cortejo de unas 80 patrullas y más de 200 elementos uniformados, así como amigos y familiares, se dirigió al panteón Recinto de Paz para darle el último adiós al nacido en Nuevo Casas Grandes, de ascendencia japonesa.

Antes de ser sepultado Matsumoto Dórame recibió su última canción de la voz de Rametl Bencomo, “El Águila Real de Nuevo Casas Grandes”, quien acompañada con su guitarra cantó la pieza “Yo te extrañaré”.

En el preciso momento en el que el policía era sepultado aterrizó al lado del panteón el gobernador Corral, quien pasó de largo, sin detenerse.


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