Juárez

Foro de migración

‘Querían a mi hija para prostituirla’

Retornada de EU narra lo que ha vivido en Juárez; proponen Comisión Migratoria Binacional para atender el fenómeno

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 23 octubre 2021 | 06:00

Tomada de internet

Ciudad Juárez— Yuliana salió de Guatemala con sus tres hijos, para huir de la violencia familiar que vivían, pero en Ciudad Juárez ha tenido que buscar comida entre la basura y ha sido amenazada para entregar a su hija de 16 años a una red de prostitución infantil; ella es una de las miles de personas que durante los últimos tres años han formado parte del éxodo hacia Estados Unidos a través de esta frontera. 

Mélida, de Guatemala, se perdió en el desierto y estuvo a punto de morir con su hija de 7 años; Nuria, de Cuba, murió por Covid-19 después de sufrir para ser atendida en los hospitales; María, de Guatemala, fue secuestrada por tres meses, y sus hijas fueron violentas sexualmente; María, de Ecuador, estuvo seis meses secuestrada con su hijo; Íngrid, Sonia, Diago, Teresa, Patricia, Karen y Jesús vivieron historias similares al llegar a Ciudad Juárez, relató la activista del Ministerio de Movilidad Humana binacional, Cristina Coronado Flores. 

“Todos los días recibimos llamadas de la gente pidiendo comida, pidiendo refugio. Su intención es cruzar a Estados Unidos, pero mientras están aquí nosotros podemos ser una manera humana de decir que esta ciudad realmente es un refugio”, destacó durante el foro “La actualidad de los flujos migratorios en Ciudad Juárez, 2021: ¿Qué hacemos?”, en el que se propuso la creación de una Comisión Migratoria Binacional para atender el fenómeno en ciudad.  

Ayer, frente a todos los actores involucrados con la migración en Ciudad Juárez, Yuliana, cuyo nombre fue cambiado por su seguridad, narró lo que ha vivido desde hace 2 años y 7 meses, cuando llegó a esta frontera con la esperanza de lograr el asilo en Estados Unidos. 

“Soy de Guatemala, vengo con mis tres hijos, llegué en marzo de 2019, salí huyendo de mi país por violencia intrafamiliar, por pobreza… he pasado inseguridad, corrupción y falta de justicia en mi país, en donde hay mucha injusticia contra nosotras las mujeres, los esposos matan a sus propias esposas, hay niñas asesinadas y violadas por sus propios padres. Es así como salí huyendo de mi país”, relató la centroamericana quien después de cruzar a Estados Unidos fue retornada el 17 de mayo de 2019. 

El programa MPP la ha obligado a permanecer en Juárez, en donde dijo que han vivido “una pesadilla”, ya que han sufrido maltrato, discriminación, rechazo y falta de protección. 

“Yo me pregunto por qué Estados Unidos nos mandó a esperar a México. Cuando salí a buscar empleo tuve aceptar que me pagaran 100 pesos, diez horas de trabajo; cuando uno de nosotros nos enfermamos, acudimos a los hospitales, a los Centros de Salud y no tenemos atención médica, se nos niega la atención por ser inmigrantes; cuando me tocó la inscripción de mis hijas me dijeron que no podían ser inscritas en México porque somos inmigrantes. No sé porque nosotros los extranjeros no tenemos derechos, ni tenemos voz en este país”, cuestionó ante los tres niveles de gobierno. 

La centroamericana también narró que su mayor angustia vivida en esta frontera fue cuando “unos hombres desconocidos me tuvieron amenazada para que les entregara a mi niña de 16 años para prostituirla, fue un tiempo de angustia, desesperación, me dijeron que si yo no entregaba a mi hija de 16 años, mi hijo de 5 años iba a sufrir las consecuencias, mensajes y todo recibí, me dijeron que ellos eran reales, que iba a ver cómo iba a recibir a mi hijo yo en una bolsa. Me vi en la obligación de salir en donde estaba, consiguieron mi número nuevamente”, relató.

También cambió de empleo, en el que recibió una nota en la que era amenazada para que vendiera droga, hasta que fue apoyada por una red binacional. 

“Así como estoy yo aquí, hay muchos migrantes en las mismas condiciones que estoy yo. No sé por qué Estados Unidos decidió retornarnos a esperar aquí en México cuando estamos expuestos a tanto peligro”, cuestionó la centroamericana quien estaba a punto de ingresar a Estados Unidos, cuando concluyó el programa MPP. 

Desde octubre de 2018, Ciudad Juárez ha sido testigo de miles de historias como la de ella, por lo que ante la expectativa de que Estados Unidos y México reactiven el programa de retorno MPP, ayer las autoridades, académicos y organizaciones analizaron lo que se ha hecho y lo que falta de hacer para la atención migrante.

Ciudad Juárez se ha convertido en un ejemplo de trabajo a favor de los migrantes, por lo que se busca recuperar la experiencia y buscar los nuevos caminos a seguir, destacó el coordinador local de la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas (OIM-ONU), Alex Rigol, durante el foro organizado por el Grupo Interdisciplinario en temas Migratorios (GITM) e Iniciativa Juárez. 

Dijo que entre las necesidades se encuentran el establecer mecanismos permanentes que permitan solucionar los problemas más a corto plazo, como la necesidad de incrementar espacios de alojamiento temporal en Juárez y más espacios para personas positivas de Covid-19. 

Por ello, además de pedir al gobierno mexicano que informe a la ciudad sobre los acuerdos con Estados Unidos, se propuso la creación de una Comisión Migratoria Fronteriza, para afrontar los retos migratorios en Juárez. 

Emiliano Díaz Carnero, profesor investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), destacó además la necesidad de la construcción de un mecanismo de gobernanza real, plural, participativo, transparente, eficaz y eficiente, en el que están todos los organismos e instituciones, para poder atender a los distintos flujos migratorios. 

“Que este mecanismo de gobernanza no sea como la Comisión Intersecretarial de la cancillería, que es una bóveda; es hermética, no es participativa, no tiene a sociedad civil, no tiene academia, no tiene transparencia, y no sabemos en dónde están sus documentos, sus acuerdos. Y esa comisión es la que hace los acuerdos con Estados Unidos, que luego nomás nos avisan y nos pasan lo que se tiene que hacer aquí”, destacó el investigador. 

Inés Barrios de la O, investigadora de temas migratorios de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), recordó que en los últimos tres años Ciudad Juárez ha vivido distintos flujos migratorios, entre ellos los más de 22 mil migrantes que fueron retornados por Estados Unidos entre marzo de 2019 y enero de 2020, bajo el programa Permanecer en México de los MPP. 

“La implementación del MPP y del Título 42 es una negación al derecho de asilo, lleva una alta circularidad ya que intentan cruzar hasta seis veces y a un mayor riesgo de contagio de Covid-19”, destacó la investigadora. 

Según estadísticas de la Red de Albergues, actualmente Ciudad Juárez tiene una capacidad para albergar a 3 mil personas, en sus 23 espacios establecidos oficialmente, y hasta ayer tenía albergados a cerca de 2 mil 200 personas, pero se prevé que la apertura de la frontera en noviembre próximo genere un mayor flujo hacia esta frontera. 

El sacerdote Francisco Javier Calvillo, director de la Casa del Migrante y el padre Héctor Trejo, director de los albergues Espíritu Santo y San Matías, destacaron que la atención a la salud de los migrantes es la principal problemática de la migración actual en la ciudad, por lo que exhortaron a las autoridades responsables a atender el problema. 

Ambos también señalaron la necesidad de seguridad para los mexicanos y extranjeros que buscan llegar al vecino país, por lo cual la OIM propuso como una alternativa la regulación de su estatus legal en México, a fin de evitar que caigan en manos de los traficantes de personas, además de proponer el otorgamiento de permisos de trabajo temporales. 

Aunque actualmente existe en Juárez el apoyo de agencias internacionales, “el dinero es finito, por lo que se necesita establecer comercio humanitario para atender a todas las personas en movilidad que lleguen a Juárez, a través de un acuerdo binacional”, destacó el coordinador local de la OIM. 

close
search