Juárez

‘Qué me cuentas a mí, que sé tu historia’

Silvia Urquidi describe el infinito amor que Juan Gabriel profesó a Juárez, pero también las traiciones que llevaron al ‘Divo’ a enfrentar al fisco

Leticia Solares
El Diario de Juárez

domingo, 07 febrero 2021 | 06:00

Ciudad Juárez.- El infinito amor que Juan Gabriel profesó a Ciudad Juárez, las traiciones y fraudes de algunos de sus amigos que lo llevaron a enfrentar al fisco mexicano, así como las anécdotas de su relación con el interprete son algunos relatos que conformarán los capítulos del libro que la abogada Silvia Urquidi, amiga del ‘Divo de Juárez’, llevará al papel y publicará en los siguientes meses.

“En el libro vamos a encontrar mi vida con él, mi amistad, lo que vivimos, lo que viví con un señor, con un caballero que toda la vida se comportó y conocí yo, a ese Alberto Aguilera Valadez, porque yo fui más amiga de Alberto que de Juan Gabriel, el que me dejó penetrar a esa vida de él. Me siento honrada y orgullosa de haber contado con esa amistad”.

Asimismo, de acuerdo con Urquidi la intención de la publicación, que ya está en proceso y en negociación con tres editoriales interesadas en su distribución, es limpiar su nombre y credibilidad.

A lo largo de estos cuatro años, después de la muerte de su amigo Alberto, la señora Urquidi ha enfrentado acusaciones y batallas legales por parte de Iván Aguilera, heredero universal del cantante, y del albacea de ese legado, el abogado Guillermo Pous. Incluso, Urquidi ha enfrentado procesos legales hasta con Alberto Aguilera Junior, a quien desde 2016 hasta 2018 ella protegió con techo.

“La relación que mantuvo con sus hijos, los biológicos y los ‘adaptados’‒como él se refería a los que llevan su apellido y crio junto a Laura Salas‒, el círculo de amigas que lo acompañó a lo largo de su vida, el trato que sostenía con su hermano Pablo Aguilera, a quien pocas personas saben que Alberto cuidó personalmente cuando le dio uno de dos infartos, son relatos que narraré en la publicación”.

Las farsantes y la sangre de su sangre 

Urquidi es propietaria de Casa Victoria, inmueble ubicado en la calle Lerdo número 356 en la zona Centro de Ciudad Juárez, en donde en la década de los 50 la madre del compositor, Victoria Valadez Rojas, trabajó como empleada doméstica, y misma que años más tarde, en la década de los 70, Juan Gabriel adquirió para cumplir la promesa que le hizo en vida a su mamá –fallecida el 27 de diciembre de 1974”, de que algún día esa casa sería de ella. 

Además de esas memorias, para avalar todo lo que ella relata, Silvia Urquidi dice que incluirá fotografías, imágenes de documentos que la acreditan como propietaria legal de tres bienes inmuebles que fueron del ‘Divo’ y que, desde hace 20 años, por una sociedad que hizo con el cantante, le pertenecen, y los textos de los correos electrónicos que el intérprete del “Noa Noa” le envió desde su cuenta paracuaromich@aol.com entre 2006 y 2015.

“Conocidos muchos, pero amigos pocos”, dice Silvia Urquidi, quien conoció a Alberto Aguilera a través de Lola Beltrán y de Queta Jiménez ‘La Prieta Linda’, madrina artística del Divo de Juárez.

“Problemas en los que yo le ayudé “demandas laborales, adeudos y embargos con Hacienda” debido a que era muy confiado, noble, carente de alguien que realmente lo cuidara, lo quisiera y estuviera con él por ser Alberto y no por lo que había alrededor. Quiero hablar de esas otras personas que estuvieron a su lado sin ningún interés, como yo, y creo que esas personas me sobran dedos de las manos para hablar de ellos. Fuimos dos norteños juntos, abiertos, sólo que él tenía un humor negro, y no sabías ni en qué momento lo utilizaba, y son cosas que yo quiero narrar”.

Amistad a prueba del tiempo 

La idea de escribir un libro surge en la señora Urquidi durante la pandemia, después de haber estado en Ciudad Juárez enfrentando un problema legal contra Alberto Aguilera Junior, a quien de acuerdo con la abogada, desalojó de la casa de la Lerdo en donde ella le permitió vivir tras la muerte del cantante debido a que fue notificada sobre el mal uso que el hijo de Juan Gabriel hizo en esas instalaciones.

Comadre de la Queta Jiménez ‘La Prieta Linda’ y amiga de Lola Beltrán, Urquidi nunca quiso contar sus anécdotas en una publicación, hasta hoy, como se lo ha pedido durante años la señora Jiménez. Silvia y Juan Gabriel se conocieron a finales de los años 90, cuando ella trabajaba como publirrelacionista y coordinadora de eventos del PRI (Partido Revolucionario Institucional), y a cuyo candidato a la Presidencia en 2000, Francisco Labastida, apoyó el cantante abiertamente y hasta le compuso una canción.

“He llegado a la conclusión de que tengo que escribir un libro y platicar, sobre todo porque tengo hijas, nietas, porque tengo que hablar con la verdad y limpiar lo que se ha manejado sobre mí y al mismo tiempo enaltecer el nombre de Alberto, porque es una pena el escándalo, el amarillismo, todo por el dinero –que es el chamuco, como Alberto decía”. Él siempre se sintió orgulloso de su música y hay que tratar de que eso sea lo que prevalezca, su legado por el cual luchó hasta morir”, dice.

‘Qué me cuentas a mí, que sé tu historia’

Precisamente, uno de los correos que van a estar incluidos en el libro de Urquidi es uno en el que Juan Gabriel se refiere a Joaquín Muñoz como un traidor y oportunista. Muñoz es autor del libro ‘Juan Gabriel y yo’. 

Él dijo haber sido manager del cantautor en los 80, y en agosto de 2019, Muñoz contó a los medios de comunicación que Juan Gabriel estaba vivo y que despareció de la vida pública porque su hijo Iván Aguilera lo explotaba y que había confabulado junto con Guillermo Pous para matarlo. “Joaquín, me lo dijo Alberto en una conversación, trabajó seis meses con él, a lo que se dedicaba era, como decimos vulgarmente, a ser ‘pollero’, y entonces a Alberto lo utilizaban para eso. En el libro que publicó Muñoz, que nunca he leído “indica Silvia”, hay una foto donde están Alberto y Junior, el esposo de Rocío Dúrcal, donde Junior está hincado. Alberto me contó que esa foto, Muñoz la sacó de contexto, como otras tantas; ahí Junior le estaba pidiendo a Alberto que por favor dejara a Rocío hacer una gira, y por eso estaba hincado, y en el libro Joaquín lo malinterpretó, dando a entender la vida de Juan Gabriel con hombres, esa vida que yo nunca vi, que yo no conocí”. 

“De sus amigos yo sólo conocí a Isela Vega, ella de Sonora, norteña; pensé que era una amistad sincera, una buena mujer, la traté muchas veces, cocinaba muy rico, paella vegetariana. De todas esas que dicen que fueron amigas, pues yo nunca las vi, a excepción de Isela. Pero todas las demás que dicen, no. En Juárez todos lo saben, a la señora Rosenda Puentes Alberto la corrió, porque cuando la tuvo al frente de Semjase, seis meses, la corrió por unos contenedores con muebles que ella vendió. Al final Alberto la quitó”. 

Cuentas claras y amistades largas

Urquidi dice que la amistad y los negocios no se mezclan y aclara que ella nunca fue manager del michoacano, a pesar de que él se lo ofreció en varias ocasiones. Fue ésa la clave de su relación con él de 26 años: optar sólo por ser amigos. 

“Éramos diferentes. Yo soy muy ordenada, y con muchos de los que llegaron hasta él yo no estaba de acuerdo y yo llegaría con una barredora a quietarle de alrededor a mucha gente que se aprovechó de él”, narra. 

“A Alberto le gustaba dar poderes como si fueran cartitas de la baraja, le había otorgado un poder a la señora María de la Paz Alcaraz, que entonces era su manager, para que ella pudiera vender el primer edificio que Alberto tuvo en la Ciudad de México y pagarle a Hacienda un adeudo que tenía por 11 millones de pesos. Ella vende, pero se queda con el dinero, no paga, y de ahí él rompe con ella, y eso que la veía como a una madre”. 

Ante esa situación, comenta Urquidi, Juan Gabriel le pide ayuda a ella y descubre que sus abogados y contadores falsos, así como diversas irregularidades en sus pagos de impuestos. 

La Secretaría de Hacienda embargó a Juan Gabriel entre 1996 y 1998. Le quitó una decena de propiedades que el cantante pidió a Urquidi recomprar a precio de remate a su nombre, supuestamente con dinero de él, según Jesús Salas y Guillermo Pous.

“No es lo que dice, no es lo que dice Guillermo Pous, los que menos conocen son ellos. La sociedad, el trato entre Alberto y yo, es algo de lo que él en 16 años no habló, un secreto que tanto él como yo nos llevaremos a la tumba sobre lo que él me pidió que hiciera con esas propiedades. A mí que me demuestre el licenciado Pous que es muy amigo de Alberto; él nunca fue abogado de Alberto, es abogado y amigo de Iván y de Jesús Salas, no de Alberto. ¿Tú crees que alguien a quien no le gustaban los abogados iba a dejar de albacea a un abogado? A mí me causa dudas. Siendo Alberto tan desprendido, nunca hubiera dejado a uno solo todo, hubiera repartido todo entre esos hijos adaptados y sus hijos biológicos” dice Silvia. 

Un hombre de familia

“Tengo amistad con todos los hijos biológicos de Alberto, agradecida de que me hayan buscado. Una vez platicando con Lola Beltrán y con mi Prieta Linda, ellas me dijeron que Gabriela era hija biológica de Alberto. Existe una carta y un acta de nacimiento donde Alberto la reconoce. Luis Alberto, Joao, y hay otro en Acapulco y uno más en Guadalajara. Ellos no han aparecido porque Alberto en su momento sí los apoyó, pero no quieren salir a la luz”. 

Urquidi asegura que Luis Alberto, el más parecido de los hijos biológicos del artista, en voz, físico y carácter, le ha mostrado correos diversos en los que el ‘Divo’ le expresa su orgullo, su amor con palabras como “sangre de mi sangre”, pidiendo perdón por no estar presente con ellos. 

De acuerdo con una versión de la madre de Luis Alberto, de 28 años, el ‘Divo’ quería llevarlo a vivir con él a Cancún para impulsar su carrera como cantante.

Sobre la relación que Alberto Aguilera tenía con su familia y con Jesús Salas “tío de los hijos que crio junto a Laura Salas”, la señora Urquidi platica que el cantante siempre se sintió orgulloso de los Aguilera y que estaba en desacuerdo con que sus hijos, los Aguilera Salas, no hablaran bien español y que no tuvieran una relación cercana a sus parientes de Parácuaro. 

 “Conocí a Gabriel “hermano de Juan Gabriel” en Parácuaro, un ranchito muy humilde. Él fue quien le pegó a Alberto, no don Pablo, y eso de que su mamá estuvo observando y que no intervino para detener aquella paliza, como se consigna en la serie ‘Hasta que te conocí’, no es verdad”.  

De Jesús Salas, dice Urquidi, siempre buscó alejar a los sobrinos y parientes de Juan Gabriel de su lado.

“Me pasó en Chihuahua, hospedados en el Palacio del Sol, y de repente me llama y me dice, ‘por favor, vendrán a verme unos sobrinos que tú no conoces, te los encargo, porque luego los bloquean’. Cuando me tocó andar ahí, empecé a ver muchas cosas, pero Alberto era Aguilera, él siempre se sintió orgulloso y mi pecado, al menos yo siento, fue haber apoyado a los Aguilera”.

Del estatus que guarda el proceso legal sobre la adjudicación de las propiedades, por lo pronto todo está detenido por cuestión de la pandemia. Todo está en manos de los abogados. 

“Yo confío en la ley, estoy tranquila, el que nada debe nada teme; yo digo muchos dichos, eso lo aprendí de él, así que la mentira dura hasta que la verdad sale. Sé quién soy, sé de la amistad que tuvimos hasta el último momento, yo he estado más en problemas hasta ahora después que se murió y por algo la vida me fue llevando a esto, yo no soy figura pública, aquí estoy con las manos limpias y frente en alto, mi objetivo es enaltecer lo que me quede el resto de vida lo que nos dio a los mexicanos”, afirma.

Casa Victoria… el santuario 

Como parte de ese honrar la memoria de Juan Gabriel, el plan es preservar la casa de la avenida Lerdo como un museo, inmueble al que Urquidi, al no poder utilizar el nombre de Juan Gabriel por cuestión de derechos de autor, ha registrado como Casa Victoria.

En cada una de la habitaciones hay objetos que pertenecieron al cantante, como artículos personales, fotografías y un piano que les fue donado a mediados de 2019. El proyecto es montar un complejo cultural, donde además se brinde becas a jóvenes para que estudien. 

De acuerdo con Silvia Urquidi, la residencia de la 16 de Septiembre y Perú, las instalaciones donde operó Semejase y algunas propiedades ubicadas a la redonda del inmueble de la Lerdo, donde viven nietos de don Pablo y sobrinos de Juan Gabriel, pertenecen a una sociedad anónima creada por Juan Gabriel con sus hermanos el 27 de junio de 1979, Aguival S. A., y de la que sólo queda vivo Pablo Aguilera.

“El museo Casa Victoria lo he abierto al público desde el 28 de agosto de 2019 para el aniversario luctuoso de Alberto y la gente puede entrar gratuitamente. Es una casa muy vieja, yo no voy a vivir ahí, hay que darle mantenimiento. Por lo pronto, está cerrada por la pandemia, pero hay una persona que me cuida esa casa como si el Divo viviera ahí. Yo voy a hacer de esa casa el santuario que él quería ahí para su madre. Alberto, a todas sus casas les ponía una placa ‘Casa Victoria’. Ya está el trámite legal y yo les digo a los juarenses: defiendan esa casa en honor a un juarense, a ese grande de la música, donde se estén tocando todo el día y toda la noche sus canciones, su legado musical”. 

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