Juárez

Puente de comunicación tricultural

El dominio que tiene del inglés y del chino-mandarín convierten a juarense en pieza fundamental de la maquiladora

Omar Morales / El Diario

Eduardo Lara
El Diario de Juárez

domingo, 11 abril 2021 | 16:00

Ciudad Juárez se ha caracterizado por ser una localidad multicultural, pero también por ser una zona altamente industrial, lo que lleva a la mayoría a tener que aprender un segundo idioma, tal es el caso de Jesús Retamoza Mejía, quien a sus 33 años y gracias a su dominio del inglés y del chino-mandarín se ha convertido en una pieza fundamental para el funcionamiento de la empresa Keeson-ergomotion, en colaboración con Tecma Group.

Esposo y padre de dos pequeños, Jesús es originario de esta frontera; es egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), y su trabajo lo ha llevado a convertirse en un verdadero puente para que uno de los mayores fabricantes de bases para camas de China realice sus operaciones desde esta ciudad.

El Diario visitó la planta Keeson-ergomotion, inaugurada a principios del mes de abril con una inversión de 30 millones de dólares en su primera etapa, y que actualmente dentro de sus filas, cuenta con más de 20 trabajadores chinos que se han asentado en la ciudad, lo que ha implicado un verdadero reto para la compañía, principalmente en el tema de la comunicación, debido a las alianzas comerciales con Estados Unidos y México.

Al llegar a la empresa maquiladora ubicada en el Parque Industrial Juárez, Jesús nos recibe y nos da un pequeño recorrido por la planta, en donde el idioma chino se ha mezclado con el español, creando toda una cultura distinta tanto a trabajadores extranjeros como locales.

Palabras como Yù (baño); Nî hâo (hola); Xièxiè (gracias) o Qîng (por favor) cada vez son más comunes entre las líneas de producción y pasillos de la planta.

-El Diario (ED): ¿Qué tan complicado fue dominar el chino-mandarín y dónde lo aprendiste?

-Jesús Retamoza (JR): “Tuve la oportunidad de irme cuatro años a China, del 2010 al 2014, un período en el que aprendí mucho y me hizo crecer también como persona y profesionista, pero siempre con la intención de regresar a mi ciudad y compartir mi experiencia para que de alguna u otra manera otros pudieran hacer lo mismo y traer conocimiento y hacer crecer a la comunidad”.

-ED: ¿Y cómo surge la oportunidad de irte a China?

-JR: “En 2009, en la ciudad de Chihuahua se inició el Instituto Confucio como una embajada cultural, en donde China proveía de docentes y planes de estudio, mientras que la UACH ofrecía infraestructura… así que me tocó ser pionero y posteriormente se dio la oportunidad. Claro que eso implicó muchos retos, porque una de las preguntas más frecuentes que me han hecho es si cuando me fui para allá ya hablaba chino, y la respuesta es no, me fui sin saber nada; la primera palabra me la aprendí en el avión gracias a un librito y fue para decir ‘hola’, la única idea que tenía del país era Hollywood, ya sabes, el China muy pintoresco, pero al llegar, hay un choque cultural muy fuerte, pero una experiencia muy bonita”.

-ED: ¿Qué es lo que más te gustó de la cultura china?

-JR: “Hay dos aspectos que me gustan mucho: el laboral y el familiar, más este último, porque ellos en su núcleo incluyen padres, hijos y abuelos, pero todos juegan un rol muy particular. El padre trabaja para proveer a su hijo y a la vez cuida a los abuelos; los abuelos compran la casa donde viven y mientras sus hijos trabajan, ellos cuidan a los nietos y esa cadena conforme avanza se convierte como en un seguro de vida”.

A su regreso de China, Jesús tomó la decisión de emprender un negocio propio, creando Spico Group, un centro de idiomas, en donde no sólo se enseña a los estudiantes a hablar una nueva lengua, sino entenderla.

La escuela inició en 2015 con 37 estudiantes, posteriormente, el número de alumnos creció a 115 y desde entonces el centro ha ayudado a juarenses a dominar idiomas como el inglés y el chino.

De acuerdo con el entrevistado, la idea de empezar a dar clases fue a sugerencia de su padre, mientras que una amistad lo motivó a montar su propio centro de enseñanza.

“En mi familia, todos son maestros, mi papá era docente del Tec de Juárez, mi mamá es maestra jubilada, mi hermano también es profesor, entonces como que es algo que yo creo tenemos en la sangre”, comentó.

Sin embargo, la pandemia por Covid-19 también impactó de manera considerable la operación del centro de idiomas debido a las restricciones, obligando a Jesús a modificar las clases a un formato virtual, y en espera de que próximamente se puedan retomar las actividades presenciales.

-ED: ¿Cómo llega la oportunidad de colaborar con Tecma y Keeson-ergomotion?

-JR: “Uno de los servicios que ofrecemos en Spico Group, es el de intérpretes o traductores; en algunas ocasiones colaboramos para Nidec y otras compañías, y eso nos ayudó a irme relacionando con la industria maquiladora. Posteriormente empezamos a trabajar con Tecma con cursos de inglés para gerentes y personal administrativo, hasta que se vieron en la necesidad de tener un traductor con la llegada de la nueva compañía, por lo que me invitaron a formar parte del proyecto”.

A lo largo de la plática, Retamoza Mejía nos explica algunos de los principales retos para hacer fluir la comunicación dentro de la compañía, pues al ser traductor, la información a todos niveles pasa a través de él.

“El reto más grande ha sido el estilo de trabajo, más que el idioma, esto es porque los chinos tienen una forma de hacer las cosas muy acelerada, además de que son extremadamente eficientes; así que lo más difícil ha sido hacerlos entender cómo trabajan los mexicanos y viceversa, en un intento por suavizar algunas cuestiones culturales, pero creo que hemos llegado a tener un buen balance”, comentó.

Jesús relata cómo incluso ha impartido clases de “español para supervivencia” para sus compañeros chinos, con la intención de que ellos puedan ser autosuficientes durante su estancia en nuestra ciudad. “El trabajo de intérprete, más que ser un simple traductor, es transmitir correctamente el mensaje y creo que el haber vivido en China me ha permitido lograr esa parte”, afirmó.

El traductor recomendó a los juarenses intentar cambiar la mentalidad colectiva, con la intención de que todos podamos trabajar por un beneficio común y no sólo por cumplir con nuestras labores, en un intento por mejorar a la comunidad.

“Los chinos tienen una mentalidad colectiva increíble, ellos ven que el trabajo que una persona realiza, en verdad ayuda a todos y eso es algo que debemos aprender, buscar hacer las cosas bien desde un principio, cambiar ese chip. Hay que reforzar también nuestras habilidades lingüísticas y seguir estudiando inglés, porque por lo regular no se le da la importancia que debería, pero en serio que hablar otro idioma te abre las puertas, tanto para tu trabajo, como para entender otras culturas”, dijo.