Juárez

Pone el ritmo en las calles

En lo que arregla su pensión, José Alfredo Martínez aprovecha sus conocimientos musicales para subsistir

David Cruz / El Diario de Juárez / Don José ameniza mientras las conductores respetan el alto
David Cruz / El Diario de Juárez / El músico acomoda sus instrumentos en la avenida
David Cruz / El Diario de Juárez / José Alfredo toca en el cruce de Gómez Morín y Faraday

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

viernes, 30 abril 2021 | 12:54

Don José Alfredo Martínez puede tocar cualquier tipo de género musical con sus instrumentos, no lo hace en un grupo porque dice que ya está cansado y grande de edad, pero sí aprovecha sus conocimientos para tocar en los cruceros y ganar lo que le ayuda a vivir, mientras arregla su pensión.

“Jamás pensé que lo que aprendí desde niño me daría la forma de ganarme la vida ahora que ya estoy viejo, le doy gracias a Dios por eso, y a la gente que siempre me ayuda con algo cuando estoy tocando en la calle”, expresa este hombre de 66 años de edad, quien dice estar orgulloso de ser juarense.

Y es que José Alfredo Martínez Gutiérrez vivió junto con su esposa y sus hijos en Estados Unidos; incluso, es residente legal, recorrió varias ciudades del vecino país hasta asentarse definitivamente en Detroit, pero al fallecer su compañera decidió regresar a su Ciudad Juárez, porque “aquí nací y aquí quiero morir”.

Como músico, José Alfredo se interesó siempre por ampliar sus conocimientos y aprovechando que vivió en distintas ciudades estadounidenses, se relacionó con quienes interpretaban los distintos géneros musicales para aprenderlos, pero afirma que nunca le interesó ser parte de un conjunto musical, aunque sí tocó en varios, ocasionalmente.

Además de estudiar música en tierra mexicana, también lo hizo cuando vivió en Los Angeles, California; en Chicago aprendió el blues; en Kentucky, el jazz; el country de Tennessee y en Dallas el texmex, entre otros lugares en los que estuvo, dice don José.

Con más de 45 años de experiencia tocando la batería, comenta que como consecuencia del ruido de los instrumentos le ha afectado el oído, pero ahora lo hace como medio para ganarse la vida.

Explica que vivió en Estados Unidos hasta el 2010, año en que murió su esposa Francisca, tras lo cual les dijo a sus hijos que se regresaría a Ciudad Juárez, porque aquí nació y aquí quiere morir.

Al llegar empezó a trabajar como guardia de seguridad con la intención de aumentar las cotizaciones en el Seguro Social para su jubilación, hubo problemas con algunos años que no le reconocieron, pero siguió trabajando hasta los 60 años de edad y desde entonces empezó a gestionar su jubilación, pero el proceso se ha estancado y más ahora por la pandemia de Covid-19, según le dijeron.

“Cuando dejé el empleo empecé a trabajar en las calles limpiando vidrios y haciendo otras cosas, mientras avanzaba lo de la pensión, pero cierto día vi que alguien tocaba en un crucero y los automovilistas le ayudaron con unas monedas; decidí que yo también podía hacerlo”, explica José Alfredo.

Luego de eso, hizo unos timbales, consiguió la tambora y el platillo y desde entonces toca en los cruceros por algunas horas y se regresa a su casa en las orillas de la ciudad.

“Vivo solo, pero soy feliz, aunque extraño a mi esposa”, indica, “algunas gentes me preguntan por qué no busqué otra mujer para casarme de nuevo, pero no me nace hacerlo… quise mucho a mi esposa, no la voy a olvidar nunca, quiero guardarle el respeto que merece y esperar a que Dios me recoja”. 

“Ahora soy feliz con lo que hago y con la compañía de los seis perros que tengo”, dice el hombre, quien reside en la colonia Kilómetro 30, en la zona surponiente de la ciudad, colindando con la carretera a Casas Grandes.

Luego de que inicialmente tocaba en algunos cruceros, José Alfredo se instaló frente al restaurante “Quintaco” que está por la avenida Tecnológico, pero debido a las obras por la ruta troncal del Bravobús, tuvo que retirarse de ahí; se fue a la Tecnológico y Manuel Gómez Morín, de donde también se retiró porque había muchos vendedores.

Después decidió instalarse en el crucero de la avenida Sanders y eje vial Juan Gabriel, debajo del puente del lugar, en donde afirma que le va mejor y la gente le ayuda porque hace buen show.

“Ahí me va bien, pero sólo los fines de semana, porque los demás días la gente no trae dinero, por eso me cambié a la Gómez Morín y Faraday, en donde algunos me dan poco, otros nada, pero hay quienes me ayudan hasta con 100 pesos y algunos me han dado 200; lo que sea es bueno, es la voluntad de Dios, siempre habrá alguien que da y quien no, y también quienes se molestan y quienes me apoyan”, expresó.

Asimismo, comenta que en esta actividad lo mejor es ir en la tarde, ya que la gente anda más relajada, menos tensa por cuestiones de trabajo; a ese crucero llega entre las 2:00 y 3:00 de la tarde y se queda hasta las 6:00, para no perder los camiones que llegan hasta la colonia donde vive, pues tiene que tomar varias rutas para trasladarse a su casa.

Don José Alfredo asegura que toca todo tipo de música, por eso los guiadores lo apoyan y procura dar un buen show tocando merengue, cumbias, corridas, rock and roll, jazz, texmex, country, baladas… de todos los géneros musicales.

“Pero ya no puedo y no quiero tocar en grupos, muchos me invitan, conozco a gente de los distintos conjuntos y es agradable saludarlos, pero por ahora lo único que quiero es tocar en las calles mientras se arregla lo de mi pensión; les estaré siempre agradecido a quienes me ayudan”, dice José Alfredo, un músico que afirma, es juarense cien por ciento. 

lcano@redaccion.diario.com.mx