Juárez

Sus familias los buscan desde la distancia

Pierden rastro de ecuatorianos en Ciudad Juárez

Clasifican migrantes a esta frontera como la capital del secuestro, extorsión y desaparición

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

miércoles, 29 septiembre 2021 | 07:45

Ciudad Juárez— Ciudad Juárez se ha convertido “en la capital mundial del secuestro, extorsión y desaparición de ecuatorianos”, alertó William Murillo, vocero y cofundador de la organización de asesoría legal 1800Migrante.com, la cual desde Nueva York está enfocada en ayudar a los migrantes ecuatorianos. 

Lo anterior debido a que en los últimos 10 meses suman ya al menos nueve los migrantes que salieron de Ecuador guiados hacía Estados Unidos por un “coyotero”, como llaman en aquel país a los traficantes de personas, y quienes desaparecieron aparentemente en esta frontera o sus alrededores. 

En algunos casos, sus familias han sido extorsionadas o han entregado rescates por sus secuestros a los traficantes, sin lograr volver a ver a sus seres queridos.  

Se trata de los ecuatorianos Cristian Lupercio, de 21 años de edad; Evelin Quichimbo, de 24; Johanna Maribel Tapia, de 33 años; Gonzalo Oswaldo Sarmiento Veintimilla, de 45; Carlos Eduardo López Quinapanta, de 35; Andrés Marqués, un hombre trans, cuyo nombre oficial es Lizeth Yolanda Topón Huiracocha, de 20 años de edad; Claudio Ramón, de 36 y José Luis Palate, de 42 años, así como del venezolano Édgar Andrés Montilla Castillo, de 19 años, quien vivía en Ecuador antes de desaparecer en esta frontera. 

Todos salieron de Ecuador con el fin de lograr el llamado “sueño americano”, pagaron hasta 15 mil dólares a los ‘coyoteros’, tomaron un avión a la Ciudad de México o Cancún y de ahí fueron guiados hasta esta frontera, en donde ahora sus familias los buscan desde la distancia, sin siquiera una denuncia oficial por desaparición ante la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE). 

“Ciudad Juárez, México, se ha convertido en la capital mundial del secuestro, extorsión y desaparición de migrantes ecuatorianos (…) que se arriesgan por ese paso fronterizo en su camino hacia los Estados unidos, nadie se salva, entre sus víctimas están hombre, mujeres y niños. Es una de las ciudades más peligrosas del mundo, es tierra de nadie, el Gobierno mexicano desde hace años que perdió el control de ésta y es un hervidero de coyoteros, narcotraficantes, secuestradores y criminales de toda clase, y por allí se arriesgan los migrantes ecuatorianos, es un verdadero infierno en vida que muchos están dispuestos a cruzarlo, muchos no lo logran” sentenció a los sudamericanos Murillo. 

Si usted tiene información que pueda ayudar a encontrarlos puede llamar al teléfono estadounidense al 631 408 1994 o a Ecuador al 0995 135 222.

Gonzalo Oswaldo Sarmiento Veintimilla

De 45 años de edad, buscaba llegar a Estados Unidos porque “su sueño era darle educación a mis hijos, que tengan un título decía, un papelito para rodar por el mundo”, aseguró  su esposa, Julieta Ortiz. Pero desapareció el 12 de marzo de este año. 

Él es originario de Parroquia de Achupallas del Cantón Alausí, provincia de Chimborazo, Ecuador, vivía en un área afectada por la pobreza y falta de oportunidades, por lo que en los últimos años muchos de sus habitantes han salido hacia el norte. Ahí, su esposa y sus tres hijos menores lo esperan. 

Tenía tres oportunidades para ser guiado por el “coyote”; la primera fue abandonado herido en el desierto y tuvo que ser hospitalizado por las autoridades estadounidenses en la frontera con Ojinaga, pero tenía dos oportunidades más y volvió a hacer el viaje desde Ecuador, donde su familia no sabe ya nada de él desde el 12 de marzo pasado. 

El hombre vestía ropa de camuflaje tipo militar, y la última vez que se comunicó con su esposa le dijo que no podría volver a comunicarse durante ocho a 15 días, hasta que pudiera cruzar la frontera. 

Dijo que según versiones de otros migrantes que estuvieron con él, salieron de Ojinaga, Chihuahua y pudieron cruzar la frontera, avanzaban por el desierto hasta Fort Davis en el estado de Texas para evitar los controles migratorios, pero le ocurrió un accidente y lo volvieron a dejar abandonado en el camino. 

Cristian Lupercio / Evelin Quichimbo

Cristian y Evelin de 21 y 24 años de edad viajaron desde Ecuador hasta Ciudad Juárez con el fin de llegar a Estados Unidos, pero el coyote que guiaba a su grupo se perdió en el desierto y ellos al quinto día de caminar, ya sin agua y sin comida, desaparecieron. 

Cristian Lupercio es un taxista residente en la ciudad de Cuenca y Evelin Quichimbo estudio estilismo en la Parroquia San Juan del Cantón Gualaceo, Azuay, Ecuador. Ellos se conocieron en el camino hacia Ciudad Juárez, desde donde se comunicaron por última vez con sus familiares el 27 de noviembre del año pasado.

“Nos dijeron que iban a apagar los celulares y que cuando lleguen al otro lado se comunicarían con nosotros, eso nunca pasó”, narró Claudio Lupercio, quien después de 16 años sin ver a su hijo espera reencontrarse con él en Nueva York.

Cansados y sedientos, los dos ecuatorianos se quedaron bajo un árbol, mientras que los otros dos migrantes avanzaron hasta ser detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza, sin volver a saber nada de sus compañeros. 

Carlos Eduardo López Quinapanta

De 35 años, trabajaba como zapatero en Parroquia de Izamba, provincia de Tungurahua, en donde lo esperan su esposa y su hijo de nueve años. La última vez que se contactó con su esposa, Mónica Chango, fue el 8 de abril pasado, a través de un mensaje de WhatsApp. 

“Un chico me dijo que a mi marido lo sacaron ‘de la casa segura’ que usaba el coyotero y donde estaban cuatro ecuatorianos más. Cuando le pregunté que me diga más detalles me contestó que ya no le preguntara más, que ya no sabía. Y desde ese día ese chico me bloqueó, no contesta mis llamadas y no sabemos nada de mi marido, está desaparecido”, narró a la misma organización Chango. 

Carlos Eduardo pagó 15 mil dólares por llegar hasta Estados Unidos. Su esposa denunció al “coyotero” y luego de las investigaciones fue detenido, “pero gran sorpresa nos llevamos al conocer que la autoridad competente a pesar de tener pruebas contundentes contra el traficante de personas en Ambato, lo ha dejado libre bajo medidas cautelares, y al parecer no es el único caso, el proceso continúa”, lamentó la organización al esperar que al menos el traficante le devuelva el dinero a su familia. 

Johanna Maribel Tapia

De 33 años, trabajaba como estilista en Guayaquil, pero decidió viajar a Estados Unidos para reunirse con su novio, por lo que contactó a un “coyotero”, como le llaman en Ecuador a los traficantes de personas;  tomó un vuelo directo a México desde Ecuador y luego con rumbo a esta frontera para cruzar de manera irregular. 

La última vez que su familia tuvo contacto con ella fue el sábado 17 de abril, vía telefónica: “Nos llamó para decirnos que no le escribamos porque ya iba a cruzar el desierto, tres días después, nos llamaron (los coyoteros) y nos dijeron que mi hermana no pudo continuar y que se quedó abandonada”, narró su hermana, Concepción Tapia.

“Luego, cuando exigimos que nos digan la verdad, cambiaron la versión y dijeron que mi hermana ya no pudo avanzar y que le dijeron que se entregue a las autoridades, que siga el camino en la frontera hasta que vea las cámaras y que le van a ayudar. Todo eso es mentira… necesitamos toda la ayuda que nos puedan dar para encontrar a mi hermana porque estamos desesperado”, pidió a través de la organización sudamericana. 

Edgar Andrés Montilla Castillo (Venezolano que vivía en Ecuador)

 

De 19 años, es de origen venezolano, pero vivía desde hace unos años con su mamá en Ecuador y al viajar con su novia a Cancún contactó a un traficante de personas, quien lo trajo hasta Ciudad Juárez para cruzarlo al vecino país, pero también se encuentra desaparecido, porque “se le perdió” al coyote en el desierto, según le dijo a su familia. 

Sus familiares solicitan la colaboración de las autoridades ecuatorianas, mexicanas y estadounidenses, así como de organizaciones que apoyan a los migrantes y medios de comunicación, para dar con su paradero. 

José Luis Palate

Trabajaba como albañil y no le faltaba trabajo, el problema era que ganaba muy poco y no le alcanzaba el dinero, “y mi papi, quería tener su casita y mejorar nuestra situación, pero con lo que ganaba no lo iba a lograr y por eso decidió irse a Estados Unidos” comentó su hija Abigail Palate, de 19 años de edad, a la organización sudamericana que los apoya en su búsqueda. 

José Luis tiene un cuñado que vive en Estados Unidos, quien le dijo que le iba a prestar el dinero y que lo recibiría en Nueva Jersey, para que se pusiera a trabajar y consiguiera sus sueños. 

Sin embargo, “José Luis Palate se suma a la escalofriante lista de ecuatorianos desaparecidos en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso Texas”, su caso es el número 22 en lo que va del año según estadísticas internas de la organización en su tránsito por México, y al menos el noveno en esta frontera, de acuerdo con la organización. 

Palate salió desde Quito la madrugada del 23 de mayo, voló hacia la Ciudad de México y luego de tres días el “coyotero” le compró un boleto a Ciudad Juárez, cuando llegó aquí, el 27 de mayo, se reportó con su familia, les dijo que había llegado bien y que esa misma noche iban a viajar hacia el desierto, por donde cruzarían el muro fronterizo.

El 28 de mayo se volvió a comunicar, “dijo que estaba bien, pero con calor, nos envió fotos de cómo era el camino; el 29 de mayo a las 8:00 de la mañana se comunicó por última vez y me dijo: mi’ja ya pasé al otro lado, pero sigo en peligro, cuando pase el peligro yo te llamo y desde ese día ya no sabemos nada de mi papa hasta ahora”, relató su hija, quien nunca volvió a saber nada de él. 

José Luis mide 1.80 metros de estatura, tiene los ojos color café oscuro, el cabello negro y tiene varios tatuajes, uno de ellos en la parte interna del brazo izquierdo, con la forma de un corazón y dentro del cual tiene grabada la palabra “Tatiana”, y en la pierna derecha tiene un círculo de ying yang con las letras “José Luis”, y en la mano izquierda tiene un corazón y una cruz. 

Claudio Ramón

De 36 años, decidió salir de su país porque “quería darles estudio a sus cuatro hijos, lo que ganaba como agricultor no le alcanzaba y se arriesgó para venir a trabajar en Estados Unidos”, dijo su hermana Rocío Ramón. 

Él trabaja en el campo, y al buscar reunirse con su hermana, en busca de trabajo. Pagó 6 mil 500 dólares al traficante que lo llevaría hasta el vecino país del norte. Tomó un avión desde Quito hacia Panamá, luego aterrizó en Cancún y continuó su viaje en autobuses hasta Ciudad Juárez, a donde arribó el 25 de julio pasado. Esa misma noche los “coyoteros” trataron de cruzarlo, pero los detuvieron en la frontera y fue expulsado hacia México bajo la Ley de Salud llamada Título 42.

El 27 de julio fue el último día que se comunicó: “en nombre de mi Diosito y de la virgencita, esta noche sí lo voy a lograr”, le dijo a sus familiares, pero al parecer nunca volvió a cruzar la frontera. 

Después de unos días su hermana Rocío recibió una llamada en la que le exigieron: “queremos 15 mil dólares por tu hermano para su liberación”. Luego su hermano con voz nerviosa le dijo: “hermana, paga los 15 mil por mi rescate”. 

“Me puse nerviosa. Creo que hasta me desmayé porque no recuerdo muy bien lo que pasó luego de esa llamada”, confesó la ecuatoriana a 1800Migrante.com.

Los familiares enviaron 11 mil dólares por un rescate que nunca ocurrió, por lo que más los 6 mil 500 iniciales, ya han pagado 17 mil 500 dólares a los traficantes de personas. 

“El coyotero nos dijo que mi hermano había escapado, pero no sabemos nada de él, no se puede creer nada de lo que dicen, quizás sufrió un accidente, tal vez está enfermo, tal vez si se escapó, lo único que sabemos es que mi hermano está desaparecido. Necesitamos que nos ayuden a encontrarlo”, pidió su hermana. 

Andrés Marqués (Lizeth Yolanda Topón Huiracocha)

Andrés Marqués es un hombre trans de 20 años que buscaba llegar a Nueva York, en donde nadie lo juzgara como ocurría en Ecuador, pero después de endeudarse para pagar los 14 mil dólares de su viaje, ahora su familia es extorsionada por los “coyoteros”, quienes les piden más dinero para informarles sobre su paradero. 

Andrés, cuyo nombre oficial es Lizeth Yolanda Topón Huiracocha, tiene 20 años de edad, y se encuentra desaparecido desde el 28 de agosto en Ciudad Juárez. 

“La última vez el coyotero dijo que estaba en Texas, pero que lo habían deportado, lo habían dejado cruzando el puente, lo habían dejado votando ahí. Pero el otro coyote dio otra versión, que se enfermó y le dejaron votado; la verdad no sabemos algo exacto de lo que le pasó en realidad. Pensamos que le dejaron ahí y le robaron o le secuestraron”, dijo quien pidió ser identificado sólo como Freddy. 

Para que pudiera llegar hasta Estados Unidos, su familia pidió prestados 14 mil dólares, pero actualmente su mayor preocupación es que está desaparecido en una de las ciudades más peligrosas del mundo: Ciudad Juárez. 

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