Juárez
En Parajes de San José

Persiste violencia en sector ‘modelo’ de Coesvi

Abandono y delincuencia caracteriza al fraccionamiento ‘rescatado’ por el Estado

/ Entrada al fraccionamiento
/ Dos personas caminan afuera del centro comunitario cerrado
/ Armando Martínez, padre de familia y residente del fraccionamiento, riega en el parque lineal
/ Aspecto de la calle Paseo de San José, donde inició la intervención del Gobierno del Estado
/ Una de las casas muestra
/ La caseta de la SSPM también está cerrada

Sandra Rodríguez Nieto
El Diario de Juárez

sábado, 27 marzo 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Los habitantes de las calles Cozumel y Costa Oaxaqueña recuerdan todavía la madrugada del pasado 10 de enero, cuando desde una camioneta alguien arrojó en esa esquina dos cuerpos maniatados y uno de los tripulantes se tomó todavía el tiempo de asestar a cada víctima un disparo.

Ocurrió a poco más de una cuadra del arco que indica la entrada a Parajes de San José, un fraccionamiento en el que el Gobierno del Estado inició en 2019 el programa “Construyendo comunidades” y que, en 2020, fue anunciado como ejemplo nacional de cómo rescatar “el tejido social” por la recolocación de 500 viviendas abandonadas, la construcción de un centro comunitario y de una caseta de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, entre otras acciones.

La fundación que operaba el centro comunitario, sin embargo, concluyó este mes su trabajo por falta de “recursos”, la caseta de la SSPM “no puede estar abierta permanentemente” y, alrededor, persiste el deterioro característico del suroriente de Juárez, como los baldíos guarnecidos con basura y llantas de desecho, además de la violencia.

“Es algo terrible San José. Si no nos tiran de perdida tres muertos aquí en los diques, no nos tiran nada. Así de grave está. Aquí para las siete u ocho de la noche ve todo solo, porque la oscuridad está tremenda”, dijo una vecina entrevistada.

“No hace ni dos meses tiraron aquí una parejita, un jovencito y una jovencita, aquí en la esquina y afuera de la casa. Ahí tiraron dos cuerpos. No sabemos quiénes eran ni nada, en plena calle (…) Y luego acá, encontraron primero un quemado, después un entambado”, agregó la entrevistada, que pidió omitir su nombre por motivos de seguridad.

 

‘Ejemplo de rescate’

Parajes de San José es un fraccionamiento de vivienda económica ubicado más de 30 kilómetros al suroriente del Centro Histórico de esta ciudad, en las inmediaciones de la planta de la multinacional Electrolux, cuya inauguración en 2005 expandió la urbanización hasta aquel extremo de la localidad.

En un recorrido se observó que el pórtico que había sido pintado como parte del programa oficial “Construyendo Comunidades”, aplicado por la Comisión Estatal de Vivienda (Coesvi) del Gobierno del Estado de Chihuahua, está grafiteado y, a unos metros, las que hace más de una década fueron “casas muestra”, permanecen abandonadas, al igual que lo que sería una caseta de vigilancia privada.

Sobre la calle Paseo de San José, el parque lineal carece de áreas verdes, cuenta con sólo un resbaladero y un par de columpios inservibles por tener rotas las cadenas, mientras que, a un lado, un lote baldío acumula desperdicios y, cerca, la vivienda habilitada como caseta de la SSPM permanecía cerrada.

“Las caseta sigue ocupada por elementos de la Policía municipal, quienes salen a dar sus rondines por el sector”, dijo Arturo Sandoval, vocero de la SSPM.

“Hay tiendas, hay negocios y, de tener cuatro policías y dos binomios en la caseta, mejor salen a dar rondines y patrullajes, y no se puede tener una patrulla por seguridad, es un área de mayor incidencia”, agregó.

El programa “Construyendo Comunidades” fue lanzado desde la calle citada el 19 de agosto de 2019, cuando el gobernador Javier Corral, el entonces alcalde Armando Cabada y el exdirector de Coesvi, Carlos Borruel, inauguraron el centro comunitario cuya operación fue asignada a la fundación “Tú+Yo”, con sede en Tijuana.

La recolocación de vivienda abandonada, según información oficial, partió de convenios con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), que dispuso qué casas eran susceptibles de ser adquiridas por el Gobierno del Estado, rehabilitadas y promovidas para la venta a crédito entre derechohabientes.

“El abandono ha sido aprovechado por la delincuencia. Es por eso por lo que nos hemos dispuesto ir a rescatar estos espacios, comenzando por este fraccionamiento de Parajes de San José, para ofrecer a las familias que lo requieren espacios y viviendas dignas, que han sido rehabilitadas, con las garantías de una nueva, pero a bajo costo”, dijo en la inauguración Corral, de acuerdo con un comunicado.

“Además de la rehabilitación de 500 viviendas se trabajará en el entorno de los espacios recuperados, para procurar lugares en los que se pueda hacer comunidad, donde los residentes puedan arraigarse y desarrollarse plenamente, sin miedo y sin incertidumbre”, agregó el boletín, citando al mandatario.

Menos de un año después, en julio pasado, el Gobierno del Estado publicó otro comunicado señalando que, por este programa, Chihuahua había sido puesto como “ejemplo nacional en el rescate y rehabilitación de vivienda abandonada” e incluso de rehabilitación del entorno y de fortalecimiento del tejido social.

“Para orgullo de este gobierno y de las y los chihuahuenses, el pasado lunes, Infonavit nacional nos invitó a dar una plática sobre este modelo y lo puso como un ejemplo a nivel nacional, de lo que debe ser el rescate de la vivienda abandonada, y no solamente de la vivienda, sino cómo rehabilitar todo el entorno y cómo rescatar y fortalecer el tejido social”, dijo Borruel el 8 de julio, a través del citado comunicado.

“En Coesvi desarrollamos un modelo de reconstrucción del tejido social, en donde hablamos de una intervención económica y de una intervención social”, agregó entonces el funcionario.

El mismo texto informó que el centro comunitario contaba con una aula de cómputo e inversión de más de un millón 200 mil pesos, así como la operación asignada a la fundación privada que aplicó un “Modelo de abordaje comunitario integral”, con cursos y talleres de oficios.

También reportó la instalación de luminarias, la construcción de la caseta de policía y la instalación de Internet gratuito, además de la rehabilitación del pórtico de acceso.

‘No es nuestro objeto social’

Aun cuando cerraron ocho meses por la pandemia, los operadores del centro comunitario reanudaron actividades escolares en enero pasado para, el 12 de marzo, avisar a los vecinos más activos sobre la conclusión de operaciones.

“Es tema económico. Del proyecto de rescate de la vivienda hay un recurso que se asigna para los gastos de la Fundación Tú+Yo (…) Para que nosotros podamos cubrir los gastos de nuestros asesores comunitarios, que tienen un perfil profesional, son sicólogos, trabajadores sociales”, dijo Alejandro Martínez, director de la organización privada.

“Lo que enviamos fue una carta informando la conclusión y el centro comunitario queda de Coesvi (…) La pandemia se atravesó y hubo la oportunidad, y nosotros en la espera de refrendar la posibilidad de que hubiera, que creciera o se mantuviera el proyecto, pero no se ha podido dar”, agregó en entrevista telefónica.

Víctor Lazo, que este año reemplazó a Borruel al frente de la Coesvi, informó que la dependencia busca apoyo del Municipio para que continúe la operación del centro, que fue calificado de “gran nivel” en el boletín emitido por el Gobierno estatal en julio de 2019.

“Nosotros como Coesvi no lo podemos operar, porque no es nuestro objeto social; lo de nosotros es la construcción de la vivienda. La Presidencia municipal, imagino que a través de Atención Ciudadana, con su comité de vecinos, podrá tener el programa de centros comunitarios, y yo se lo vengo a enterar al alcalde e invitarlo para retomar éste y que no se nos quede en el tintero”, dijo Lazo.

“Lo que menos queremos es que vaya a ser un centro comunitario abandonado”, agregó.

 

‘Eran muchachitos’

Los reportes periodísticos presentan un ambiente de violencia e impunidad en Parajes de San José que no dista de los diversos rumbos de esta ciudad, todavía la segunda en México por cantidad de asesinatos. Apenas el pasado 19 de marzo, de acuerdo con una nota de este medio, un hombre de 19 años que realizaba trabajo mecánico en un vehículo fue asesinado a balazos en un domicilio de las calles Costa de Cantabria y Acacias, mientras que, el día 12, otro reporte informó sobre el hallazgo de otra persona ultimada al parecer a golpes en una tapia de las calles Costa Gomera y Costa Panamá.

Antes, en noviembre, en un dique sobre la calle Fundadores de América, en el límite sur del fraccionamiento, dos cuerpos fueron encontrados también sin vida, entre ellos el de Juan Daniel Luna, adolescente desaparecido el día 4 de ese mes, cuando salió de su domicilio en calle Costa Norte, en la misma cuadra del centro comunitario, y no volvió a casa.

Ubicado en el Servicio Médico Forense en calidad de desconocido, la familia recibió la confirmación de su identidad sólo después de meses y, apenas el pasado sábado 20 de marzo fue sepultado. El siguiente domingo 21 habría cumplido 18 años.

“Hay mucha inseguridad, demasiada (…) todo sigue igual de inseguro”, dijo Rosa Isela Luna, madre de la víctima.

“Desapareció y apareció sin vida (…) Eran muchachitos de aquí mismo”, agregó la mujer sobre su hijo y la víctima con la que fue encontrado.

De 34 años y ama de casa, Luna dio una entrevista en el exterior de su vivienda y accedió a ser citada debido a que “lo que me pudo haber dolido, ya lo estoy pasando”.

De acuerdo con Alejandro Martínez, los problemas de inseguridad de ciudades como Tijuana o Juárez no son un “tema de en qué colonia suceden”, sino que incluyen una “desgracia geográfica”, la frontera, que las coloca en el mapa de las actividades del crimen organizado, por lo que “es algo que no podemos controlar”.

Lazo, por separado, dijo que la regeneración urbana es un tema que “no me atrevería ni siquiera a abordar, a hacer una evaluación porque desde la construcción de la vivienda no sería responsable”.

Por eso, plantea Martínez, y debido a que los procesos de desarrollo social implican tiempo y permanencia, “si alguien dice, en un año, dos años, voy a transformar a una comunidad, yo podría decir, desde mi experiencia, que lo más probable es que no suceda”.

srodriguez@redaccion.diario.com.mx