Juárez

Paraliza la ciudad el ‘toque de queda’

A falta de supermercados, movilidad se reduce a tiendas de abarrotes, carnicerías y tortillerías

El Diario

domingo, 08 noviembre 2020 | 07:31

Por primera vez durante la contingencia, Ciudad Juárez amaneció sin actividades elementales como la de la industria maquiladora y el transporte público, mientras que la movilidad se redujo a las colonias.

Los ciudadanos acudieron a tiendas de abarrotes, carnicerías y tortillerías para suplir la ausencia de los supermercados. 

En colonias del sur el clima favoreció para que las personas salieran a lavar sus autos, a echar mecánica o a limpiar los jardines, en una serenidad sobre la ciudad que sólo se observa en días como el 25 de diciembre o el primero de enero, cuando la frontera realmente descansa.

La paralización en sábado se debe a la limitación de las actividades incluso esenciales decretada por el gobernador Javier Corral, que ha puesto a Juárez en rojo, naranja, amarillo, naranja de regreso y otra vez en rojo, al no tener control la incidencia de contagios de Covid-19.

Ayer la ciudad se vio serena, luego de que desde el jueves pasado entró en vigor el decreto 127/2020 que contempla las nuevas restricciones, lo que provocó que ciudadanos se volcaran a realizar compras de pánico saturando los supermercados y otros establecimientos grandes.

Este acuerdo ordenó el cierre de establecimientos y suspensión de todas las actividades en el estado de Chihuahua durante el horario de restricción, todo el fin de semana, para reactivarse a partir del lunes a las 6:00 de la mañana, y para volver a restringirse a las 7:00 de la tarde.

Pero no es el primero que se impone. Entre medidas como la suspensión de venta de alcohol que ocasionó aglomeraciones afuera de tiendas de conveniencia durante el mes de abril, la ciudad ha vivido un vaivén de restricciones que, si bien se presentaron en momentos en que bajó la incidencia de contagios, provocaron lo contrario.

A raíz de los primeros contagios en Juárez, el 23 de marzo pasado, Corral implementó el primer decreto con semáforo rojo (riesgo alto de contagio), ordenando la suspensión de actividades no esenciales en el sector público, privado y social, y se permitió el funcionamiento de determinadas operaciones consideradas esenciales.

Luego de prolongarlo por más de dos meses, después de que a mediados de abril desdeñó avanzar en el semáforo epidemiológico, el 22 de junio la frontera alcanzó el naranja, que representa nivel de riesgo medio, para estancarse ahí más de dos meses y pasar al amarillo hasta el 30 de agosto. 

Luego regresó al naranja y, al alcanzar más de 20 mil 178 casos acumulados de contagios y arriba de mil 699 defunciones por coronavirus, el 23 de octubre otra vez volvió al rojo.

Ayer, a diferencia de otro sábado en pandemia, en los locales del corredor peatonal de la avenida 16 de Septiembre, en el primer cuadro de la ciudad, anuncios advertían el cierre hasta el lunes, aun cuando durante el semáforo rojo algunos abrieron pese al alto riesgo de contagios, mientras que se observaron pocos peatones con cubrebocas que caminaban entre todo cerrado.

La movilidad autorizada por el Gobierno del Estado se concentró sólo en pequeñas tiendas de abarrotes y tortillerías, así como en farmacias, en los cruces internacionales y uno que otro negocio informal cuyo propietario se arriesgó a abrir con la probabilidad de ser sujeto de sanciones.

En la Central Camionera y en el aeropuerto las salidas y llegadas de viajeros se vieron normales, mientras que en las avenidas principales y calles de tráfico local hubo elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y la Coordinación de Seguridad Vial amonestando transeúntes y automovilistas por circular.

“¿Y quién me va a dar de comer?”, respondió una mujer que, junto con su hijo, colgaba ropa de segunda mano sobre la reja de su casa en la colonia Exhipódromo, para la venta.

Carlos Escobedo, propietario de una tienda de abarrotes en Eco 2000, afirmó que con las restricciones y a propósito del cierre de supermercados los fines de semana, han mejorado las ventas en su establecimiento.

“Se ha mejorado la venta porque en las grandes (tiendas) hay línea y acá no hay, y se vienen para acá”, expresó. “No es exagerado, pero sí ha aumentado”.

Sin embargo también lamentó que derivado de ello, el incremento se presenta más en productos “chatarra”.

“Puro producto chatarra es el que más se está vendiendo, cosas que en realidad sean saludables, no, y hace falta enfocarse en eso”, apuntó.