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Juárez

Ofrece Iglesia alimentos a mil migrantes al día

Se ha multiplicado el número de extranjeros que llegan en busca de comida

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

viernes, 20 enero 2023 | 06:00

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez | Un grupo de personas come en Catedral Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

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Ciudad Juárez.— En solo un día, los dos comedores para migrantes que tiene la Iglesia católica en Ciudad Juárez le dieron de comer a casi mil personas devueltas de Estados Unidos o que esperan poder lograr una excepción humanitaria al Título 42, por lo cual, sus coordinadores pidieron el apoyo de la comunidad binacional.

Se trata del comedor de la pastoral de Movilidad Humana coordinado por el Ministerio para Migrantes de la Sociedad Misionera de San Columbano, instalado en las oficinas de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, que opera de lunes a viernes de 10:00 de la mañana a 4:00 de la tarde, y de Casa Betania, ubicada en la esquina de las calles Juan Mata Ortiz y Begonias, de la colonia Bellavista, perteneciente a la parroquia Nuestra Señora del Rosario, el cual abre sus puertas todos los lunes, miércoles, viernes y sábados de 11:00 de la mañana a 2:00 de la tarde. 

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Aunque desde el año pasado en ambos espacios se sirven cientos de platillos diariamente, en la última semana el número de migrantes que llegan en busca de comida se ha multiplicado, por lo que el lunes recibieron aproximadamente a 600 personas y el miércoles sumaron casi mil, más de 650 de ellas en el comedor de Catedral y 300 en Casa Betania.

La mayoría son migrantes venezolanos, pero también acuden personas provenientes de otros países como Colombia, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México e incluso del continente africano; algunas viven en Juárez desde hace semanas o meses, fueron expulsadas de Estados Unidos a través del Título 42 o acaban de arribar a bordo del tren sin haber comido durante días. 

“Muchos duermen en la calle, muchos duermen en edificios abandonados, deambulan en el día en la ciudad y en la noche van a espacios que ellos han creado como refugios, pero son como tapias, muchos sí son edificios con techo, pero fríos; muchos llegan con maletas, del tren, vienen del sur y vienen directamente para acá y también vienen los expulsados, después de que en Grupo Beta no encuentran albergue empiezan a bajar para acá a comer y luego empezar a buscar albergue”, informó Cristina Coronado, coordinadora del comedor en Catedral. 

Y es que sin el espacio suficiente en los albergues de Ciudad Juárez, en donde se les da prioridad a las familias con niños pequeños, y sin un permiso de trabajo debido a que éste se les otorga únicamente a quienes están en un albergue, muchos han optado por vender “chupetas”, como le llaman en Venezuela a las paletas de dulce, limpiar vidrios, lavar carros o pedir dinero en los cruceros. 

Apoyo en alimentos 

Para seguir apoyando con los alimentos, Casa Betania también necesita carne de res, pollo o puerco; latas de atún, de verduras mixtas, de salsa de tomate; vegetales como chile tomate, cebolla y ajo; y artículos desechables, como vasos, cucharas, tenedores, servilletas y platos de unicel, tanto tipo charola como con tapadera, debido a que muchos prefieren su comida para llevar. 

En Catedral “necesitamos agua embotellada, desechables, galletas, atún, elote; si la gente puede traer frijoles cocidos, arroz cocinado, pan, puede ser pan Bimbo, pan blanco, agua embotellada, desechables, galletas, pan dulce, fruta, avena; la comida es buena, es más o menos abundante, se sirve con avena, con fruta, con pan y después la comida que es frijoles, arroz, un guisado, verduras, para que su estómago esté lleno. Necesitamos mucho apoyo de la comunidad”, dijo Coronado. 

El sacerdote Guillermo Morton, párroco de la iglesia Corpus Christi, de Anapra, y miembro de la Sociedad Misionera de San Columbano, y la religiosa Mónica Alejandra Olivas, de Siervas de los Pobres, también destacaron la necesidad de voluntariado, ropa y cobijas para apoyar a los cientos de personas que acuden diariamente a Catedral. 

“Desafortunadamente ellos –México y Estados Unidos– hacen acuerdos, pero sin un plan (…) Si no había capacidad antes de este acuerdo, pues ahora es imposible, por eso vemos tanta gente en las calles”, señaló Coronado. 

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