No quiero separarme de mi hija, clama madre

Entre cantos y oraciones amigos y familiares despiden a Dana

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
miércoles, 10 abril 2019 | 06:00
Omar Morales / El Diario de Juárez

Ciudad Juárez— “El fracaso de las políticas y de los quehaceres de las instituciones es evidente”, lamentó el sacerdote Miguel Cisneros al despedir el cuerpo de Dana Li-zeth Lozano Chávez, de 18 años de edad, asesinada la noche del pasado viernes.

El mismo sacerdote que bautizó en la iglesia Nuestra Señora del Pilar a la “loquilla”, como le decía de cariño, y quien también celebró su misa de primera comunión y luego de 15 Años en la parroquia La Divina Providencia, le dio ayer el último adiós a la estudiante de segundo semestre de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).

Dana falleció tras ser degollada, aparentemente por su exnovio, Andrés David H. S., la noche del pasado viernes en un parque de la colonia Progresista.

“La violencia que nos azota en el seno de las familias, en el seno de las comunidades, de la sociedad; manifiesta de muchas maneras el fracaso de los modelos familiares, culturales, sociales, académicos, políticos, eclesiales, ¿porqué no? que hemos emprendido”, lamentó ayer el sacerdote.

“El mal es una culpa que se puede sacudir fácilmente, el bien es una búsqueda constante (…) el drama de Caín que mata a su hermano Abel sigue siendo vigente, como vigente es la propuesta de Dios que nos propone tenerlo a él como el centro de nuestras vidas, no a la economía, no a los bienes… pero nos hemos vuelto muy hipócritas en todos los niveles y en todas las instituciones”, apuntó.

Mientras que cientos de universitarios mantenían una asamblea en la UACJ para organizar actividades durante el paro de labores que mantendrán hasta el próximo viernes 12 de abril, el sacerdote también defendió el derecho a la vida, desde el vientre de la madre hasta que la vida termina por sí misma.

Según la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM), Dana tenía entre cuatro y seis semanas de gestación y probablemente no sabía que estaba embarazada.

“Con la muerte de Dana, ni a ella ni a nosotros nos arrebatarán la alegría de vivir; ni a ella ni a nosotros nos arrebatarán la trascendencia de nuestra existencia (…) la sangre de Dana clama precisamente nuestra responsabilidad, ojalá que esta sangre sirva de abono en una tierra que parece árida e infértil y dé en ella frutos de justicia, de amor, de verdad y de paz”, destacó.

El sacerdote Miguel Cisneros recordó que vio crecer a Dana, cuya madre sufrió una crisis nerviosa durante la misa y tuvo que ser atendida por dos paramédicos de Rescate y una psicóloga.

“No quiero separarme de mi hija”, exclamaba la madre al salir de la iglesia, mientras era consolada por quien era el actual novio de la universitaria.

Finalmente, con cantos y una oración encabezada por el mismo sacerdote familiares y amigos despidieron el cuerpo de la estudiante en el panteón Jardines Eternos. La misma joven que un día les dijo a sus compañeros de la escuela “si soy la próxima en desaparecer, quiero ser la última”.

El feminicidio de Dana movilizó a más de mil jóvenes, maestros y juarenses que marcharon la tarde del lunes para exigir justicia, sin embargo, no fue la última; el lunes otra mujer fue encontrada sin vida, con ella ya suman 32 mujeres privadas de la vida en esta frontera en lo que va del año.