Juárez

No habrá feria en festejos a San Lorenzo

Se oficiarán misas, pero descartan kermés y juegos mecánicos

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

jueves, 29 julio 2021 | 11:01

Carlos Sánchez / El Diario de Juárez | Fieles oran en el santuario

Por segunda ocasión consecutiva, la tradicional feria de San Lorenzo no se llevará a cabo, aunque sí se oficiarán misas en diferentes horarios desde el domingo 8 hasta el martes 10 de agosto, día en que se festeja al santo patrono.

Este año tampoco se verán las danzas de matachines, los juegos mecánicos o la kermés, para evitar aglomeraciones ante la contingencia sanitaria por Covid-19, dio a conocer el sacerdote Alfredo Abdo Rohana, párroco del santuario de San Lorenzo.

“La fiesta patronal es un acto de devoción, de gratitud a Dios, y la celebraremos con la misa”, dijo el presbítero ayer al dar a conocer los horarios de la ceremonia eucarística durante esos tres días, que se oficiará en el estacionamiento del templo y no en el interior.

Las ceremonias en honor a San Lorenzo empiezan el próximo domingo 8 de agosto a las 8:00 y 10:30 de la mañana, luego a la 1:00, a las 2:30 y a las 6:00 de la tarde, un horario especial por la fiesta patronal, respetando el cupo limitado a 200 personas por misa, explicó el padre Abdo.

“A quienes vayan les pedimos que cuando las personas que están a la entrada les digan que ya está el cupo en el templo, no presionen, no se enojen. Tenemos que seguir cumpliendo este requisito por los tiempos especiales que vivimos, por eso son cinco misas el domingo, para que las personas aprovechen desde ese día previo a la fiesta patronal”, expresó.

Dio a conocer que el lunes 9 se celebrará la tradicional misa a las 7:30 de la mañana y otra a las 10:00 de la noche, pero sin peregrinación multitudinaria. Las personas que gusten caminar desde su casa, colonia o de otro templo, pueden hacerlo en parejas.

Asimismo, indicó que no habrá recorrido de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe a San Lorenzo, como tradicionalmente se hace, porque además la avenida 16 de Septiembre y el acceso a la curva de San Lorenzo están obstruidos, por lo que no se puede cerrar la calle Valle de Juárez, frente al templo.

El padre Abdo dijo que sí habrá la acostumbrada misa de gallo a las 12:00 de la noche del día 9, también fuera del templo.

El martes 10, día de San Lorenzo, habrá misas cada dos horas, desde las 8:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche, todas en el estacionamiento del templo, esperando que haya buen clima, expresó.

Las danzas de los matachines frente al santuario no serán admiradas en esta ocasión, como ocurría en otros años, “no se tiene el espacio para que dancen, porque el estacionamiento se usará para las misas”, agregó.

Histórica devoción

De acuerdo con datos históricos, la devoción a San Lorenzo inició cuando fue construido un oratorio en 1682 en las orillas del río Bravo, hasta donde acudían cientos de fieles.

En ese entonces la gente pedía que lloviera porque sólo vivía del campo y las sequías comenzaron a terminar con las cosechas, pero un día se registró un aguacero que se llevó hasta la parroquia.

La corriente de agua se llevó la pequeña imagen de madera de San Lorenzo que estaba en el lugar, pero esa imagen fue encontrada río abajo, se dice que intacta, pero esos son detalles difíciles de comprobar.

Luego de que los habitantes de la zona observaron las afectaciones por la lluvia, decidieron colocar el templo dos kilómetros hacia el sur.

Se sabe que en 1830 el sacerdote Luis Díaz de Luján, de la parroquia de Guadalupe, pidió al Cabildo de Durango, en donde se encontraba la Diócesis de la zona norte, el permiso para construir la nueva iglesia, que se otorgó el 29 de octubre de ese año.

El templo fue edificado en lo que hoy es el cruce de las calles Valle de Juárez y Rafael Pérez Serna.

Una vez asentada en este lugar, a la iglesia se le han hecho diversas modificaciones en su estructura. A inicios del siglo XX era un templo meramente de adobe y en 1959 el padre Leonardo Lucero impulsó la construcción de las dos torres de cantera, fecha que está grabada en el reloj que luce la fachada.

Debido a que cada vez más feligreses acudían, el lugar se amplió a lo ancho y se colocaron barandales alrededor. En los siguientes 34 años se hicieron remodelaciones y se comenzó con la construcción de las criptas, salones y una cafetería. 

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