Juárez

Narra en su libro la realidad de los migrantes

Juarense atestigua historias de dolor y tristeza en albergue, pero también de esperanza

Cortesía / José Luis González

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

domingo, 18 abril 2021 | 12:48

Ciudad Juárez.- Como voluntaria en el albergue para migrantes El Buen Samaritano, Martha Alicia Esquivel de Guerrero ha atestiguado en los últimos dos años más de 3 mil historias de dolor, tristeza y desesperación, pero también de esperanza y alegría en busca del asilo político en Estados Unidos.

Por ello, la juarense de 60 años de edad decidió narrar en un libro la realidad de los migrantes, cómo llegan “lastimados, cansados y hambrientos, qué los obligó a salir de su lugar de origen, por qué huyen de sus naciones”, y con ello ayudar a otros que siguen en busca del sueño americano.

“El Buen Pastor: huellas que dejan los migrantes” es título del libro que Jessica Escobedo, recién egresada de la carrea de Ciencias de la Comunicación, le ayudó a escribir a Martha, quien le iba narrando sus memorias para que ella las escribiera y las acomodara cronológicamente.

Uno de los casos que más han estremecido a Martha fue el de una pareja de doctores cubanos, quienes le narraron que viajaban hacia Estados Unidos dos parejas de isleños, pero al cruzar la selva del Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá, primero tuvieron que esconderse de un jaguar por casi una hora entre el agua congelada, y luego, al salir, la segunda pareja resbaló en una subida y al voltear a buscarlos vieron cómo sus compañeros estaban siendo devorados por los jaguares.

“Lo más bonito es que Dios me ha dado el privilegio de hablarles de Dios”, aseguró quien desde hace 11 años colabora en la iglesia metodista de México, El Buen Pastor, la cual era un comedor infantil y un albergue para hombres mexicanos deportados de Estados Unidos, pero ante el éxodo hacia Estados Unidos, en 2019 abrió sus puertas a cientos de extranjeros, bajo la dirección del pastor Juan Fierro García, quien es apoyado por su esposa Dolores Aguilar Rivera, por Martha y por su esposo, Armando Guerrero Herrera.

“Dios me puso en el corazón (crear el libro) para que la gente sepa sobre los migrantes, por qué están aquí, por qué dejaron sus naciones”, destacó al recordar cuando a principios de 2019 una noche tuvieron que recibir a un grupo de cubanos para que durmieran en el patio, porque aunque ya no había espacio para ellos, no podían dejarlos en la calle.

En el libro, Martha narra también que llegaron con heridas en los pies, y las historias que le compartieron de su travesía, como la de un centroamericano que tocó el corazón de Jessica.

“En uno de esos casos me emocioné demasiado, fue el de Israel, un joven hondureño de 22 años, que estuvo a punto de ahogarse en la frontera de Guatemala con México; él quería pasar. Eran 5 mil personas las que iban pasando por este río, dos se ahogaron y él iba a ser el tercero, pero las personas lo pudieron rescatar. Es muy importante hasta dónde llegan los migrantes por obtener su meta”, narró.

Al ayudarle escribir el libro para ella fue sorprendente darse cuenta de lo que viven quienes migran, “ver cómo pasan hambre y tanto desgaste, tanto emocional como físicamente los migrantes, es impactante”, aseguró.

Con oriundos de Guatemala, Honduras, Cuba, El Salvador, Costa Rica, Venezuela, Brasil y África, la voluntaria se ha tenido que enfrentar a retos como el idioma, como ocurrió tras el arribo de una africana.

“Cuando llegó la primera africana había puros hombres cubanos y yo les pedía ayuda para decirle que viniera a desayunar, pero no me podían ayudar porque hablaba otro idioma, entonces lo que hice fue que la moví del brazo y le dije: come baby, come baby. Y vino. Pero luego dije, ‘¿ahora cómo le digo que tome el vaso?’. Y tomé el vaso y le dije: one for you and one for me. Después cuando ella me hablaba me decía: come baby, one for you and one for me”, narró Martha.

Después se presentó la primera familia brasileña y también tuvo que aprender algunas de sus palabras para comunicarse con ellos, recordó.

Con su trabajo también ha descubierto las necesidades que tienen los migrantes, principalmente los niños, por lo que ahora está en busca de una editorial que le publique el libro de 99 páginas, en las que serán adjuntas fotografías de sus vivencias con los extranjeros y de otros aspectos como la colección de billetes y monedas que tiene de distintos países, para venderlo y ayudarlos.