Juárez

Nació de la solidaridad colonia Luis Olague

Cuando familias invadieron terrenos en El Jarudo norte, el dueño, en lugar de llamar a la Policía, se los ‘regaló’ a peso el metro cuadrado

Carlos Sánchez
Carlos Sánchez

Luis Carlos Cano C./
El Diario

viernes, 14 febrero 2020 | 06:00

Como ocurrió con muchos otros asentamientos registrados en esta frontera en la década de los años 80, la colonia Luis Olague se creó luego de que decenas de familias llegaron a los terrenos entonces conocidos como El Jarudo norte y se posesionaron de los lotes para darle origen a esta colonia en la zona surponiente de Ciudad Juárez.

Para fortuna de esas familias, el propietario de las más de 40 hectáreas donde se asentaron, Luis Olague Fernández, accedió a comercializar los lotes para ayudarles y les vendió a un peso el metro cuadrado, quedando para cada familia entre 250 y 300 metros cuadrados, dice el señor Jesús Bernardino Olague Armendáriz, hijo de Luis Olague.

Don Jesús Bernardino, uno de los 15 hijos que formaron la familia de Luis Olague Fernández y Elodia Armendáriz Villarruel, narra orgulloso las acciones altruistas de su padre, de quien guarda con cariño dos fotografías que dice son emblemáticas de la unión que existía entre los miembros de esta familia; una de ellas tomada en la época revolucionaria y otra en 1946, cuando ya todos son personas mayores.

Su padre, Luis Olague, nació el 2 de febrero de 1892 y falleció el 23 de febrero de 1985. Fue un destacado promotor de los deportes en la ciudad, especialmente el beisbol, disciplina que impulsó entre los trabajadores de su empresa refresquera La Favorita, productora de los refrescos SKY.

Sólo debían demostrar que no tenían propiedades

Así lo señala la reseña que sobre su trayectoria se da a conocer en la placa de reconocimiento como miembro del Salón de la Fama del Deporte Juarense, distinción para la cual lo eligieron en 1986.

Asimismo, en honor a Luis Olague, la colonia lleva su nombre, aunque él no lo quería así, dice su hijo Jesús; este asentamiento se desarrolló en terrenos que eran de su propiedad, y que sin ninguna oposición accedió a venderlos al medio centenar de invasores en 1980.

“Sus amigos y en la familia le decían que pidiera el apoyo de la Policía para desalojarlos, pero él se negó y primero dijo que los regalaría porque esa gente necesitaba un terreno dónde vivir, y el sólo necesitaría un metro cubico de tierra para que lo sepultaran cuando muriera”, dijo don Jesús Bernardino.

Después, comentó, decidió ponerles requisitos a los colonos y les pidió que demostraran con el documento de inexistencia de bienes, que no tenían ya un terreno; también pidió que el Gobierno municipal se hiciera cargo de repartirlos y el sólo firmaría los documentos, pero además se los vendería, aunque a un precio simbólico, un peso por metro cuadrado.

Esos terrenos, explica su hijo Jesús, los adquirió a fines de la década de los 50 junto con otras personas ante las autoridades municipales, pues en esos años estaban solos, eran puro monte y cerros que nadie los quería.

Sin embargo, el crecimiento de la ciudad llegó a esa zona y esa propiedad fue invadida por medio centenar de familias, un caso como muchos más que ocurrieron en distintos puntos  de la ciudad desde los 70 y mas en los 80.

Ahora, de acuerdo con informes oficiales, en la colonia Luis Olague, con una extensión de 44 hectáreas, viven alrededor de 4 mil personas, la mayoría de ellas empleados en maquiladoras y otras empresas y entre las que sobresalen en mayor parte las que están en el rango de los 30 a 59 años de edad. 

Esta colonia colinda al norte con la Azteca y al sur con la Independencia II, está situada entre la avenida De los Aztecas y el eje vial Juan Gabriel.

Muchos de sus habitantes ya son descendientes de quienes invadieron esos terrenos hace cuatro décadas, pues cuando se les ofrece algún documento relacionado con la posesión de esos lotes, aun llegan a la casa de don Jesús Bernardino a pedirle que firme algún papel.

“Mi padre siempre estuvo satisfecho de que gente que lo necesitaba ocupara esas tierras, por eso no se las vendió a como estaban los precios en el mercado, fue a un precio simbólico, pocos lo podían creer, pues dónde consigues un lote en esta ciudad a un peso el metro cuadrado”, dice Don Jesús. (Luis Carlos Cano C. / El Diario)