Juárez
Entre la realidad y la fantasía

Mujeres revolucionarias

Más allá del movimiento armado, muchas participaron en el ámbito político promoviendo el respeto a sus derechos, a las comunidades indígenas y a los trabajadores

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

lunes, 16 noviembre 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Sobre las mujeres en la Revolución Mexicana existe información confusa, historias entre la realidad y la fantasía de mujeres siguiendo a los hombres, cuyos nombres en algunos casos ni siquiera son exactos, pero poco se habla de los referentes femeninos que figuraron por su trabajo desde el feminismo, la enfermería, la soldado que obtuvo un grado militar o la que colaboró en el zapatismo de manera intelectual.

“En el imaginario colectivo se proyecta sólo una imagen de la mujer de clase social baja, campesina, sin estudios, que toma las armas, muchas de las veces vestidas como hombres, otras tantas sólo cocinando para las tropas, siendo protagonistas de romances, haciendo alusión a su belleza; a veces pensamos en enfermeras, pero pocas veces en mujeres líderes más allá del movimiento armado, participando en el ámbito político, promoviendo el respeto a los derechos de las mujeres, las comunidades indígenas, de los trabajadores, autoras de libros, documentos y tratados políticos, organizadoras de mítines, ejerciendo el periodismo en oposición al Gobierno establecido y otras importantes funciones que ejercieron algunas mujeres”, destacó el historiador Daniel Leonardo García Salinas. 

En el marco del próximo 20 de noviembre, cuando se celebra el comienzo del conflicto armado en México conocido como la Revolución Mexicana, el historiador responsable del Museo Casa de Adobe narró algunos ejemplos de la formación de mitos de algunas mujeres y el olvido de otras que tuvieron una importante participación en diferentes ámbitos de la revolución.

El mito de la Adelita 

La fotografía en la portada del libro “Las Soldaderas”, de Elena Poniatowska, se volvió icónica y se asoció al mito de la famosa Adelita, pero recientemente se ha identificado que dicha fotografía es de la autoría de Gerónimo Hernández y se publicó por primera ocasión el 8 de abril de 1912 en el diario maderista Nueva Era. Corresponde posiblemente a una mujer de apoyo en la cocina, y que se dirigía en tren de la Ciudad de México hacia el norte del país, con las tropas de Victoriano Huerta, quien se encontraba en combate con las fuerzas revolucionarias bajo el mando de Pascual Orozco, informó el historiador. 

Los cronistas de Ciudad Juárez afirman que “La Adelita” fue una enfermera oriunda de esta frontera, de nombre Adela Velarde Pérez, nieta de Rafael Velarde, y quien a los 14 años se enlistó con Leonor Villegas de Magnón en la Cruz Blanca, la brigada de enfermería que curaba heridos durante la Revolución Mexicana en las fuerzas villistas. 

“A partir de una entrevista que Adela Velarde dio en 1948 al periódico Excélsior, así como de la publicación del libro ‘La Rebelde’, de Leonor Villegas de Magnón, es que comienza a fomentarse el mito de que es Adela Velarde la inspiradora del famoso corrido de ‘La Adelita’, el cual corresponde a una carta escrita por el sargento Antonio del Río Armenta, con quien sostuvo una relación sentimental, aunque hay quienes sostienen que la historia está relacionada al capitán Elías Cortázar con la tampiqueña Adela Elías”, relató el historiador.  

Mucho de lo que se conoce actualmente, proviene de la ficción de la novela de Carlos Isla, donde narra la historia de Adela Arrieta Pérez, originaria de Ciudad Juárez, hija de Petra, una empleada doméstica de una finca en la cual fue abusada sexualmente por el dueño. 

Por su parte, la historiadora Martha Eva Rocha Islas menciona que el expediente de veterana de Adela Velarde menciona que nació en la ciudad de Chihuahua.

“Existe muchísima incertidumbre, debido a la falta de fuentes oficiales acerca de la veracidad de lo que conocemos o pensamos conocer acerca de la participación de las mujeres en la Revolución Mexicana, y por ende el respectivo nacimiento del arquetipo de las mujeres revolucionarias como esas compañeras abnegadas, que curan heridos y son parte de romances”, destacó García Salinas. 

Hablar de Las Adelitas se ha convertido en un representativo de la cultura mexicana, al grado de representar dicha imagen cada 20 de noviembre. 

Incluso en la localidad, el año pasado la Dj Rodriga Rockmore1 realizó talleres para capacitar a mujeres y personas no binarias para tocar vinilos y realizar mezclas musicales, y formó el colectivo “Adelitas Fronterizas Vinyl Club”, para realizar una conexión mediante la cultura incluyente con la diversidad sexual y entre personas de Ciudad Juárez y El Paso, con el fin de mejorar la visibilidad de las mujeres fronterizas y la relación entre ellas, relató el historiador.  

Valentina Ramírez Avitia 

(1893-1979) 

Sobre Valentina Ramírez Avitia se dicen muchas cosas, como que inspiró el nombre de la salsa Valentina, por considerarle una mujer brava. Parte del mito construido alrededor de ella es una anécdota que narra que cuando en tono meloso le decían “Oye chula”, Valentina tocándose la cacha de su pistola contestaba: “¿Le hablas a ésta? porque mi pistola se llama chula”.

Pero de acuerdo con la historiadora Martha Eva Rocha Islas, la originaria de Durango se vestía de hombre y bajo el nombre Juan Ramírez en marzo de 1911 participó en la toma de Culiacán, con el general revolucionario Ramón F. Iturbe, informó la encargada del Museo Casa de Adobe. 

Se tiene la creencia que es la inspiradora del famoso corrido ‘La Valentina’. Sin embargo, María Herrera-Sobeck afirma que dicho corrido fue famoso desde 1909 y algunas otras personas consideran que a quien hace referencia es a la sinaloense Valentina Gatica, hija de un obregonista quien al quedar huérfana se incorporó a la lucha armada.

A Valentina Ramírez Avitia se le conoce también como “La Mulán mexicana” o “La Leona del Norotal”. La fotografía que circula de ella fue publicada en la revista “Semana ilustrada” el 7 de julio de 1911. 

Hermila Galindo Acosta

 (1886-1957)

Hermila Galindo Acosta fue una revolucionaria feminista, nacida en Lerdo, Durango, que estudió en la Escuela Industrial para Señoritas y gracias a sus conocimientos de mecanografía trabajó para el general y político mexicano Eduardo Hay, por lo que en 1914 fue asignada como oradora en un discurso de bienvenida a Venustiano Carranza en la Ciudad de México, y posteriormente se convirtió en su secretaria particular.

En 1915 fundó la revista “La Mujer Moderna”, en 1916 participó en el Primer Congreso Feminista en Yucatán con la ponencia “La mujer en el porvenir”. En 1917 presentó ante el Congreso Constituyente la iniciativa para incluir en la Carta Magna un texto que permitiera a las mujeres acceder al sufragio, lo cual fue rechazado. 

En1918 se postuló como candidata a diputada federal en la Ciudad de México, aunque fue hasta el 17 de octubre de 1953 cuando fue modificada la ley que le dio el derecho al voto a la mujer, durante el Gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines, y fue hasta el 3 de julio de 1955 cuando las mujeres en México emitieron su voto por primera vez en una elección federal, relató el historiador.

En 1919, publicó además el libro ‘La doctrina Carranza y el acercamiento indolatino’. “Cabe destacar que su imagen forma parte del prototipo de billete de mil pesos propuesto para sustituir la imagen de Miguel Hidalgo, por tres personajes importantes de la Revolución Mexicana: Francisco I. Madero, Carmen Serdán y Hermila Galindo Acosta”, destacó. 

Carmen Parra Alanís 

(1885-1941) 

Carmen Parra Alanís, era originaria de Casas Grandes, Chihuahua, y fue nombrada como “La Coronela”, aunque no suele aclararse el origen del mote.

“Su historia fue abordada por primera vez en 1961 por Ángeles Mendieta. Se dice que colaboró en su región con el movimiento de los hermanos Flores Magón a través de Antonio I. Villareal, pero luego se incorporó al movimiento de Francisco I. Madero, llevando comunicados a la Hacienda de Bustillos, tras la derrota del líder coahuilense en su intento de tomar Casas Grandes en marzo de 1911 y previo al avance al campamento en Ciudad Juárez, que sería fundamental para la famosa batalla que se llevó a cabo del 8 al 10 de mayo de 1911”, apuntó el historiador.

En dicha batalla Carmen también participó, de acuerdo a las investigaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana y del Instituto de Investigaciones Legislativas de la Cámara de Diputados, por lo que su nombre es mencionado en la actual museografía del Museo Casa de Adobe, destacó.

También se sabe que participó en otras importantes batallas que se libraron en el estado de Chihuahua, entre marzo y julio 1912, entre las tropas de Pascual Orozco y el Gobierno de Francisco I. Madero.

“Algunos historiadores mencionan que participó en la segunda toma de Ciudad Juárez, el 15 de noviembre de 1913 por Francisco Villa, y el 10 de enero de 1914 en la toma de Ojinaga, bajo el control del general Salvador Mercado, parte de la gente de Victoriano Huerta”, agregó el historiador fronterizo. 

Dolores Jiménez y Muro

(1848-1925) 

Dolores Jiménez y Muro nació en Aguascalientes y fue profesora y revolucionaria. En 1902, a sus 54 años de edad, dirigió la “Revista Potosina", fue militante del Partido Liberal Mexicano y colaboró en los periódicos “El Diario del Hogar”. 

“El 31 de octubre de 1911 participó en el Plan de Tacubaya, donde se exige la devolución de tierras a los campesinos, la renuncia de Porfirio Díaz, el cumplimiento de la Constitución de 1857 (…) Por su participación en el movimiento encabezado por Emiliano Zapata fue encarcelada en la Ciudad de México, donde conoció a Juana Belem Gutiérrez, con quien coincidió en la fundación del club antirreeleccionista ‘Las Hijas de Cuauhtémoc’, en apoyo a Francisco I. Madero. También colaboró en la escritura del prólogo del icónico Plan de Ayala, que fue dado a conocer el 28 de noviembre de 1911”, relató el fronterizo. 

Juana Belén Gutiérrez

(1875-1942) 

Juana Belén Gutiérrez era originaria de San Juan del Río, Durango. Colaboró como corresponsal en periódicos liberales y opositores al porfiriato, razón por la cual fue encarcelada en múltiples ocasiones y en 1901, a los 26 años  de edad, fundó en el periódico Vésper, en Guanajuato, nombrado así en honor a la estrella vespertina, la cual fue la favorita de su hijo Santiago Mendoza. 

“Dicho periódico fue recibido con agrado de los hermanos Flores Magón, lo cual se modifica en 1906 al señalarles de lucrar con la causa al cobrar por conferencias y, en 1914, tras la imputación del asesinato de Santiago de la Hoz a Enrique Flores Magón”.

El 10 de junio de 1906, Ricardo Flores Magón señala en una carta a Crescencio Márquez que las causas del distanciamiento con la periodista, es una supuesta relación homosexual con la maestra Elisa Acuña Rosseti, la cual señala como “asquerosidades”, “safismo pútrido”, “vergonzoso”, “porquerías”, entre otros adjetivos peyorativos, relató el historiador.

“Es importante mencionar también que fundó, junto con la maestra Dolores Jiménez y otras el club antirreeleccionista ‘Las Hijas de Cuauhtémoc’ en apoyo a Francisco I. Madero. Y dentro del movimiento zapatista fungió como líder militar y participó en el comité femenil pacificador. En 1922 colaboró en la campaña de educativa de José Vasconcelos. En 1924 publicó su libro ‘Por la tierra y por la raza’, donde denunció la marginación indígena. Fue directora además de la Escuela Industrial para Señoritas en Michoacán donde organizó cooperativas”, agregó.

Juana Gallo

“Siempre al frente de las tropas se encontraba peleando como cualquier Juan. En campaña ni un pelón se le escapaba, sin piedad se los tronaba con su enorme pistolón, pero era el coco de todos los federales y los mismos generales tenían pavor”, reza el corrido de Juana Gallo, cuyo nombre real era Ángela Ramos Aguilar, pero debido a su carácter se le llama Juana, por lo común del nombre, y Gallo por peleonera.

“El mito más grande es el de esta mujer… no hay evidencia de su participación en el movimiento armado y se dice que, convivió en bares con oficiales militares, de donde se fueron creando historias acerca de su supuesta participación, la cual fue llevada a la pantalla grande en 1961 e interpretada por María Félix”, apuntó García Salinas.

Otras revolucionarias

Otras mujeres de la Revolución Mexicana, fueron Carmen Romero Rubio, quien a los 17 años, se casó con su tío de 51 años, el general Porfirio Díaz Mori; así como Sara Pérez Romero, quien encabezó clubes antirreeleccionistas en apoyo a su esposo Francisco I. Madero y que sufrió burlas y ataques por parte de la prensa porfirista bajo el mote de “El Sarape de Madero”.

También destacó Matilde Montoya, quien con estudios previos de obstetricia solicitó su ingreso a la Escuela Nacional de Medicina en 1882, pero al ser la única mujer sus compañeros y maestros mostraron su inconformidad, alegando invalidez de algunas materias y logrando su baja. Por lo cual Montoya le escribió al entonces presidente de la República, Porfirio Díaz, y tras su apoyo fue reincorporada al programa educativo y se convirtió en la primera mujer mexicana egresada de Medicina. 

hmartinez@redaccion.diario.com.mx